
Hay una pregunta que Margie Guzmán Cedillo ya no hace cuando entra a una junta para hablar de inteligencia artificial. No pregunta qué plataforma quiere implementar la empresa. Pregunta qué quiere devolverle al cliente o al colaborador que hoy no le está dando.
La diferencia parece semántica. No lo es.
Después de más de 100 episodios de TecnoInsiders, un podcast que comenzó en 2021 como una conversación sobre tecnología y terminó convertido en una plataforma de relaciones, formación y comunidad, Guzmán asegura haber detectado un patrón entre las personas capaces de transformar sus industrias.
No es que sepan más herramientas. Es que están dispuestas a cuestionar lo que ya saben.
“La tecnología la puedes aprender; pero esa disposición a moverte de tu propia certeza es lo que separa a quien transforma de quien solo se actualiza”, explica en entrevista con Emprendedor.com.
En tiempos donde una aplicación nueva parece prometer una revolución cada martes, quizá sea una conclusión bastante útil.
TecnoInsiders comenzó en 2021 y es conducido por Margie Guzmán Cedillo. Apple Podcasts y plataformas de monitoreo registran actualmente más de 100 episodios dedicados a tecnología, liderazgo, transformación digital y emprendimiento. Guzmán también dirige Telia IP, firma enfocada en tecnología, ciberseguridad y adopción empresarial de IA.
Al principio del podcast, Guzmán no tenía completamente definida la tesis que hoy guía al programa. La encontró conversando.
Tras entrevistar a especialistas en inteligencia artificial, emprendimiento, ciberseguridad, liderazgo y transformación digital, comenzó a notar que las enseñanzas que más recordaba su audiencia rara vez eran técnicas.
Eran lo que llama power skills: inteligencia emocional, resiliencia, comunicación asertiva, tolerancia a la incomodidad, resolución de problemas, liderazgo e influencia.
Todos los invitados podían llegar con conocimiento técnico. Los que realmente transformaban sus organizaciones tenían otra característica: podían poner en duda aquello que los había hecho exitosos.
Es una capacidad especialmente importante cuando la vida útil del conocimiento tecnológico se acorta.
El problema ya no es únicamente aprender una herramienta. Es reconocer cuándo dejar de hacer algo como siempre se hizo.
Ese mismo cambio está golpeando a los creadores. Hoy una sola persona puede utilizar inteligencia artificial para investigar, generar guiones, editar, transformar un episodio largo en decenas de publicaciones y distribuirlo en múltiples plataformas.
Eso resuelve un problema de producción. Crea otro de diferenciación.
“La IA te puede ayudar a producir más rápido, pero no te puede dar una perspectiva propia”, dice Guzmán. “La audiencia no se construye por volumen, se construye por confianza”.
En otras palabras, publicar 40 veces por semana no necesariamente construye una comunidad. Puede simplemente producir 40 nuevas cosas que ignorar.
Para Guzmán, desarrollar una voz implica también renunciar a oportunidades: no tocar un tema únicamente porque tenga búsquedas, mantener una postura reconocible y permitir que la audiencia sepa qué puede esperar.
La inteligencia artificial abarata la producción.
Precisamente por eso, el punto de vista se vuelve más caro.
La misma obsesión por producir se reproduce dentro de las compañías.
Guzmán sostiene que muchas empresas están adoptando inteligencia artificial porque sienten que deberían estar haciendo algo con ella, aunque todavía no sepan qué problema quieren solucionar.
La evidencia internacional muestra una paradoja parecida.
Una encuesta de la OCDE publicada en 2026, realizada entre más de 2,000 pymes de 12 países, encontró que la adopción de herramientas de IA ya es amplia, pero todavía superficial: 75% utilizaba aplicaciones comerciales listas para usar, mientras que apenas 3.6% reportaba IA agéntica y 56.6% empleaba la tecnología solo en tareas aisladas. La muestra no es representativa de México, pero ilustra la distancia entre probar IA y transformar una empresa.
“Muchas empresas adoptan IA por presión de no quedarse atrás, no porque hayan identificado un problema real que resolver”, advierte Guzmán.
Ahí vuelve su pregunta: ¿Qué quieres devolver?
Tiempo al empleado. Una respuesta más rápida al cliente. Mejor información al gerente. Menos trabajo repetitivo. Una experiencia que antes era demasiado cara de personalizar.
Una vez identificado eso, la herramienta es una consecuencia.
No la estrategia.
Entre todas las tecnologías que observa, Guzmán está particularmente interesada en la IA agéntica aplicada a pequeñas empresas.
La promesa es poderosa: sistemas capaces no solo de responder una pregunta, sino de completar procesos y coordinar distintas acciones.
Para equipos pequeños, eso podría permitir automatizar tareas que antes requerían departamentos enteros.
El entusiasmo, sin embargo, debe convivir con los datos.
Upwork encontró en una encuesta de 2026 entre pequeñas empresas estadounidenses que los pilotos con agentes ya aparecían en soporte al cliente, administración, análisis de datos y toma de decisiones. Pero, aunque 74% de los líderes dijo haber mejorado su productividad mediante IA, la mayoría reportó incrementos inferiores a 25%.
Es decir, la oportunidad existe. La magia todavía no.
TecnoInsiders tampoco nació como un plan de monetización.
La transformación ocurrió cuando las conversaciones comenzaron a producir algo más valioso que reproducciones: confianza.
Guzmán identifica tres señales:
Primero llegaron solicitudes para crear cursos, bootcamps y experiencias educativas. Después aparecieron líderes que buscaron consultoría mediante Telia IP. Finalmente, el propio podcast se convirtió en una red de relaciones, mentoría y reputación profesional.
Ese recorrido ofrece una lección interesante para la economía de creadores.
Una audiencia puede monetizarse con publicidad, pero una comunidad puede abrir puertas hacia servicios, conocimiento, alianzas y nuevos productos.
No es exactamente lo mismo.
Otro cambio que Guzmán observa desde el podcast ocurre en la búsqueda.
Los usuarios ya no necesitan entrar a diez enlaces para obtener una respuesta. Google ofrece AI Overviews y millones de personas preguntan directamente a ChatGPT, Gemini o Perplexity.
El impacto ya se puede medir.
Pew Research Center analizó casi 69,000 búsquedas de usuarios estadounidenses en 2025 y encontró que, cuando aparecía un resumen generado por IA, las personas hacían clic en un resultado tradicional en 8% de las visitas, frente a 15% cuando no aparecía. Los enlaces citados dentro del propio resumen recibieron clic apenas 1% de las veces.
No significa que SEO esté muerto. Significa que depender exclusivamente de conseguir el clic es cada vez más arriesgado.
Guzmán apuesta por construir algo que sobreviva al algoritmo: comunidad, reputación y una perspectiva reconocible.
Después de años hablando con personas que construyen empresas, implementan tecnología y lideran equipos, Guzmán dejó de creer en otra idea: que crecer lo más rápido posible siempre sea sinónimo de éxito.
Ha visto empresas aumentar clientes, plantilla y ventas sobre culturas que no estaban listas para sostener ese crecimiento.
Ahora prefiere otra métrica: que el negocio pueda avanzar sin quemar a la gente que lo construye.
Quizá esa sea también la pregunta que convenga llevarnos de esta etapa de inteligencia artificial.
No solamente qué podremos automatizar.
Sino, como dice Guzmán, “quiénes queremos ser mientras la usamos”.


