
Es más pequeño que un gato doméstico, pesa alrededor de 1.4 kilogramos, mide unos 46 centímetros de cuerpo y luce un pelaje café claro cubierto de manchas semejantes a pequeñas rosetas. Durante años fue confundido con otros felinos sudamericanos.
Ahora tiene nombre propio para la ciencia: Leopardus tilcayo.
Un equipo internacional de investigadores confirmó que el pequeño gato que habita los Yungas de Bolivia, una región de bosques húmedos en la vertiente oriental de los Andes, constituye una especie independiente. El estudio fue publicado el 17 de septiembre de 2026 en la revista Current Biology.
La precisión importa: el animal no era desconocido para las comunidades locales, que desde hace generaciones lo llaman “tilcayo”. Lo extraordinario es que hasta ahora la ciencia no había demostrado que se trataba de una especie distinta.
El tilcayo pertenece al género Leopardus, que incluye varios de los pequeños felinos salvajes americanos.
National Geographic relata que la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz conoció años atrás a un ejemplar que había terminado en el refugio de fauna Senda Verde. Un poblador lo había encontrado cuando era cachorro y originalmente creyó que se trataba de alguna variedad de gato doméstico.
Su apariencia, sin embargo, no terminaba de encajar con las especies conocidas.
El animal presenta orejas cortas y redondeadas, una cola relativamente larga y un patrón de manchas más grandes e irregulares que otros gatos tigre. Pero las diferencias externas por sí mismas no bastaron para declarar una nueva especie.
La respuesta terminó llegando del ADN.
Los investigadores analizaron genomas completos de 38 felinos del género Leopardus, de los cuales 26 representaban diferentes poblaciones del complejo de gatos tigre. Ocho de esos genomas procedían de ejemplares conservados en museos.
El resultado reorganizó buena parte de la clasificación del grupo.
Lo que durante años se trató como un conjunto mucho más reducido resultó estar formado por cinco especies genéticamente diferenciadas. Una de ellas es el nuevo Leopardus tilcayo. El trabajo también describe una nueva subespecie de Perú, denominada Leopardus tigrinus antisuyo.
Los análisis indican que el linaje del tilcayo se separó de otros gatos tigre hace aproximadamente 1.4 millones de años.
La Universidad Pontificia Católica de Rio Grande do Sul (PUCRS), cuyo investigador Eduardo Eizirik encabezó el equipo internacional, destaca que se trata de la primera especie de felino viviente formalmente descrita como completamente nueva en más de un siglo.
No se trata simplemente de agregar otro nombre a un catálogo zoológico.
La clasificación determina cómo los científicos calculan distribución, población y riesgo de extinción. Si animales que se consideraban integrantes de una sola especie ampliamente distribuida son en realidad varias especies con territorios mucho menores, cada población podría ser más vulnerable de lo que se pensaba.
Eso preocupa especialmente en los Yungas bolivianos. Reuters señala que estos bosques enfrentan presión por deforestación, expansión agrícola, incendios provocados por actividades humanas y minería. Los investigadores ya compartieron los nuevos resultados con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que deberá evaluar los distintos linajes por separado.
Todavía ni siquiera existe una estimación confiable de cuántos tilcayos quedan en libertad.
El descubrimiento contiene otra lección para la ciencia: encontrar animales nuevos no siempre implica internarse por primera vez en una selva.
Parte fundamental de la investigación provino de la museómica, disciplina que utiliza técnicas genéticas modernas para recuperar información de especímenes conservados durante décadas en colecciones científicas.
Eso permitió comparar poblaciones actuales con ejemplares históricos procedentes de regiones donde hoy resulta difícil conseguir muestras.
En otras palabras, parte de la biodiversidad que todavía desconocemos podría estar ya almacenada en museos, esperando nuevas herramientas para ser identificada.
