
Una campaña diseñada para actualizar uno de los tenis más reconocibles de Converse terminó convirtiéndose en una crisis de reputación para la marca.
Converse retiró una pieza publicitaria protagonizada por Karina, integrante del grupo surcoreano de K-pop aespa, luego de que usuarios en redes sociales señalaran que la composición podía recordar imágenes asociadas con el Ku Klux Klan (KKK) y los linchamientos de personas negras en Estados Unidos.
La compañía se disculpó y reconoció que la imagen no debió publicarse. Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia pública que permita afirmar que la referencia hubiera sido intencional. Converse tampoco ha detallado quién aprobó la pieza o qué falló en su proceso de revisión.
La fotografía formaba parte de la promoción de los Chuck 70 X, una actualización de la clásica silueta de la compañía que Converse sigue comercializando y promocionando oficialmente con Karina como embajadora.
En la imagen cuestionada, la cantante aparecía con una falda blanca mientras sostenía unos tenis negros por las agujetas. La iluminación producía una forma triangular blanca que algunos usuarios compararon con las capuchas puntiagudas utilizadas por miembros del KKK. Al mismo tiempo, la posición de los zapatos suspendidos fue interpretada por críticos como una referencia visual a una persona linchada.
Adweek reportó que la pieza fue publicada el 3 de septiembre en la cuenta de Threads de Converse como parte del lanzamiento del Chuck 70 X. Las críticas crecieron posteriormente en distintas plataformas sociales.
La polémica también revivió otra imagen asociada con Converse en la que aparecían modelos utilizando una escalera para alcanzar zapatos colgados de la rama de un árbol, lo que amplificó las comparaciones con la historia de los linchamientos estadounidenses.
La respuesta de la marca llegó cuando las críticas ya habían escalado.
Converse dijo que entendía por qué la imagen resultaba perturbadora, admitió que se había equivocado y aseguró que estaba trabajando para retirarla de todos los lugares donde hubiera aparecido.
La compañía no respondió, sin embargo, preguntas de Associated Press sobre cómo revisa sus anuncios antes de publicarlos o cómo esta pieza obtuvo la aprobación interna. Karina y su agencia, SM Entertainment, tampoco habían emitido una respuesta a las solicitudes de comentarios citadas por AP.
Ese vacío es relevante desde la perspectiva empresarial: retirar un contenido controla una parte de la crisis, pero no necesariamente responde la pregunta que surge después para consumidores y especialistas en marketing: ¿cómo llegó hasta ahí?
El episodio muestra el riesgo que enfrentan las compañías globales cuando una misma campaña circula frente a audiencias con referencias históricas y culturales distintas.
No es necesario demostrar una intención racista para que una pieza publicitaria provoque daño reputacional. La combinación de fotografía, iluminación, encuadre y contexto puede generar interpretaciones que una marca debe intentar detectar antes de publicar.
En este caso, el problema se vuelve especialmente sensible porque las comparaciones apuntaron al KKK, organización supremacista blanca históricamente asociada con terrorismo racial, y a los linchamientos de personas negras en Estados Unidos.
Para Converse, además, la campaña estaba asociada a una figura internacional. Su sitio continúa presentando a Karina como embajadora y rostro del Chuck 70 X, lo que demuestra otro riesgo de las estrategias con celebridades: una crisis creativa de la marca también puede alcanzar a la persona que protagoniza la campaña, aunque no exista evidencia de que haya participado en las decisiones visuales.
La primera lección es que la aprobación de publicidad no puede limitarse a revisar ortografía, producto y cumplimiento legal.
Las marcas globales necesitan filtros que incluyan contexto histórico, diversidad cultural y lectura visual, especialmente cuando una campaña está destinada a circular internacionalmente.
La segunda es de manejo de crisis: eliminar rápidamente una pieza y reconocer el error puede reducir la exposición, pero una respuesta incompleta deja abierta la discusión sobre responsabilidades y cambios concretos.
Converse prometió hacerlo mejor. Por ahora, no ha anunciado públicamente modificaciones específicas a sus mecanismos de aprobación.
