
La pesca ribereña y la acuacultura artesanal podrían encontrar nuevas oportunidades de crecimiento en tecnología, manejo sustentable, comercialización y generación de valor agregado.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, a través del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS), reunirá a alrededor de 300 investigadores, académicos, estudiantes, productores, organizaciones civiles y autoridades para analizar el futuro de estas actividades en México.
El XII Foro Científico de Pesca Ribereña y II Foro de Acuacultura Artesanal se realizará del 25 al 27 de agosto de 2026 en la Cámara de Diputados, en Ciudad de México. El objetivo es vincular el conocimiento científico con las necesidades de quienes viven de la pesca y la producción acuícola, mediante mesas de trabajo, conferencias, capacitaciones y paneles.
La convocatoria cobra relevancia por el tamaño del sector. Conapesca reportó que México alcanzó en 2025 una producción pesquera y acuícola de 2 millones 206 mil 439 toneladas en peso vivo, superior a la registrada el año anterior.
El encuentro busca convertir información científica en propuestas que puedan aplicarse en las comunidades, las unidades de producción y las políticas públicas.
Entre los ejes estarán el aprovechamiento sustentable de los recursos, conservación de biodiversidad acuática, fortalecimiento de economías locales, acuacultura artesanal, seguridad alimentaria y utilización de herramientas tecnológicas para conocer mejor el estado de las poblaciones pesqueras.
También habrá capacitación especializada en herramientas que permiten evaluar pesquerías y utilizar datos para tomar decisiones sobre aprovechamiento y manejo de especies. El foro pretende que científicos y productores intercambien diagnósticos y experiencias en lugar de mantener separados el conocimiento técnico y la operación cotidiana.
Para un pequeño productor, este tipo de información puede tener aplicaciones concretas: saber cuándo una población está bajo presión, mejorar la supervivencia en un sistema acuícola, disminuir costos de alimentación, prevenir enfermedades o encontrar alternativas productivas cuando una pesquería tradicional pierde rendimiento.
La pesca y la acuacultura también conforman un ecosistema de micro y pequeños negocios.
De acuerdo con información de INEGI, en 2023 había 20,839 establecimientos dedicados a estas actividades en México. De ellos, 17,339 correspondían a pesca y 3,500 a acuacultura.
La actividad genera además demanda para otras empresas y proveedores que no necesariamente capturan o producen pescados y mariscos.
Alrededor de una unidad pesquera o acuícola pueden participar negocios de:
La oportunidad empresarial aumenta cuando el producto deja de venderse únicamente como materia prima y pasa por procesos de selección, refrigeración, transformación, empaque y comercialización.
La acuacultura permite criar peces, moluscos, crustáceos y otras especies bajo condiciones controladas y representa una alternativa productiva para comunidades donde la pesca tradicional enfrenta límites ambientales o estacionales.
Conapesca informó que durante 2025 brindó atención y capacitación a 1,643 productoras y productores en 126 municipios de 16 estados, dentro de sus acciones para fortalecer la acuacultura de pequeña escala.
Para un emprendimiento, sin embargo, instalar un estanque no garantiza que exista un negocio rentable.
Antes de iniciar una unidad acuícola es necesario analizar, entre otros factores:
Un productor puede conseguir una buena cosecha y aun así perder dinero si el alimento representa un costo demasiado elevado, no cuenta con refrigeración o tiene que vender rápidamente a un intermediario porque no dispone de canales comerciales.
