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01-09-2026, 9:43:22 AM

Dicen que Ryan Hulance de 13 años se hizo rico reciclando latas; la verdadera historia es todavía mejor

El adolescente construyó una red de unos 200 proveedores recurrentes que entregan latas para convertirlas nuevamente en materia prima.

Ryan Hulance comenzó a recolectar latas alrededor de los 10 años y hoy procesa cerca de una tonelada de aluminio al mes.
Ryan Hulance comenzó a recolectar latas alrededor de los 10 años y hoy procesa cerca de una tonelada de aluminio al mes. © Anita Maric | SWNS

La historia viral dice que un adolescente de 13 años “se volvió rico” reciclando latas. La realidad resulta más interesante desde el punto de vista empresarial.

Ryan Hulance, originario de Solihull, cerca de Birmingham, Inglaterra, comenzó alrededor de los 10 años buscando una forma de ayudar a personas que tenían dificultades para comprar alimentos. Su solución fue sencilla: pedir a negocios y vecinos sus latas de aluminio usadas, venderlas a empresas de reciclaje y utilizar el dinero para apoyar bancos de alimentos y organizaciones comunitarias.

Tres años después, el proyecto se convirtió en una pequeña operación de economía circular: ha procesado aproximadamente 1.5 millones de latas y recaudado unas 18,000 libras, equivalentes a más de 20,000 dólares según el tipo de cambio utilizado por distintos reportes. El dinero, descontando gastos, se destina a causas sociales.

Ryan no se hizo millonario: creó una empresa con propósito

Este matiz es importante.

Algunos titulares recientes describieron a Ryan como un niño que “se volvió rico”, pero las fuentes consultadas no respaldan que haya acumulado esa cantidad como patrimonio personal.

Ryan opera mediante We Can Community CIC, una Community Interest Company, figura empresarial británica diseñada para actividades que buscan beneficiar a una comunidad. El registro oficial de Companies House confirma que la sociedad está activa, fue incorporada el 3 de noviembre de 2023 y desarrolla actividades relacionadas con recolección de residuos no peligrosos y servicios comunitarios.

Es decir, el caso se parece más a un emprendimiento social que a la historia de un adolescente enriqueciéndose con basura.

De unas cuantas latas a 20,000 cada semana

El crecimiento muestra algo que cualquier pequeño negocio reconoce: conforme aumentan los clientes o proveedores, el reto deja de ser la idea y pasa a ser la operación.

Ryan comenzó almacenando unos cientos de latas por semana en casa. Su familia llegó a aplastarlas pasando un automóvil encima para ahorrar espacio. Con el crecimiento del proyecto recibió una prensa industrial y desarrolló una red de alrededor de 200 proveedores habituales entre negocios y particulares.

Actualmente recoge aproximadamente 20,000 latas semanales y procesa cerca de una tonelada de aluminio al mes. Ryan dedica alrededor de 20 horas por semana al proyecto después de la escuela y durante los fines de semana.

El modelo es relativamente simple: se recolecta el aluminio, se compacta para reducir volumen y costos logísticos, y posteriormente se vende a empresas de chatarra.

Los precios citados por medios británicos oscilan entre 20 y 90 peniques por kilogramo, dependiendo del comprador y las condiciones de mercado. Durante 2025, Ryan procesó unas ocho toneladas y generó alrededor de 6,000 libras, que fueron destinadas a una organización de apoyo a mujeres.

El siguiente problema de We Can: cómo escalar

Como ocurre con muchos emprendimientos, el crecimiento creó un cuello de botella inesperado: el espacio.

A principios de 2026, We Can informó que ya recolectaba más de una tonelada mensual y buscaba un inmueble industrial que pudiera utilizar gratuitamente o bajo un esquema temporal. Guardar semejante cantidad de aluminio en una vivienda particular dejó de ser sostenible.

Ryan quiere aumentar el volumen hasta entre 3.5 y cinco toneladas mensuales, pero para conseguirlo necesita almacenamiento seguro, capacidad de procesamiento y mayor infraestructura.

La historia cambia entonces de “niño que recoge latas” a una pregunta empresarial bastante tradicional: ¿cómo aumentar volumen sin permitir que logística y costos se coman el valor generado?

Qué pueden aprender los emprendedores de este modelo

We Can funciona porque reúne varios elementos en una misma cadena.

El material de entrada tiene un costo muy bajo porque empresas y vecinos lo donan. Existe un comprador dispuesto a pagar por ese residuo. El proyecto construyó una red recurrente de abastecimiento y, además, añadió una razón social para participar: cada lata puede convertirse en ayuda para alguien más.

No todas las empresas necesitan copiar el componente benéfico, pero el principio sí resulta replicable: encontrar un residuo con valor, organizar su recolección y resolver mejor que otros la logística necesaria para devolverlo al ciclo productivo.

En México, el tema adquiere especial relevancia. La Ley General de Economía Circular, publicada en enero de 2026, busca precisamente incentivar modelos que recuperen, aprovechen y valoricen residuos para mantener los materiales dentro de la economía durante más tiempo.

Además, Semarnat estima que el país genera más de 139,000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos y que apenas 5% recibe tratamiento, una brecha que también representa espacio para nuevos modelos de recuperación y aprovechamiento.

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autor El equipo editorial de EMPRENDEDOR.com, que por más de 27 años ha trabajado en impulsar el emprendimiento.