
Lo que comenzó como un apodo viral en redes sociales terminó convertido en un activo de propiedad industrial. La cadena de pizzas Little Caesars registró alrededor del 2020 en México las expresiones “Liru Sisa” y “Liru Cisa” ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), después de que miles de usuarios utilizaran ambas deformaciones fonéticas para referirse a la marca en memes, publicaciones y conversaciones digitales.
En 2018, un meme en redes sociales en que una usuaria cuestionaba el horario de la cadena de pizzerías, refiriéndose a ella como “Liru Sisa”, se hizo viral. Este nombre llegó a oídos de los directivos, quienes vieron una oportunidad al registrar la denominación.
La decisión de registrar ambas variantes respondió a una lógica preventiva. En materia de propiedad industrial, cuando un signo adquiere notoriedad pública y comienza a identificarse claramente con una empresa o producto, existe el riesgo de que terceros intenten apropiarse comercialmente de esa denominación mediante registros paralelos, mercancía, restaurantes imitadores o campañas publicitarias.
Diversos reportes sobre el caso señalan que la empresa realizó el registro alrededor de 2020, justo cuando el término “Liru Sisa” ya se había consolidado como fenómeno viral en México. La estrategia consistió en blindar las variantes más utilizadas por los consumidores para impedir posibles conflictos legales o usos no autorizados.
El fenómeno surgió de la pronunciación coloquial con la que muchos consumidores mexicanos comenzaron a referirse a Little Caesars. Con el tiempo, el apodo trascendió los memes y se convirtió en una referencia cultural reconocible en plataformas como Facebook, TikTok y X.
Desde la perspectiva jurídica, el movimiento tiene implicaciones relevantes. En México, las marcas no sólo protegen nombres oficiales, logotipos o slogans; también pueden resguardar expresiones asociadas comercialmente a una empresa, siempre que tengan capacidad distintiva y relación identificable con el origen de un producto o servicio.
Especialistas en propiedad intelectual suelen considerar este tipo de registros como una forma de “defensa marcaria expansiva”. Es decir, las compañías registran variaciones fonéticas, errores ortográficos populares, abreviaturas o sobrenombres usados por el público para evitar dilución de marca, competencia desleal o confusión comercial.
En términos prácticos, si otra empresa hubiera registrado primero “Liru Sisa”, podría haber intentado comercializar productos, alimentos o mercancía vinculada al nombre, generando disputas legales o aprovechándose de la fama construida por Little Caesars.
Casos similares han ocurrido con otras empresas globales que terminan adoptando expresiones creadas espontáneamente por los consumidores. La diferencia en el caso mexicano es que “Liru Sisa” prácticamente desplazó en redes sociales al nombre original en ciertos contextos humorísticos y culturales.
El registro también revela cómo internet modificó la relación entre consumidores y propiedad industrial. Antes, las marcas definían unilateralmente su identidad; ahora, las audiencias participan activamente en la construcción cultural de los nombres comerciales mediante memes, tendencias y lenguaje coloquial.
Para una empresa, ignorar esos fenómenos puede abrir espacios legales relevantes. Si un tercero registra primero una variante popular y logra explotarla comercialmente, la marca original puede enfrentar litigios, restricciones de uso o costos adicionales para recuperar el control del signo.
Little Caesars optó por la ruta opuesta: incorporar el fenómeno viral dentro de su estrategia de protección marcaria. Mejor prevenir que lamentar.

