
Mover cajas, herramientas, garrafones, flores, alimentos o mercancías por una ciudad puede convertirse en uno de los mayores gastos cotidianos para un pequeño negocio.
México quiere probar una alternativa eléctrica.
El Gobierno presentó Olinia Carga, un minivehículo diseñado específicamente para comerciantes, repartidores, empresas de servicios y otros negocios que necesitan trasladar mercancía en trayectos urbanos y locales.
Su precio proyectado ronda los 150,000 pesos, podrá transportar hasta 650 kilogramos y tendrá una autonomía superior a 120 kilómetros por carga. El proyecto prevé comercializarlo a finales de 2027.
La apuesta aparece en un momento en el que vender ya no termina cuando un cliente paga.
Para millones de empresas, después viene otro problema: cómo entregar el producto sin comerse el margen en transporte.
El diseño está pensado alrededor de actividades que ocurren diariamente en mercados, colonias y centros urbanos mexicanos.
Su plataforma admite hasta 12 huacales, los paneles laterales son abatibles para facilitar el acceso a la mercancía y debajo de la zona principal existe un compartimento adicional para transportar herramientas u otros objetos separados de los productos.
Puede llevar a dos personas y conectarse a un enchufe convencional.
Además, Olinia Carga funcionará como una plataforma adaptable. Podrá utilizar batea abierta, caja cerrada, redilas u otras configuraciones para actividades como transporte de garrafones, cristales, herramientas o productos comerciales.
El proyecto presentó también Olinia Van, una variante cerrada para quienes necesiten trasladar mercancías protegidas, mientras Olinia 1 estará destinado principalmente al transporte de personas.
Eso coloca al vehículo en un terreno diferente al de los automóviles eléctricos tradicionales: su competencia no estaría solamente entre coches, sino entre motocicletas, motocarros y vehículos ligeros utilizados diariamente para trabajar.
Los responsables del proyecto aseguran que sí.
Según los cálculos presentados por Roberto Capuano, operar Olinia Carga costaría cuatro veces menos que un vehículo ligero de carga y aproximadamente una tercera parte de lo que cuesta utilizar un motocarro.
Es importante poner esas cifras en contexto.
Son estimaciones del proyecto antes del lanzamiento comercial. El costo real para un emprendedor dependerá del precio final, electricidad, financiamiento, kilometraje, mantenimiento, seguros, depreciación y disponibilidad de refacciones.
Por lo tanto, todavía no es posible calcular con precisión el ahorro total para un negocio.
Pero reducir gastos de reparto sí puede cambiar la ecuación de una empresa pequeña.
Un vehículo utilizado seis días por semana no es únicamente un activo: gasolina, mantenimiento y reparaciones forman parte de sus costos operativos permanentes.
El hecho de que Olinia pueda cargarse en un enchufe convencional también intenta disminuir una de las barreras habituales para adoptar un vehículo eléctrico: depender necesariamente de un cargador especializado para recorridos cotidianos de corta distancia.
El mercado al que apunta Olinia está creciendo rápidamente.
El comercio electrónico retail mexicano alcanzó un valor de 941,000 millones de pesos durante 2025, con crecimiento anual de 19.2%, según el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). El organismo calcula además 77.2 millones de compradores digitales.
Eso significa más pedidos, más paquetes y mayor presión para entregar productos de manera rápida y rentable.
Pero la última milla no pertenece únicamente a Amazon, Mercado Libre o las grandes compañías de paquetería.
Una florería que entrega arreglos, una ferretería que lleva herramientas, una panadería que surte restaurantes, una lavandería, una empresa de mantenimiento, un vendedor de frutas o un pequeño ecommerce enfrentan exactamente la misma pregunta a menor escala: ¿cuánto cuesta llevar la mercancía hasta el cliente?
Ahí es donde Olinia intenta encontrar su mercado.
Todavía habrá que esperar.
Las bases para seleccionar a los socios que ayudarán a fabricar los vehículos se publicarán a finales de septiembre de 2026. En octubre comenzará el registro, en noviembre se recibirán ofertas y el proyecto pretende cerrar la ronda industrial en diciembre.
Olinia 1 comenzaría a entregarse durante el verano de 2027 y Olinia Carga llegaría hacia finales de ese año, con un precio aproximado de 150,000 pesos.
Ese monto sigue siendo una meta, no un precio definitivo.
Durante la presentación también se habló de explorar esquemas de financiamiento mediante Nacional Financiera. La presidenta Claudia Sheinbaum mencionó la posibilidad de estructurar pagos que permitan amortizar el vehículo con mensualidades; sin embargo, todavía no se han publicado tasas, requisitos, plazos ni un producto financiero disponible para compradores, por lo que no puede considerarse aún un crédito abierto al público.
Olinia puede generar otro mercado alrededor suyo.
El proyecto entrará en una convocatoria para encontrar empresas con capacidad industrial y comercial que ayuden a producir los vehículos. La meta es crear una compañía con mayoría de capital mexicano.
Si el proyecto logra crecer, alrededor de una plataforma eléctrica pueden aparecer necesidades de autopartes, adaptaciones de carrocería, cajas especializadas, software para flotillas, cargadores, mantenimiento, seguros, telemetría y servicios de logística.
Esto no significa que Olinia haya abierto convocatorias específicas para todas esas actividades.
Pero una plataforma que pretende iniciar con 10,000 unidades y eventualmente aumentar hasta 50,000 vehículos anuales necesitaría una cadena de proveedores mucho mayor que el equipo que actualmente desarrolla los prototipos.
Para emprendedores industriales y pequeñas empresas proveedoras, ahí puede estar otra historia que vale la pena seguir.
Olinia nació como un proyecto tecnológico público, pero su verdadero examen ocurrirá cuando llegue a manos de un comerciante.
Un emprendedor no elegirá el vehículo porque haya sido desarrollado en México.
Lo elegirá si cuesta menos trabajar con él.
Deberá demostrar que puede cargar lo prometido, recorrer diariamente las distancias necesarias, mantenerse operativo, encontrar refacciones y servicio, financiarse en condiciones razonables y conservar un costo competitivo durante varios años.
Si logra hacerlo, Olinia Carga podría ocupar un espacio todavía poco atendido entre las motocicletas y los vehículos comerciales convencionales.
Y convertir la electromovilidad en algo mucho menos abstracto: una herramienta para trabajar todos los días.



