
Después de más de siete décadas vendiendo vajillas, ollas, cristalería y utensilios de cocina a generaciones de mexicanos, Anforama atraviesa uno de los momentos más inciertos de su historia.
Durante las últimas semanas comenzaron a aparecer en distintas sucursales lonas amarillas con mensajes como “Ya nos vamos”, acompañadas de liquidaciones que arrancan en 30%. En algunos establecimientos el remate alcanzó incluso vitrinas, anaqueles y otros muebles utilizados para exhibir mercancía.
Los cierres son reales. Lo que todavía no está confirmado es que toda Anforama vaya a desaparecer.
Al 19 de agosto, la compañía no ha publicado un comunicado que explique el alcance completo de la medida, confirme una quiebra o detalle si enfrenta una reestructura. Su tienda en línea continúa disponible y distintos reportes coinciden en que algunas operaciones comerciales permanecen activas.
Los primeros reportes se hicieron visibles desde julio.
En la Ciudad de México, trabajadores consultados por El Sol de México dijeron que únicamente habían recibido instrucciones para colocar mantas anunciando liquidaciones, sin información clara sobre el futuro de la empresa. En la sucursal de Cuautitlán, personal confirmó entonces que el establecimiento cerraría definitivamente a mediados de agosto.
El periódico La Crónica constató posteriormente liquidaciones en sucursales del Centro Histórico de la CDMX y reportó situaciones similares en Texcoco, Chalco, Zumpango y Toluca, Estado de México, además de León, Guanajuato.
En León el desenlace sí fue explícito. La sucursal ubicada en Reforma y Juárez cerró después de más de dos décadas de operación. Empleados señalaron al periódico AM que las ventas habían caído desde la pandemia y que el costo de la renta terminó haciendo inviable mantener ese establecimiento.
Ese testimonio, sin embargo, explica el cierre de la tienda de León y no puede extrapolarse automáticamente a toda la cadena.
Hasta ahora, no hay información pública suficiente para afirmarlo.
La compañía no ha comunicado que haya iniciado un procedimiento de quiebra, concurso mercantil o liquidación de todas sus operaciones. Tampoco ha explicado públicamente cuántas tiendas cerrarán, cuántas permanecerán abiertas o si el proceso responde a una reestructura de su red física.
Por ello, versiones que atribuyen el retiro completo de Anforama a Amazon, Temu, mercancía china o una supuesta bancarrota deben manejarse con cautela. La Crónica recogió testimonios de empleados que mencionan la pérdida de competitividad frente a supermercados y plataformas digitales, pero no existe hasta ahora un diagnóstico financiero oficial de la empresa que confirme esas causas para toda la operación.
Lo verificable es que hay una reducción de la presencia física, liquidaciones en múltiples establecimientos y falta de claridad corporativa sobre lo que ocurrirá después.
El eventual repliegue resulta significativo por la historia de la empresa.
Anforama señala que sus orígenes se remontan a principios de la década de 1950 en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Para 1995 tenía tres sucursales y una bodega en la colonia Doctores; después emprendió una modernización logística y expandió su presencia. En 2010 ya operaba 20 tiendas y un centro de distribución en el Estado de México, además de manejar alrededor de 2,000 productos.
Ese crecimiento permitió que la marca se convirtiera en un negocio especializado en un nicho muy concreto: productos para cocina, comedor y equipamiento del hogar.
Su situación actual muestra, por ello, un reto que no es exclusivo de Anforama: mantener redes de tiendas físicas mientras cambian aceleradamente los hábitos de compra.
El contexto comercial también es muy distinto al que permitió la expansión de Anforama durante décadas.
El comercio electrónico minorista en México alcanzó 941,000 millones de pesos durante 2025, un crecimiento de 19.2% frente al año anterior, según el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). El país cuenta con 77.2 millones de compradores digitales.
Esto no demuestra que el e-commerce haya provocado los cierres de Anforama, pero sí ayuda a entender el escenario competitivo que enfrentan los comercios especializados: los consumidores pueden comparar precios, surtido y tiempos de entrega sin depender de una sucursal cercana.
Para emprendedores y retailers, el caso también deja una advertencia sobre la necesidad de evaluar continuamente tamaño de tienda, rentas, inventarios, logística y complementariedad entre canales físicos y digitales.
