
Los Squeezy Dumplings, juguetes blandos con forma de dumpling que se volvieron virales en redes sociales, están bajo la lupa de autoridades de consumo. La alerta surgió después de que la Oficina de Seguridad y Estándares de Productos de Reino Unido (OPSS, por sus siglas en inglés) emitió un retiro oficial para Squeezy Dumplings vendidos por Samsons Cash and Carry Ltd, al considerar que presentan un riesgo químico serio. El motivo: la capa exterior del juguete contenía una concentración excesiva de benceno, de 20 mg/kg.
La precisión es importante: con la información disponible, no puede afirmarse que exista una “alerta mundial” o un retiro global de todos los Squeezy Dumplings. Lo confirmado es un recall en Reino Unido para un producto específico, sin números de lote ni identificadores visibles en empaque o producto, lo que complica que madres, padres y comerciantes distingan fácilmente si tienen una unidad afectada.
El producto bajo retiro es descrito por OPSS como un juguete de polímero plástico suave dentro de una pequeña canasta estilo “basket pot”. Se comercializaba como Squeezy Dumplings por Samsons Cash and Carry, distribuidor ubicado en Cardiff, Gales. La autoridad británica indicó que el producto no cumple con los requisitos de las Toys (Safety) Regulations 2011 y que también requiere mejoras en etiquetado y marcado de seguridad.
La medida correctiva fue el retiro del producto de usuarios finales. OPSS recomendó a quienes lo tengan dejar de usarlo, mantenerlo fuera del alcance de niñas y niños y contactar al distribuidor para más información.
El caso se volvió más delicado porque estos juguetes se popularizaron en redes por su formato “squishy”: se aprietan, estiran y coleccionan como objetos sorpresa. La organización de consumidores Which? recordó que el retiro de OPSS aplica a Squeezy Dumplings vendidos por Samsons Cash and Carry, no necesariamente a todos los juguetes tipo dumpling o a todas las versiones originales disponibles en el mercado.
El benceno no es una sustancia menor. El gobierno británico explica que la exposición de corto plazo al benceno en aire puede causar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, voz ronca y dificultades respiratorias. Además, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer lo clasifica como carcinógeno para humanos, grupo 1.
La Organización Mundial de la Salud también señala que la exposición humana al benceno se ha asociado con efectos agudos y de largo plazo, incluidos cáncer y afectaciones hematológicas.
En el caso de juguetes infantiles, el riesgo se vuelve más sensible porque niñas y niños pueden llevarlos a la boca, dormir con ellos, romperlos, calentarlos o manipularlos por periodos largos. Autoridades locales británicas han advertido además sobre juguetes “squishy” mal fabricados que pueden partirse, filtrar contenido o carecer de información básica de seguridad.
Hasta ahora, no hay evidencia de una alerta mundial coordinada ni de un retiro global emitido por autoridades como la Unión Europea, Estados Unidos o México para todos los Squeezy Dumplings. Lo que sí existe es una alerta oficial en Reino Unido y llamados de vigilancia en otros países y organizaciones de consumo.
BAN Toxics, organización ambiental y de salud pública en Filipinas, emitió una alerta de consumo después del recall británico y pidió precaución ante juguetes tipo dumpling que se venden en línea o tiendas físicas. La organización no anunció un retiro oficial global, sino una advertencia preventiva basada en el caso de Reino Unido.
Para México, lo relevante es vigilar el comercio informal y plataformas de venta en línea. Hasta el cierre de esta nota, no se encontró un retiro específico de Profeco sobre Squeezy Dumplings. Eso no significa que todos los productos disponibles sean seguros; significa que, por ahora, no hay una alerta mexicana oficial identificada en las fuentes consultadas.
La recomendación práctica es revisar origen, importador, etiquetado, edad recomendada, advertencias de seguridad y marcas de cumplimiento. En Reino Unido se pidió especial atención a productos sin datos claros de fabricante, importador o lote. Reading Borough Council también recomendó dejar de usar cualquier juguete squishy que se rompa, filtre líquido o se dañe, y nunca calentarlo, meterlo al microondas o manipularlo de forma no prevista.
Para comercios, el caso deja una lección clara: vender juguetes virales sin trazabilidad puede convertirse en un riesgo legal, reputacional y de salud pública. Si un producto no permite identificar proveedor, lote, certificaciones o responsable de importación, el precio bajo puede salir caro.
