
La dermocosmética y la cosmecéutica están transformando el cuidado de la piel al combinar ingredientes activos, investigación y tecnologías de formulación que buscan algo más que mejorar su apariencia.
El movimiento ocurre mientras el mercado global de skincare crece y los consumidores buscan productos con resultados visibles, respaldo científico y beneficios asociados con la salud cutánea. En México, el mercado de productos para el cuidado de la piel generó $5,639.6 millones de dólares en 2025.
En este contexto, SEGLE Biotech Skincare presentó oficialmente en México su línea NAD+, durante un encuentro con medios, dermatólogos y representantes de la industria farmacéutica. Mónica Lizondo, farmacéutica, especialista en Biotecnología, cofundadora y CEO de la compañía, viajó desde España para explicar el enfoque detrás de Antiox NAD+ y Collagen NAD+, dos fórmulas desarrolladas alrededor de la longevidad celular.
La cosmética tradicional tiene como objetivo principal limpiar, perfumar, proteger o modificar la apariencia de la piel. En México, la NOM-259-SSA1-2022 establece precisamente que los productos cosméticos están destinados a funciones como limpiar, proteger, mantener en buen estado o atenuar alteraciones en la piel sana.
La dermocosmética se mueve en ese mismo territorio, pero pone mayor énfasis en la salud de la piel, los activos y la recomendación dermatológica. La cosmecéutica, en cambio, es un término utilizado para describir productos cosméticos con ingredientes bioactivos y efectos que buscan ir más allá de la simple mejora estética.
Sin embargo, “cosmeceutical” no constituye una categoría regulatoria independiente: la FDA estadounidense señala que no tiene significado legal. Explican que un producto se clasifica como cosmético, medicamento o ambos según su uso previsto y sus declaraciones.
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La diferencia, por tanto, no está necesariamente en que uno sea “más fuerte” que otro, sino en el enfoque, los activos, la evidencia disponible y las promesas que puede hacer legalmente cada producto.
Esa frontera explica también por qué estas fórmulas pueden ocupar un espacio entre el skincare convencional y procedimientos dermatológicos o estéticos más avanzados, con productos de aplicación cotidiana que no requieren necesariamente una intervención clínica.
El tamaño del mercado refleja el interés por esta evolución. Grand View Research estima que el mercado global de productos para el cuidado de la piel alcanzó $155,800 millones de dólares en 2025, mientras que el segmento específico de cuidado facial llegó a $110,300 millones.
Dentro de ese universo, Fortune Business Insights calcula que el mercado global de dermocosméticos alcanzó $47,910 millones de dólares en 2025 y proyecta que llegará a $117,000 mdd en 2034. Para los cosmecéuticos, la misma firma estima un mercado de $74,310 millones en 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 9.7% hasta 2034.
México también forma parte de esa expansión. El mercado nacional de skincare alcanzó $5,639 millones de dólares en 2025 y se proyecta que llegue a $5,906 mdd este año.
La presión por demostrar resultados también está modificando el negocio. McKinsey señala que los consumidores están prestando mayor atención al valor y a la eficacia, mientras que las marcas respaldadas por dermatólogos y las propuestas con credenciales científicas están ganando espacio frente a productos premium cuyo precio no necesariamente garantiza mejores resultados.
El cambio de lenguaje también revela una transformación del mercado. La industria está dejando atrás parte del discurso centrado exclusivamente en “antiaging” para hablar de prevención, salud de la piel y longevidad.
En estos últimos años la ciencia está cambiando de paradigma. En vez de tratar de corregir esos signos del envejecimiento, ahora estamos hablando de longevidad”, dijo Mónica Lizondo, fundadora y SEO de Segle, durante la presentación.
La tendencia no se limita al skincare. McKinsey identifica la longevidad como una de las áreas de crecimiento dentro del wellness y señala que hasta 60% de los consumidores encuestados en distintos mercados considera el envejecimiento saludable una prioridad alta o muy importante.
En ese espacio ya aparecen productos para la salud cutánea, suplementos, pruebas de edad biológica y tecnologías vinculadas con el envejecimiento. Para las empresas, esto abre un terreno donde convergen cosmética, biotecnología, dermatología, ciencia de materiales y wellness.
También genera espacio para startups capaces de desarrollar nuevos activos, sistemas de liberación, formulaciones multifunción y productos que traduzcan investigaciones celulares en soluciones de uso cotidiano.
SEGLE plantea precisamente esa lógica: fórmulas concentradas, múltiples activos y rutinas más cortas. No estamos hablando de medicina, estamos hablando de cosmética muy eficaz”, explicó Lizondo.
La apuesta por la accesibilidad también forma parte de esta transición. La empresa señaló durante el evento que sus productos premium en México tienen un costo máximo promedio que ronda los $2,000 pesos, mientras que su estrategia de distribución se concentra en canales dermatológicos y consultorios médicos.
La idea es acercar tecnologías cosméticas de mayor especialización sin convertirlas en medicamentos ni procedimientos médicos.
SEGLE utiliza la biotecnología como eje de formulación y presentó su nueva línea NAD+, que contiene una molécula vinculada con procesos de energía celular, metabolismo y reparación del ADN. La literatura científica confirma que los niveles de NAD+ disminuyen con el envejecimiento y que la molécula participa en procesos como producción de energía, reparación del ADN, autofagia y regulación metabólica.
Lizondo explicó durante la presentación que la compañía no incorpora NAD+ directamente, sino precursores y enzimas biotecnológicas. “Yo no estoy diciendo que estoy incluyendo la molécula, esa molécula no va a atravesar nuestra piel, pero lo que estamos haciendo es incluir lo que son los llamados precursores”, señaló.
Para abordar estos mecanismos, la marca desarrolló dos formulaciones específicas:
Asimismo, la empresa reportó resultados propios de pruebas in vitro e in vivo obtenidos en sus análisis de laboratorio:
* Cabe recordar que estos resultados corresponden a los estudios comunicados por la marca durante la presentación y no equivalen a evidencia independiente de eficacia clínica.
Así, la nueva frontera del skincare no está únicamente en borrar una arruga frente al espejo, sino en desarrollar productos capaces de explicar qué activo utilizan, qué proceso biológico buscan modular y qué evidencia respalda sus resultados.
La dermocosmética y la cosmecéutica forman parte de ese cambio, mientras la biotecnología convierte la piel en un nuevo laboratorio para la industria de la longevidad.
