
Un rostro puede maquillarse en minutos. Convertir un cuerpo completo en una interpretación de La Catrina, con color, prótesis, volumen, vestuario, texturas y efectos especiales, requiere otra escala de trabajo.
Ese es el reto detrás de Guerra de Catrinas 2026, certamen de maquillaje artístico y body painting que regresará a Ciudad de México el próximo domingo 4 de octubre. El material distribuido a medios lo presenta como la tercera edición y explica que los participantes dispondrán de aproximadamente cinco horas para desarrollar sobre una modelo una caracterización completa inspirada en uno de los símbolos visuales más reconocibles de México.
La competencia tendrá lugar en Salones Le Crillon, en Santa Cruz Atoyac, alcaldía Benito Juárez. La información entregada originalmente anunciaba el comienzo del evento a las 11:00 horas, pero la boletería oficial actualizada indica puertas abiertas a las 9:30 y actividades de 10:00 a 19:00 horas. El acceso general cuesta actualmente 290 pesos.
Más allá del espectáculo visual, el encuentro funciona como escaparate para una actividad que vive entre la belleza, las artes visuales, la fotografía, los efectos especiales y la creación de contenido.
La competencia contempla dos niveles: principiantes y avanzados.
Cada maquillista trabaja con una modelo adulta y debe construir su propuesta durante la jornada frente al público. Una vez agotado el tiempo, las caracterizaciones pasan a una pasarela y son evaluadas considerando elementos como técnica, creatividad, composición y ejecución.
La convocatoria oficial añade un dato importante para quienes todavía quieran competir: el cupo de principiantes ya está lleno y únicamente permanece abierto el nivel avanzado. La inscripción cuesta 750 pesos e incluye al artista, su modelo y acceso al curso asociado al concurso. Los participantes deben ser mayores de 18 años, llevar sus propias herramientas y materiales y presentarse con su modelo a las 10:00 horas.
El sitio identifica a Cosméticos Bellet como responsable de la plataforma Guerra de Catrinas y también contempla acreditaciones para fotógrafos, prensa, creadores de contenido y espacios comerciales para marcas.
Esa estructura revela que no se trata solamente de premiar una técnica: alrededor del concurso también existe una pequeña economía de productos especializados, fotografía, formación, contenido digital y exposición de marca.
La elección de La Catrina como punto de partida no es meramente decorativa.
Su antecedente es la Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada, utilizada como sátira social a principios del siglo XX. Décadas después, Diego Rivera la representó de cuerpo completo y la nombró como hoy la conocemos en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, realizado en 1947.
Con el tiempo, la figura trascendió el grabado y el mural para convertirse en uno de los grandes referentes visuales asociados con Día de Muertos y con México en el extranjero.
Precisamente esa capacidad de transformación permite que los participantes no estén obligados a reproducir una misma versión. El documento del evento anticipa propuestas que pueden acercarse a fantasía, moda, diseño, efectos especiales o referencias tradicionales mexicanas.
La tradición, en este caso, funciona como materia prima creativa.
Aquí aparece un ángulo especialmente interesante para emprendedores creativos.
El sitio oficial presenta el certamen como una oportunidad para generar portafolio, exposición frente a medios y fotógrafos y conexiones con marcas y profesionales del sector. Son beneficios promocionados por la propia organización, por lo que no garantizan oportunidades profesionales posteriores.
Sin embargo, existen ejemplos de participantes que han continuado desarrollando una carrera en este circuito. El medio especializado francés Les Maquilleuses documentó que la artista mexicana Nadia Grajeda ganó la categoría avanzada de Guerra de Catrinas en 2025 y posteriormente obtuvo un primer lugar en una categoría en línea del Gibraltar Body Art Festival. La secuencia no demuestra que un premio haya provocado el otro, pero sí muestra cómo estos concursos pueden incorporarse al currículum y portafolio de un artista.
Para maquillistas independientes, ese portafolio importa porque su trabajo puede extenderse a producciones audiovisuales, fotografía editorial, publicidad, espectáculos, caracterización, moda, eventos y creación de contenido.
El certamen también invierte la lógica habitual de las redes sociales.
Instagram, TikTok y YouTube han convertido las transformaciones de maquillaje en contenidos que pueden comprimirse en segundos. Guerra de Catrinas quiere exhibir el proceso completo: pigmentos, correcciones, prótesis, diseño y ejecución antes de llegar a la fotografía final.
Los organizadores calculan una asistencia de entre 600 y 800 personas y esperan atraer a maquillistas, estudiantes, fotógrafos, creadores de contenido y seguidores del body painting. Esa estimación procede del material de prensa y todavía no corresponde a asistencia efectiva.
Una cobertura independiente de La Crónica de Hoy también confirmó la realización del evento el 4 de octubre y el formato de aproximadamente cinco horas de transformación artística.
Para el público, la entrada general está disponible en 290 pesos a través de la boletería oficial. Incluye acceso a la zona de competencia, pasarela, área comercial y premiación.
Para competir, la tarifa publicada es de 750 pesos, aunque al 22 de septiembre el nivel principiantes ya aparece agotado y únicamente quedan registros para avanzados.
La sede es Le Crillon Salones, avenida Cuauhtémoc 1438, Santa Cruz Atoyac, Benito Juárez, Ciudad de México.



