
Ya sea por un cambio de trabajo o por explorar nuevas oportunidades, recibir ofertas de trabajo es un acontecimiento importante en la trayectoria profesional. Sin embargo, recibir dos o más al mismo tiempo representa un dilema estratégico. Aunque se trata de un “problema agradable” para quienes buscan empleo, gestionar plazos que compiten entre sí, paquetes de prestaciones que varían y contraofertas requiere diplomacia, análisis objetivo y una toma de decisiones táctica, sin precipitarse.
De acuerdo con una encuesta realizada por Indeed en México, la competitividad del mercado laboral actual se pone de relieve, ya que 57% consideraría dejar su trabajo actual si surgiera la oportunidad adecuada, pese a que 69% se siente valorado por su empresa actual. A la hora de plantearse un cambio de trabajo, los trabajadores tienen claras sus motivaciones: 53% da prioridad a un mejor salario, 35% busca mayores oportunidades de crecimiento y 27% desea un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal.
No basta con sentirse a gusto en el lugar de trabajo o tener un buen sueldo; los trabajadores buscan un equilibrio entre el crecimiento profesional y no sacrificar su vida fuera de la oficina. Por eso, cuando una oportunidad laboral ofrece esa posibilidad, resulta muy atractiva, y evalúan qué es lo mejor para su futuro.
Como resultado, cuando tienen dos o más ofertas, la decisión se vuelve mucho más compleja, ya que va más allá de cuánto ganarán cada mes.
Ahora bien, la gran pregunta es cómo decidir entre dos o más ofertas de trabajo. En Indeed destacamos algunos consejos a tener en cuenta.
Asegúrate de tener siempre la oferta por escrito antes de tomar cualquier decisión; esta formalidad te garantiza el puesto en la empresa. Por lo tanto, cuando recibas una, responde con entusiasmo e interés, pero antes de aceptarla definitivamente, pregunta cuál es el plazo para responder si no se ha especificado, o indica que darás una respuesta antes de la fecha límite.
Al mismo tiempo, puedes informar al segundo posible empleador que tienes una oferta paralela con un plazo para tomar una decisión. Esto crea una sutil sensación de urgencia y, a menudo, anima a los empleadores a acelerar su proceso de entrevistas o la toma de decisiones.
A la hora de elegir entre dos puestos atractivos, debes mirar mucho más allá de la cifra del salario base. Un puesto con un salario más bajo, pero con mayor flexibilidad o potencial de crecimiento, puede ofrecer una mayor satisfacción a largo plazo que uno con un sueldo más alto, pero con un riesgo de agotamiento.
La clave reside en tener claras las responsabilidades del puesto y los indicadores de rendimiento. Además, ten en cuenta si hay prestaciones adicionales que puedan tener un impacto positivo, como el seguro médico, por ejemplo.
Otro aspecto que a veces pasa desapercibido es el esfuerzo que supone desplazarse a la oficina, ya sea porque está lejos, porque es forzoso ir a diario o porque se trata de un modelo híbrido que permite conciliar mejor las actividades extralaborales.
Si has tenido la oportunidad de que te entrevistara la persona que será tu superior directo, puedes hacerte una idea de su estilo de trabajo.
Por ejemplo, si la entrevista fue muy tarde, es una señal de que está acostumbrado a trabajar fuera del horario laboral habitual.
Del mismo modo, el hecho de que el responsable de selección o el representante de Recursos Humanos se mostrara claro y amable, o no, es un indicio del ambiente en la empresa. Incluso si se muestra inflexible en ciertos aspectos, como los horarios de las entrevistas, o impaciente con tus respuestas, esto también es un indicador.
Todos estos factores te ayudan a formarte una opinión. No obstante, también puedes tener en cuenta si el puesto que se ofrece ha pasado por varios ciclos de contratación, es decir, si se ha publicado repetidamente, o si observas una elevada rotación de personal; todos estos factores transmiten un mensaje. Lo mejor es elegir un lugar de trabajo que muestre signos de estabilidad y que se ajuste a tus valores.
Tener varias ofertas de trabajo te coloca en una posición negociadora sólida, pero hazlo de forma colaborativa. En primer lugar, deja claras tus expectativas salariales. Si las ofertas se ajustan al rango que deseas y ambas ofrecen ventajas atractivas —como flexibilidad, beneficios adicionales y oportunidades de crecimiento, entre otras—, es importante que les hagas saber a los responsables de selección que también estás valorando otras opciones.
Si una empresa ofrece un poco más, eso puede ser una buena señal, pero, si no es así, es viable establecer alternativas como revisiones salariales anticipadas —al cabo de entre tres y seis meses—, horarios flexibles, días de vacaciones adicionales o una evaluación de carrera en un futuro próximo para apoyar el desarrollo profesional.
Si ya has tomado una decisión, es importante que expreses tu gratitud a las personas que te han acompañado a lo largo del proceso, con el fin de mantener una sólida red profesional de cara al futuro. Informa a la empresa que has rechazado una vez que hayas firmado formalmente la oferta que has aceptado, para que puedan seguir adelante con otros candidatos, y ofrécete a mantener el contacto a través de redes profesionales, dejando la puerta abierta a futuras colaboraciones.
Esto no solo expresa tu agradecimiento por haber sido tenido en cuenta, sino que también demuestra que te interesa la empresa, y mantener las puertas abiertas es tan importante como iniciar una nueva aventura profesional.

