
La inteligencia artificial puede predecir un brote de dengue, alertar a una colonia antes de una inundación o facilitar que un ciudadano reporte un problema al ayuntamiento. El desafío es conseguir que esas herramientas pasen de la demostración tecnológica a convertirse en parte de un servicio público.
Con ese objetivo, The Rockefeller Foundation y OpenAI Foundation lanzaron Cities Deliver: AI Solutions for Public Services, una iniciativa de 50 millones de dólares destinada a organizaciones que trabajen junto con gobiernos municipales para aplicar inteligencia artificial a problemas urbanos.
La convocatoria es global y permanecerá abierta hasta el 29 de noviembre de 2026. Los proyectos seleccionados podrán recibir entre 500,000 y 2 millones de dólares durante 24 meses. La iniciativa aspira a beneficiar hasta a 100 millones de habitantes.
Para México hay una oportunidad concreta: América Latina y el Caribe están expresamente incluidos entre las regiones elegibles. Pero la convocatoria tiene condiciones que pueden dejar fuera a proyectos puramente comerciales o propuestas que todavía no tengan relación con una ciudad.
La convocatoria no está dirigida directamente a los ayuntamientos ni a individuos.
Pueden participar organizaciones sin fines de lucro, departamentos o laboratorios universitarios, organizaciones con patrocinador fiscal y corporaciones de beneficio público. Empresas con fines de lucro también pueden ser admitidas, pero únicamente en circunstancias específicas en las que el proyecto tenga un propósito benéfico y el beneficio comercial para la compañía sea incidental.
Cada participante debe contar además con un socio municipal comprometido con el proyecto. En la primera ronda será necesario presentar una carta de intención firmada por una autoridad con capacidad sobre el área de servicio correspondiente; posteriormente, los finalistas deberán entregar una carta oficial o un memorando de entendimiento.
Eso abre la puerta, por ejemplo, a una universidad mexicana que desarrolle IA para salud pública junto con un municipio, una organización civil que automatice el acceso a programas sociales o incluso una empresa tecnológica que participe bajo las reglas de finalidad benéfica.
Pero una alcaldía o municipio no puede solicitar el dinero por sí solo.
Cities Deliver divide las subvenciones en dos rutas.
La categoría Seed entregará entre 500,000 y menos de un millón de dólares a proyectos que todavía necesitan construir, probar y ejecutar su primer piloto municipal.
La categoría Scale ofrecerá entre 1 y 2 millones de dólares a soluciones que ya hayan sido probadas en una ciudad y cuenten con resultados iniciales. El objetivo será ampliar la cobertura dentro del mismo municipio o replicar la herramienta en otra ciudad.
Todos los proyectos tendrán un plazo de 24 meses. La mitad del financiamiento se desembolsará al inicio y el resto cuando se documente un hito intermedio.
La convocatoria estima seleccionar hasta 50 socios. Los elegidos también podrán acceder a aprendizaje entre pares, mentoría, redes de líderes municipales y apoyo técnico ocasional.
El dinero no está disponible para cualquier aplicación de inteligencia artificial.
Cities Deliver concentra las propuestas en cuatro áreas: salud pública, movilidad económica, resiliencia ambiental y participación ciudadana.
En salud caben proyectos de atención, vigilancia epidemiológica, nutrición o servicios para personas con discapacidad. En movilidad económica, herramientas para conectar desempleados y subempleados con capacitación, beneficios u oportunidades laborales.
La resiliencia ambiental contempla desde alertas ante fenómenos extremos hasta infraestructura energética y servicios de emergencia. Participación ciudadana incluye comunicación bidireccional, conectividad, trámites, servicios judiciales y procesos regulatorios, pero excluye expresamente proyectos electorales o relacionados con el voto.
Además, la IA debe ser central para la solución, no un accesorio añadido para cumplir con la convocatoria.
Las bases hablan de frontier AI: modelos recientes capaces de trabajar con lenguaje, imágenes y documentos, razonar entre diferentes fuentes o ejecutar tareas de varios pasos.
La convocatoria no parte de cero.
En Cali, Colombia, Dengue.AI analiza información climática, poblaciones de mosquitos y antecedentes epidemiológicos para anticipar posibles brotes hasta con tres semanas de anticipación.
La Fundación Rockefeller reporta una efectividad de 93% y una cobertura potencial de 2.2 millones de personas.
En Río de Janeiro, un proyecto realizado con Columbia University y agencias municipales utiliza un chatbot de WhatsApp para alertar sobre inundaciones y recopilar información de habitantes de comunidades vulnerables. Inicialmente se enfocó en unas 53,000 personas de Jardim Maravilha y Acari. The Rockefeller Foundation
Ciudad del Cabo, por su parte, ha probado herramientas de IA sobre WhatsApp para facilitar la interacción entre habitantes y gobierno en inglés, afrikáans y xhosa, con alrededor de 100,000 residentes alcanzados.
La lógica es consistente: usar IA dentro de canales y sistemas públicos existentes para resolver un problema concreto y medible.
Las organizaciones interesadas tienen hasta las 11:59 p.m., hora del Este de Estados Unidos, del 29 de noviembre para completar el filtro de elegibilidad, enviar la propuesta de primera ronda y presentar un video corto de la solución.
Las entrevistas ocurrirán en enero de 2027 y la selección final se anunciará en abril.
Hay otro detalle práctico para participantes mexicanos: la documentación de la propuesta debe presentarse en inglés. Las entrevistas serán en inglés por defecto, aunque la organización prevé poder utilizar transcripción en tiempo real para realizarlas en español, francés, portugués o hindi si se solicita.
La ONU estima que actualmente 45% de los 8,200 millones de habitantes del planeta vive en ciudades, porcentaje que se ha más que duplicado desde 1950.
Eso convierte a los gobiernos locales en uno de los lugares donde la IA puede tener efectos más visibles: menos en demos espectaculares y más en trámites, prevención, transporte, salud y atención cotidiana.

