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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) convocó a un debate nacional sobre el uso de tecnologías, redes sociales y plataformas digitales en la enseñanza, así como sobre sus posibles efectos en la salud mental de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
El objetivo será recoger las opiniones de madres, padres, tutores, docentes, directivos y especialistas para preparar una iniciativa de regulación que favorezca entornos digitales más sanos dentro y fuera de las escuelas. La dependencia aclaró que la discusión no pretende eliminar los dispositivos ni regresar a una educación sin tecnología, sino establecer condiciones para utilizarlos de manera consciente, crítica y responsable.
La conversación ocurre en un país cada vez más conectado. Aunque la SEP señaló que más de 70% de la población de seis años o más usa internet y que la proporción supera 90% entre adolescentes, los datos más recientes del INEGI muestran una penetración incluso mayor: en 2025, 86.1% de las personas de seis años o más utilizó internet, equivalente a 104.9 millones de usuarios.
Los encuentros regionales, denominados “La vida frente a la pantalla: el impacto de los dispositivos digitales en las juventudes mexicanas”, están programados para las siguientes fechas:
De acuerdo con la SEP, las conversaciones servirán para escuchar a la comunidad escolar y construir una propuesta que responda a los desafíos actuales de la educación digital. Hasta ahora no se ha presentado una regulación definitiva ni se han detallado restricciones obligatorias para escuelas, estudiantes o plataformas.
El debate nacional amplía el trabajo iniciado en marzo durante el foro “Más allá de las pantallas: Impacto de las Tecnologías Digitales en la Educación y en la Salud Mental”, organizado con la participación de especialistas, académicos, autoridades educativas y organismos internacionales. En aquel encuentro, la dependencia planteó que una política digital debe abarcar desde el acceso a la conectividad hasta la alfabetización tecnológica, el pensamiento crítico y el acompañamiento pedagógico.
La SEP también señaló, con base en información presentada por la Unesco, que 79 países habían adoptado acciones para reglamentar la presencia de tecnologías y dispositivos en los salones de clases.
La ENDUTIH 2025 muestra que 85.4% de la población de seis a 14 años utiliza internet. Entre las personas de 15 a 24 años, la proporción aumenta a 97.6%, el porcentaje más alto entre todos los grupos de edad analizados por el Inegi.
Estas cifras explican por qué el debate no puede limitarse a decidir si los teléfonos deben entrar o no al aula. También abarca la forma en que estudiantes consumen información, interactúan en redes, utilizan herramientas de inteligencia artificial, protegen sus datos y distinguen entre contenido confiable, publicidad y desinformación.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la relación entre tecnología y bienestar juvenil es compleja: las actividades digitales pueden producir efectos positivos y negativos, mientras que las personas jóvenes en condiciones de mayor vulnerabilidad suelen experimentar impactos adversos de manera desproporcionada. La relación también puede ser bidireccional, pues un uso intensivo puede agravar ciertos problemas y, al mismo tiempo, algunas dificultades emocionales pueden conducir a una mayor exposición a las pantallas.
Por ello, la OMS plantea que las respuestas no deben descansar únicamente en prohibiciones. Entre las intervenciones que considera prometedoras están la formación de adolescentes y cuidadores para utilizar las redes de manera segura, así como herramientas tecnológicas de protección, prevención y denuncia.
