
La inteligencia artificial promete automatizar una parte del trabajo de oficina, pero también podría aumentar el valor de profesiones que durante años quedaron fuera de la conversación tecnológica.
Jensen Huang, fundador y CEO de Nvidia, asegura que electricistas, plomeros, trabajadores de la construcción y otros oficios especializados serán indispensables para construir la infraestructura física que hará posible la expansión de la IA.
Durante el Foro Económico Mundial de Davos, Huang calificó este proceso como “la mayor construcción de infraestructura de la historia”. Su argumento es sencillo: la IA no vive únicamente en el software. Necesita energía, chips, servidores, centros de datos, refrigeración, redes eléctricas y edificios capaces de albergar todo ese equipo.
Y alguien tiene que construirlos.
Huang ha insistido durante 2026 en que esta transformación puede abrir empleos muy bien remunerados sin necesidad de obtener un doctorado en ciencias computacionales.
En Estados Unidos, algunos puestos especializados vinculados a la infraestructura tecnológica ya pueden superar los 100,000 dólares anuales, de acuerdo con Fortune. El medio recoge estimaciones según las cuales ese país podría necesitar, entre 2023 y 2030, alrededor de 130,000 electricistas adicionales, 240,000 trabajadores de construcción y 150,000 supervisores de obra.
La razón no es únicamente el crecimiento de los centros de datos. También compiten por esos trabajadores las redes eléctricas, nuevas plantas de generación, fábricas de semiconductores y proyectos industriales.
Reuters reportó que Estados Unidos necesitaría más de 500,000 trabajadores adicionales hacia 2030 solamente para ampliar redes eléctricas, manufactura, construcción y operaciones energéticas. En abril, los salarios por hora de trabajadores no supervisores de la construcción habían aumentado 4.8% anual.
Durante los primeros años del boom de IA, la conversación se concentró en procesadores como las GPU de Nvidia.
Ahora aparece otro problema: tener chips no sirve de mucho si no hay suficientes personas capaces de instalar la electricidad, construir los edificios, montar los sistemas de refrigeración y conectar los centros de datos a la red.
Reuters señala que casi uno de cada cinco electricistas estadounidenses tiene 55 años o más, mientras que 41% de la fuerza laboral de construcción podría retirarse hacia 2031. Algunos proyectos de centros de datos están ofreciendo salarios mayores precisamente por la urgencia de conseguir personal calificado.
Para Huang, esto forma parte de una cadena que incluye energía, chips, infraestructura computacional, modelos de IA y aplicaciones. Cada capa necesita trabajadores distintos.
México ya comienza a recibir inversiones relacionadas con esta infraestructura. En septiembre de 2025, CloudHQ anunció 4,800 millones de dólares para construir seis centros de datos en Querétaro, un proyecto que, según el Gobierno federal, contempla más de 7,200 empleos especializados durante la construcción y 900 puestos permanentes.
En abril de 2026, Flex anunció otros 1,000 millones de dólares entre 2026 y 2028 para infraestructura asociada con centros de datos de IA, principalmente en Guadalajara, Aguascalientes y Ciudad Juárez, con una previsión gubernamental de más de 5,000 empleos directos.
Pero eso no significa que los electricistas, plomeros o albañiles mexicanos ya estén recibiendo salarios equivalentes a los de Estados Unidos.
Data México reportó para el primer trimestre de 2026 ingresos promedio mensuales de alrededor de 8,080 pesos para electricistas y linieros, 8,610 pesos para plomeros e instaladores de tubería y 10,500 pesos para albañiles y trabajadores de edificación. La propia plataforma advierte que algunos datos salariales tienen baja precisión estadística.
Además, la informalidad sigue siendo elevada: supera 64% entre plomeros y alcanza más de 90% entre albañiles.
El potencial está en la especialización.
Los centros de datos no requieren únicamente albañilería o instalaciones eléctricas convencionales. Necesitan técnicos capacitados en sistemas de alta tensión, climatización industrial, respaldo energético, cableado especializado, seguridad, mantenimiento y operación de instalaciones críticas.
Si las inversiones continúan creciendo, ese tipo de experiencia podría volverse más escasa y, por tanto, más valiosa.
La paradoja de la IA es que una tecnología asociada con robots, algoritmos y automatización podría terminar creando una de sus mayores oportunidades laborales para personas que trabajan con las manos.
