
El tequila atraviesa fronteras, genera exportaciones multimillonarias y depende de una extensa cadena agrícola. Pero en el primer eslabón de esa cadena —el cultivo del agave— la participación de las mujeres todavía enfrenta barreras de propiedad, formalización y acceso a oportunidades.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT) puso nuevamente el tema sobre la mesa. La organización reportó que 193 mujeres han participado en Agave Responsable Social (ARS), programa que desarrolla junto con el Consejo Regulador del Tequila (CRT). Representan 10.46% de las personas beneficiadas.
El dato necesita una precisión: ARS no es un programa de subsidios exclusivo para mujeres. Es una certificación gratuita para productores tradicionales de agave que busca facilitar comercialización directa con empresas tequileras, reducir intermediarios, fomentar agricultura por contrato y profesionalizar al sector. CRT
La última actualización pública del CRT registra 1,847 productores de agave inscritos en ARS, 1,837 comercializando, 173 productores de tequila participantes y 279,905 toneladas de agave comercializadas. CRT
Los 193 casos femeninos reportados por la CNIT equivalen prácticamente al 10.46% sobre ese universo.
ARS está dirigido a productores tradicionales dentro del territorio de la Denominación de Origen Tequila. Entre sus objetivos está conectar directamente oferta y demanda mediante una plataforma donde las empresas pueden localizar plantaciones y contactar a agricultores sin que el sistema publique precios.
Para las productoras, esa formalización puede tener implicaciones empresariales concretas: facilitar contratos, reducir dependencia de intermediarios y generar evidencia documental sobre su actividad económica.
La CNIT ya había iniciado en marzo una agenda específica con productoras de Jalisco, Nayarit y Michoacán para trabajar en certeza jurídica de los predios, reconocimiento legal del patrimonio, profesionalización y vinculación con casas tequileras.
La baja representación no es exclusiva del agave.
El Censo Agropecuario 2022 del INEGI encontró que apenas 19.1% de las personas productoras agropecuarias en México son mujeres. Además, 74.4% de ellas tiene más de 45 años y cerca de una quinta parte no cuenta con estudios.
Jalisco presenta una brecha todavía mayor cuando se observa la mano de obra total del sector agropecuario y forestal: de poco más de un millón de personas registradas por INEGI, 10.6% eran mujeres y 89.4% hombres. El dato no es específico para el agave, por lo que no debe presentarse como porcentaje de “mujeres agaveras”, pero sí ofrece contexto sobre el entorno laboral agrícola del principal estado productor de tequila.
En ese mismo censo, el agave fue el cultivo perenne con mayor superficie sembrada en Jalisco: 216,219 hectáreas y una producción de 1.97 millones de toneladas.
El comunicado de la CNIT identifica acceso a tierra, financiamiento, tecnología y espacios de decisión entre las principales barreras para las mujeres del sector.
La FAO documenta un problema semejante en los sistemas agroalimentarios globales. Sus cifras más recientes indican que las mujeres representaron 39.6% de la fuerza laboral agrícola mundial en 2023, pero continúan teniendo menor acceso y control sobre tierra, crédito, tecnología y servicios.
En América Latina y el Caribe, la FAO calcula que las mujeres constituyen 36% de la fuerza laboral de los sistemas agroalimentarios y continúan enfrentando limitaciones en recursos productivos y espacios de decisión.
Aquí existe una precisión editorial importante: el boletín de la CNIT afirma que las mujeres poseen “apenas 15% de las tierras” a escala mundial. La estadística aparece en materiales internacionales anteriores, pero las publicaciones actuales de FAO no utilizan ese porcentaje como una medición global directa de superficie agrícola propiedad de mujeres. Por ello, sería preferible no reproducirlo sin matiz.
La discusión no ocurre en una industria pequeña.
Durante el primer semestre de 2026, México produjo 302.1 millones de litros de tequila y exportó 214.4 millones, 3.3% más que durante el mismo periodo del año anterior. Para producirlos se utilizaron 1.17 millones de toneladas de agave, de acuerdo con cifras del CRT.
En todo 2025, la industria había producido 496 millones de litros y exportado alrededor de 400 millones hacia más de 120 países.
Para una cadena productiva de esa escala, ampliar la participación femenina no es únicamente una discusión de representación. También significa incorporar más productoras formalizadas, propietarias reconocidas, proveedoras y participantes con capacidad para negociar directamente con fabricantes.
El problema no termina cuando el agave sale del campo.
Un diagnóstico elaborado por CNIT, IMCO y Kiik Consultores a principios de 2026 encontró que las mujeres ocupaban 19% de los cargos de mayor jerarquía dentro de las empresas afiliadas analizadas. Mercadotecnia, recursos humanos, finanzas y áreas jurídicas concentraban una mayor presencia femenina.
La fotografía, por tanto, es doble: existe una brecha en el campo y otra en los espacios donde se toman decisiones dentro de las compañías.
La propia CNIT reconoce que el número de apoyos no basta para medir inclusión. El objetivo, señala, debe ser crear condiciones que permitan una participación sostenida de las productoras.

