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07-09-2026, 12:12:00 AM

El sargazo ya no sólo se recoge: empresas mexicanas están aprendiendo a venderlo

Semarnat impulsa en Yucatán una planta capaz de transformar hasta 20 mil toneladas de sargazo y materia orgánica en bioinsumos.

Yucatán impulsa el aprovechamiento industrial del sargazo bajo un modelo de economía circular.
Yucatán impulsa el aprovechamiento industrial del sargazo bajo un modelo de economía circular. © Depositphotos.com

Cada temporada, el sargazo que llega a las costas mexicanas genera gastos de recolección, afecta ecosistemas y obliga a hoteles, municipios y autoridades a invertir recursos para evitar que se acumule en las playas.

Yucatán quiere probar otra fórmula: dejar de verlo únicamente como residuo y convertirlo en materia prima.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) presentó el 3 de septiembre los avances de una estrategia de economía circular que incluye al Centro de Tecnologías y Ciencias del Agua y de las Algas y a la planta de Implementaciones Estratégicas Marinas (IEM), instalados en el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán.

La infraestructura tiene capacidad para transformar hasta 20 mil toneladas de sargazo y otras materias orgánicas en bioinsumos y sistemas destinados, entre otros usos, al tratamiento de agua.

La estrategia ofrece una lectura especialmente interesante para emprendedores: alrededor de una macroalga que durante años fue considerada únicamente un problema ambiental empiezan a aparecer oportunidades en biofertilizantes, productos de limpieza, materiales, tratamiento de agua, logística, investigación y otras aplicaciones de economía circular.

¿Qué productos se pueden fabricar con sargazo?

En Yucatán, el aprovechamiento ya tiene aplicaciones concretas.

IEM figura en el directorio oficial de proveedores del estado con productos elaborados a partir de macroalgas como fertilizante orgánico-mineral, sanitizantes, repelentes y jabones sólidos y líquidos.

La empresa también señala que trabaja en soluciones dirigidas a sectores agropecuario, alimentario, salud, nutrición y construcción, además de investigación aplicada y transferencia tecnológica.

La planta fue inaugurada en agosto de 2025 con una inversión superior a 12 millones de pesos. El Gobierno de Yucatán informó entonces que su primera fase contaba con 600 metros cuadrados de infraestructura y un laboratorio de investigación aplicada de 65 metros cuadrados.

El proyecto estatal planteó desde su apertura posibilidades comerciales en fertilizantes, alimentos para animales, jabones y otras aplicaciones industriales.

Pero el campo aparece ahora como uno de los mercados más inmediatos.

El gobernador Joaquín Díaz Mena explicó durante la visita de Semarnat que el estado busca adquirir biofertilizante líquido elaborado a partir del sargazo para entregarlo a productores de cítricos como alternativa a fertilizantes convencionales.

Marina Robles García, subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, mencionó además la posibilidad de establecer conversaciones con productores de aguacate como potenciales compradores de ese tipo de insumo.

Ahí comienza a dibujarse algo indispensable para cualquier proyecto de economía circular: no basta con saber transformar un residuo; también debe existir alguien dispuesto a comprar el producto resultante.

La oportunidad empresarial empieza desde la recolección

Convertir sargazo en un producto comercial requiere una cadena previa.

Primero hay que detectarlo, recolectarlo, trasladarlo y almacenarlo sin deteriorarlo. Después debe limpiarse y procesarse bajo condiciones que permitan utilizarlo como materia prima.

Semarnat reconoce precisamente que la estrategia necesita incorporar a más actores.

Robles García señaló que hace falta involucrar al sector pesquero para construir esquemas de recolección que permitan obtener sargazo con la calidad adecuada para su transformación industrial.

Esto abre oportunidades que no están necesariamente en fabricar fertilizante.

También puede haber mercado para embarcaciones, sistemas de recolección, barreras, transporte especializado, secado, almacenamiento, monitoreo, maquinaria, tratamiento y servicios tecnológicos.

El Gobierno federal ya desarrolla una estrategia de mayor escala en Quintana Roo.

En agosto, Semarnat informó que el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar de Puerto Morelos está diseñado para transformar sargazo en biofertilizantes, biocombustibles, materiales de construcción y otros productos. La dependencia afirmó haber identificado alrededor de 190 procesos tecnológicos con potencial de valorización, de los cuales 11 ya tendrían condiciones para escalar industrialmente.

Ese polo proyecta una capacidad futura de procesamiento de entre 600 y 4 mil toneladas diarias, según Semarnat.

Yucatán representa así otra pieza de una industria que podría extenderse por el sureste.

Financiar empresas de sargazo: el siguiente desafío

Transformar una solución ambiental en negocio requiere capital.

Durante la visita a Yucatán, Semarnat planteó explorar mecanismos mediante los cuales banca pública o privada pueda ofrecer financiamiento preferencial para proyectos relacionados con el aprovechamiento del sargazo.

Todavía no se anunció un programa crediticio específico, tasas, montos ni una convocatoria.

Pero la discusión resulta relevante porque muchos emprendimientos ambientales enfrentan una barrera conocida: pueden probar técnicamente que una tecnología funciona, pero tienen dificultades para financiar la maquinaria y capacidad necesarias para producir a escala industrial.

El Gobierno federal también ha diseñado incentivos para el Polo de Economía Circular de Puerto Morelos, donde se busca atraer capital privado a proyectos de aprovechamiento del sargazo.

Este tipo de financiamiento puede determinar si los proyectos permanecen como pilotos o se convierten en empresas capaces de absorber volúmenes significativos.

Del fertilizante a cosméticos y materiales: una industria empieza a surgir

Yucatán no es el único lugar donde empresas mexicanas experimentan con esta materia prima.

En el Caribe mexicano ya existen proyectos que transforman sargazo en extractos agrícolas, ingredientes cosméticos, materiales similares al cuero, bloques para construcción, biogás, calzado y otros productos. Algunos ya están comercializados; otros continúan en etapas de desarrollo.

Carbonwave, por ejemplo, comercializa un extracto agrícola y un emulsionante natural para cosméticos derivados del sargazo, además de desarrollar otros biomateriales.

Esta diversidad permite imaginar una cadena de valor donde el mismo flujo de biomasa pueda separarse y procesarse para distintos mercados.

Pero tampoco significa que cualquier producto elaborado con sargazo sea automáticamente seguro, sostenible o rentable.

El sargazo necesita tratamiento antes de convertirse en materia prima

Aquí aparece uno de los principales desafíos científicos.

El sargazo puede acumular sal y elementos traza como arsénico, por lo que su uso agrícola o alimentario no debería consistir simplemente en recolectarlo y aplicarlo directamente. Estudios realizados con sargazo del Caribe mexicano han documentado concentraciones variables de metales y advierten sobre la necesidad de caracterizar y tratar adecuadamente la biomasa dependiendo de su destino.

Una investigación publicada en 2026 evaluó un biofertilizante líquido elaborado mediante fermentación anaerobia controlada. En ese experimento con tomate no se observó acumulación detectable de arsénico, cadmio o plomo en frutos durante el periodo analizado, aunque los investigadores señalaron que todavía se requieren estudios de largo plazo sobre aplicaciones repetidas.

Esto ayuda a poner en perspectiva la oportunidad.

El negocio no consiste solamente en encontrar “usos” para el sargazo. Puede estar precisamente en desarrollar tecnologías capaces de limpiarlo, caracterizarlo y convertirlo de manera segura en un insumo estandarizado.

Para startups, universidades y compañías de biotecnología, esa barrera también representa mercado.

Economía circular: cuando el residuo consigue comprador

El Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2025-2030 plantea extender la economía circular hacia sectores productivos mediante reutilización, reciclaje, innovación y creación de valor a partir de materiales que tradicionalmente terminan como residuos.

El sargazo puede convertirse en una de las pruebas más visibles de esa política.

México no puede controlar por sí solo cuánto sargazo aparece en el Atlántico y llega a sus costas.

Sí puede decidir qué hace con una parte del material una vez recolectado.

Si consigue construir cadenas de suministro, procesos seguros, compradores, financiamiento y productos competitivos, la macroalga puede dejar de representar únicamente un gasto de limpieza.

Puede convertirse también en fertilizante para un agricultor, materia prima para una fábrica, innovación para una startup o ingresos para una nueva empresa.

El reto es enorme: ningún emprendimiento individual resolverá por sí mismo las arribazones masivas.

Pero transformar una parte creciente de esa biomasa en productos comercializables cambia la pregunta.

Ya no se trata únicamente de cuánto cuesta retirar el sargazo.

También empieza a importar cuánto valor puede generar después de recogerlo.

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autor El equipo editorial de EMPRENDEDOR.com, que por más de 27 años ha trabajado en impulsar el emprendimiento.