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La IA cambiará millones de horas de trabajo: ¿qué significa para las mujeres?

COLUMNA

Automatización no significa necesariamente desaparición del empleo: muchas funciones cambiarán para combinar trabajo humano y tecnología.

La automatización puede transformar tareas sin necesariamente eliminar puestos completos de trabajo.
La automatización puede transformar tareas sin necesariamente eliminar puestos completos de trabajo. © Imagen hecha con IA
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La transformación que ha traído la IA para las distintas industrias continúa planteándonos preguntas y retos.

Hace poco analizaba a fondo el estudio de McKinsey titulado Agentes, robots y nosotros: cómo la IA redefine el trabajo y las habilidades en América Latina, que me hizo pensar en el futuro laboral no solo para mí y para las personas que me rodean, sino para millones de personas.

El potencial de automatización en América Latina

El panorama general que plantea es impresionante: el 57% de las horas de trabajo actuales en América Latina podrían automatizarse con tecnologías ya disponibles —39% mediante agentes digitales para el trabajo cognitivo y 18% con robots en el caso de las labores físicas—.

Estamos hablando de un valor económico estimado en 450 mil millones de dólares anuales para 2030, aunque esa cifra podría reducirse a 230 mil millones si la adopción de tecnologías se desarrolla con menor cadencia. En el caso particular de México, el potencial es de los más altos de la región: un 59% de horas automatizables que equivalen a 204 mil millones de dólares anuales.

Y, a todo esto, ¿de qué puestos hablamos? Los que están centrados en las personas —conserjes, profesionales de la salud, gerentes generales— equivalen al 36% del empleo en la región y dependen del criterio humano, la interacción personal y la capacidad de adaptación cuando el panorama es difícil de predecir para una IA porque pueden ocurrir situaciones inesperadas.

El 28% son roles híbridos —vendedores, plomeros y auxiliares médicos—, personas que trabajan con agentes o robots y para quienes los flujos de trabajo pueden reacomodarse. Finalmente, el 37% corresponde a puestos altamente reemplazables por la IA, al tratarse de labores mecánicas o codificadas.

Sin embargo, hay algo en esta radiografía macroeconómica que me dejó un vacío: los datos de McKinsey no están desagregados por género. Nos hablan de sectores, horas y dólares, pero pasan por alto quiénes ocupan esos puestos. ¿Dónde quedamos las mujeres en medio de esta ecuación?

Hagamos zoom al rostro femenino de la automatización

En esta indagatoria, me acerqué a la organización México, ¿cómo vamos?, y me compartieron el Monitor de exposición del trabajo de las mujeres a la IA, el cual justamente trata sobre esto, con base en datos de la ENOE. Su objetivo es entender cuál es el grado de exposición a la IA de todo un catálogo de ocupaciones.

Las 10 ocupaciones con mayor población femenina en los niveles de exposición significativa y máxima concentran a 1.83 millones de mujeres en México:

  1. Trabajadoras de apoyo en actividades administrativas.
  2. Secretarias.
  3. Contadoras y auditoras.
  4. Recepcionistas y trabajadoras que brindan información.
  5. Capturistas de datos.
  6. Trabajadoras que brindan información por teléfono.
  7. Vendedoras por teléfono.
  8. Trabajadoras en agencias de viaje.
  9. Tramitadoras aduanales.
  10. Encuestadoras.

Por qué el empleo femenino está más expuesto

Ahí está la clave de por qué el empleo femenino enfrenta hasta tres veces más riesgo de automatización. No es una coincidencia; responde a tres factores estructurales:

1. Puestos estandarizados y codificados. Las tareas administrativas y de soporte operativo son, precisamente, las que involucran actividades rutinarias y basadas en normas, lo que McKinsey clasifica como altamente automatizable mediante agentes de IA.

2. Impacto en la formalidad. El estudio de México, ¿cómo vamos? revela algo desgarrador: la alta exposición a la IA no está solo en el sector informal o precario; afecta directamente a empleos con buenos ingresos, mayor formalidad y estabilidad laboral para las mujeres.

3. El punto de partida desigual y la brecha STEM. Dos personas pueden estar en la misma categoría de riesgo, pero factores como el tiempo disponible, la conectividad y la formación cambian el juego. Históricamente, las mujeres hemos tenido menos presencia en áreas STEM y en el diseño de tecnología, no por falta de talento, sino por inercias del sistema educativo y sesgos sociales.

Ante este panorama, ¿qué acciones tomamos?

La exposición a la IA no debe entenderse como una sentencia de despido, sino como un llamado urgente a la reconversión, a la incorporación de herramientas y a la capacitación. La IA amplía lo que las máquinas hacen, pero el valor sigue estando en lo que nos hace humanos.

Como profesional, emprendedora o líder, te comparto algunos aprendizajes clave para ser parte activa de esta transición:

1. Evoluciona del procesamiento al análisis. McKinsey señala que el 66% de las habilidades se usarán de forma híbrida —humanos + IA—, pero las habilidades menos expuestas son las que dependen de la presencia humana, la confianza y el criterio en entornos no estructurados. Si tu trabajo se basa en capturar o procesar información, busca dar el salto hacia la toma de decisiones y la interpretación de datos.

2. Pierde el miedo a “jugar” con la tecnología. El aumento de 11 veces en la alfabetización en IA demuestra que la adopción real está sucediendo en sectores no técnicos mediante herramientas accesibles. No necesitas programar en Python para usar IA. Debes aprender a estructurar tu pensamiento, hacer preguntas críticas y experimentar con la plataforma o herramienta de tu preferencia.

3. Enfócate en la resiliencia y el reskilling. Recuerda que el 36% de los empleos en la región corresponde a roles centrados en las personas y que difícilmente serán reemplazados, y otro 28% a roles híbridos. El objetivo no es competir contra la máquina, sino aprender a trabajar en dupla con ella.

Diseña o busca programas de capacitación continua (reskilling) enfocados en herramientas de automatización aplicadas a tu sector. Puedes acercarte a Laboratoria y con gusto te orientaremos.

4. Observa con perspectiva de género. Para quienes toman decisiones en las empresas o en políticas públicas, México, ¿cómo vamos? lo deja claro: su herramienta permite anticipar problemas. No podemos permitir que la transición digital profundice brechas históricas y, para evitarlo, necesitamos métricas internas, capacitación equitativa e incentivos para que las mujeres no solo sean usuarias de IA, sino líderes de la transformación en sus organizaciones.

La IA ya está reorganizando el trabajo en América Latina. Nos toca decidir el camino que tomamos y cómo la incorporamos. Cuando recordamos que los dólares de productividad y el impacto en las horas no ocurren en el vacío, sino que afectan la vida de millones de trabajadoras que hoy son la columna vertebral de nuestras empresas, nos colocamos como agentes de cambio que miran hacia las posibilidades del futuro.

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autor Directora de Laboratoria en México, una organización pionera que empodera a mujeres en toda América Latina para construir carreras transformadoras en la economía digital. Cuenta con amplia experiencia en políticas públicas y un fuerte enfoque en la creación de alianzas estratégicas y evaluación del impacto social.