
La siguiente batalla empresarial de la inteligencia artificial quizá no ocurra dentro de un chatbot. Puede estar escondida entre un ERP antiguo, una hoja de cálculo, un CRM, un sistema de almacenes y las reglas de negocio que solamente conoce un empleado con años en la compañía.
Primero, una startup mexicana enfocada en implementar inteligencia artificial dentro de grandes corporativos latinoamericanos, salió públicamente del modo stealth después de cerrar una ronda semilla de 12 millones de dólares, coliderada por Kaszek y General Catalyst.
En la operación también participaron Definition, Conviction y 8VC, además de inversionistas ángel vinculados con compañías como FEMSA, Bimbo, Aeroméxico y Kimberly-Clark de México. Reuters describió el financiamiento como una de las rondas semilla de mayor tamaño anunciadas recientemente en la región.
Primero dice que utilizará el capital para contratar talento y ampliar sus implementaciones empresariales en América Latina. Actualmente tiene oficinas en Ciudad de México, Bogotá y Madrid.
El producto central de la startup se llama Primia. Su planteamiento parte de una dificultad conocida en grandes organizaciones: la información crítica está repartida entre sistemas construidos en diferentes épocas y para funciones distintas.
La dimensión del problema es considerable. El Connectivity Benchmark Report 2026 de MuleSoft, elaborado con más de 1,000 líderes de TI, calcula que una organización utiliza en promedio 957 aplicaciones, pero apenas 27% está conectado. Además, 82% de los responsables de TI identifica la integración de datos entre sus principales retos al utilizar IA.
México presenta una situación similar. ManageEngine encuestó a 239 responsables de TI y ejecutivos C-level mexicanos y encontró que 87% considera que la fragmentación tecnológica limita, significativamente o en cierta medida, la capacidad de escalar iniciativas de IA. Al mismo tiempo, 56% reconoce dificultades para convertir las inversiones en inteligencia artificial en retornos de negocio medibles.
Aquí conviene precisar el lenguaje del comunicado: no significa que 87% de todas las empresas mexicanas esté en esa situación, sino que ese fue el resultado entre los responsables empresariales y tecnológicos incluidos en la encuesta.
Primero no plantea Primia como otro asistente para escribir correos o resumir documentos.
La plataforma conecta herramientas como ERP, CRM, sistemas financieros, almacenes, bases de datos y aplicaciones internas. Después construye una capa de contexto que incorpora datos, relaciones y reglas específicas del negocio. Sobre esa infraestructura pueden operar agentes de IA capaces de consultar información y ejecutar determinados procesos.
General Catalyst lo describe en tres niveles: primero conectar sistemas dispersos; después centralizar el contexto y la lógica que la IA necesita para comprender cómo funciona la compañía; y, finalmente, desplegar agentes sobre esa información.
La diferencia importa. Un modelo general puede saber redactar una orden de compra, pero no necesariamente conoce cómo una determinada compañía valida proveedores, qué sistema contiene el inventario real, cuáles son sus niveles de autorización o cuándo una operación debe pasar obligatoriamente por una persona.
Primero apuesta precisamente por esa capa de conocimiento empresarial.
La compañía asegura, además, que la implementación ocurre módulo por módulo y mantiene trazabilidad y supervisión humana. En uno de sus clientes del sector construcción, afirma haber automatizado 85% de un proceso que antes requería revisión manual, dejando 15% para intervención humana. Es un resultado proporcionado por Primero; el cliente no fue identificado y no existe una auditoría pública independiente de esa métrica.
Primero asegura trabajar con organizaciones como Kimberly-Clark de México, SmartFit, Verde Valle, Sede Café y la Secretaría de Desarrollo Económico de Ciudad de México (Sedeco).
Reuters confirmó públicamente entre sus clientes a SmartFit, Verde Valle, Sedeco y la colombiana Terpel.
Uno de los casos de uso que la empresa presenta involucra a una compañía de productos de consumo cuyos descuentos y deducciones comerciales estaban distribuidos entre ERP, WMS, plataformas externas y software contable. Primero afirma que Primia detectó más de 10 millones de dólares en deducciones incorrectas que se perdían dentro del proceso manual. El comunicado no identifica a ese cliente, por lo que la cifra debe entenderse como un resultado reportado por la startup.
El enfoque ayuda a entender el modelo comercial de Primero: en lugar de vender únicamente “productividad”, busca asociar la implementación de IA con ahorros, reducción de errores o resultados financieros cuantificables.
José Murillo, cofundador de la compañía, lo resumió a Reuters de esta manera: con generaciones anteriores de software empresarial era más difícil probar anticipadamente el retorno; con IA, Primero quiere “vender resultados”.
La ronda también llega en un momento favorable para el capital dirigido hacia inteligencia artificial.
LAVCA reporta que las startups de IA representaron 55% de las compañías que recibieron venture capital por primera vez en América Latina durante el primer semestre de 2026. En total, los fondos desplegaron unos 2,400 millones de dólares en VC en la región durante esos seis meses, ligeramente por encima del promedio semestral observado desde la segunda mitad de 2022.
México tiene además un papel creciente. KPMG calculó que las startups del país captaron 440.8 millones de dólares de venture capital durante el segundo trimestre de 2026, por encima de Brasil en ese periodo. La IA se mantuvo entre los sectores que concentran mayor interés global de los inversionistas.
LAVCA detecta asimismo que las startups latinoamericanas de IA respaldadas por venture capital están concentrándose especialmente en aplicaciones empresariales, justo el terreno en el que compite Primero.
Primero fue creada por José Murillo, Andrés Rosales y Santiago Buenahora. El comunicado señala que estudiaron en Harvard y la Universidad de Pensilvania y acumularon experiencia en organizaciones como Meta, 8VC y Robinhood.
General Catalyst añade que Murillo estudió economía y ciencias de la computación en Harvard; Rosales, matemáticas y física, mientras Buenahora trabajó anteriormente en Robinhood y participó en Y Combinator con otro proyecto.
La tesis de sus inversionistas es que la IA empresarial puede favorecer a jugadores regionales porque implementarla requiere comprender sistemas, regulación, idioma y procesos locales, en lugar de limitarse a instalar un producto estándar.
Ese será también uno de los grandes interrogantes para Primero: demostrar que esa cercanía regional puede convertirse en una ventaja frente a consultoras, gigantes de nube, proveedores de software empresarial y nuevas startups de agentes.
