
Una decisión empresarial atribuida a Neutrogena hace más de una década regresó para convertirse en una crisis reputacional en 2026.
Tras la muerte de Hayden Panettiere el 16 de agosto, a los 36 años, usuarios de redes sociales comenzaron a recuperar fragmentos de una entrevista que la actriz concedió en mayo al podcast On Purpose, de Jay Shetty. Allí relató que Neutrogena intentó terminar su contrato después de que hablara públicamente sobre la depresión posparto que experimentó tras el nacimiento de su hija. La revelación ya había generado críticas cuando publicó sus memorias en mayo, pero la conversación se amplificó tras su fallecimiento y derivó en llamados a boicotear la marca.
Hay una precisión importante: la acusación proviene de Panettiere. Neutrogena no ha confirmado públicamente que esa haya sido la razón para terminar su relación comercial con la actriz. Al 19 de agosto, The Independent informó que la empresa no había respondido a su solicitud de comentarios.
Panettiere trabajó aproximadamente una década como imagen de Neutrogena. En septiembre de 2015 apareció en Live with Kelly and Michael y habló abiertamente de su experiencia con la depresión posparto, describiendo el padecimiento como algo real, doloroso y que necesitaba discutirse públicamente. La conversación ocurrió meses después del nacimiento de su hija Kaya, en diciembre de 2014.
En mayo de 2026, Panettiere reconstruyó lo que, según ella, sucedió después.
Durante su entrevista con Jay Shetty afirmó que su acuerdo con Neutrogena incluía cláusulas de moralidad y aseguró que recibió una llamada informándole que la compañía quería despedirla por haber hablado sobre la depresión posparto. Según su relato, su representante logró impedir que el contrato fuera terminado inmediatamente, pero Panettiere entendió que la colaboración no continuaría al año siguiente.
Este detalle matiza algunos titulares actuales que afirman que fue “despedida inmediatamente”: de acuerdo con su propia explicación, hubo un intento de terminar el contrato y posteriormente la relación no fue renovada.
Panettiere publicó en mayo de 2026 This Is Me: A Reckoning, memorias en las que habló sobre fama infantil, adicciones, maternidad, depresión posparto y otros episodios de su vida. Ese mismo mes volvió a explicar públicamente su experiencia con Neutrogena.
La historia cobró otra dimensión tras su muerte. Panettiere fue encontrada sin respuesta en Carolina del Sur el 16 de agosto. La policía informó que hasta ahora no se ha establecido oficialmente una causa de muerte, no encontró señales de trauma ni indicios de delito y la investigación continúa. Por ello, no existe base para vincular su fallecimiento con Neutrogena, con aquel contrato ni con un solo episodio de su vida.
Lo que sí ocurrió fue una reacción digital contra la marca. The Independent documentó miles de interacciones en publicaciones que exigen un boicot y críticas acumulándose en las propias cuentas sociales de Neutrogena.
Para analizar el caso desde los negocios hay otro detalle fundamental: la Neutrogena de 2015 no tenía la misma estructura corporativa que la actual.
Cuando ocurrieron los hechos descritos por Panettiere, Neutrogena pertenecía al negocio de consumo de Johnson & Johnson. Kenvue —actual propietaria de Neutrogena, Aveeno, Tylenol y otras marcas— nació años después y se convirtió en una compañía completamente independiente de Johnson & Johnson el 23 de agosto de 2023.
Eso convierte el episodio en un caso de reputación heredada: los consumidores identifican la controversia con la marca Neutrogena, aunque la estructura corporativa y sus responsables actuales sean distintos a los de 2015.
Para empresas y emprendedores, la lección es relevante. Internet permite que decisiones relacionadas con contratos, voceros y cultura corporativa regresen años después, especialmente cuando contradicen los valores que el público espera de una marca de bienestar y cuidado personal.
El relato de Panettiere añade otra discusión para las marcas que trabajan con celebridades e influencers.
Las cláusulas destinadas a proteger la reputación de una empresa pueden reducir riesgos cuando una figura pública protagoniza una conducta incompatible con la marca. Sin embargo, el caso muestra el problema contrario: si el público considera injustificado aquello que una empresa decidió sancionar, la propia cláusula puede terminar dañando la reputación que buscaba proteger.
Según Panettiere, después de años bajo escrutinio público, le sorprendió que hablar sobre una condición de salud mental fuera el punto de ruptura de la relación comercial.
Once años después, esa percepción es precisamente lo que vuelve a colocar a Neutrogena en el centro de la conversación.

