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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

La gran fiesta del futbol ha terminado. Vivimos semanas de intensas emociones, festejos, reuniones y, muy probablemente, algunos gastos fuera de lo habitual. Entre las botanas, las reuniones con amigos y las salidas para ver los partidos de la temporada, es normal que el presupuesto haya quedado fuera de juego. Ahora que la euforia deportiva ha bajado, es un buen momento para revisar las finanzas, recuperar el equilibrio y retomar los objetivos de ahorro.
Esta realidad no es casualidad: de acuerdo con un estudio realizado por la firma Kantar sobre consumo, la temporada de partidos impactó en el bolsillo de los mexicanos. El 43% de los aficionados incrementó su gasto en la compra de productos y contratación de servicios durante el torneo. Los análisis detallan que alimentos como las palomitas —76%—, la carne asada —47%— y bebidas como el refresco y la cerveza fueron los principales impulsores de este consumo, especialmente en reuniones dentro del hogar.
Ante este escenario, retomar el control de tus finanzas personales, salir del bache y volver a ahorrar es más fácil de lo que parece si se cuenta con un plan ordenado. Para ayudarte a reorganizar tu presupuesto y aprovechar mejor tu dinero, te comparto cinco recomendaciones prácticas:
El primer paso es tener claridad sobre tu situación financiera. Hoy existen herramientas digitales que permiten ver de forma automática y categorizada en qué gastaste tu dinero durante estas semanas de partidos, analizando tus consumos en entretenimiento, comida o servicios.
También es un buen momento para revisar suscripciones o servicios que ya no utilizas y procurar que el uso de tus tarjetas de crédito responda a compras planeadas y acordes con tu presupuesto.
Uno de los errores más comunes es intentar ahorrar únicamente lo que sobra al final del mes. Una mejor estrategia consiste en separar un porcentaje de tus ingresos en cuanto los recibes y colocarlo en una cuenta que genere rendimientos.
Así, tu dinero puede crecer mientras construyes un fondo para imprevistos o avanzas hacia tus metas financieras.
Para que tu plan sea sostenible, elabora un presupuesto acorde con tus ingresos y necesidades. Como referencia, puedes apoyarte en la regla 50/30/20: destina alrededor del 50% de tus ingresos a gastos esenciales, el 30% a gastos personales y el 20% restante al ahorro, inversión o pago anticipado de deudas, según tus prioridades.
Si tus ingresos varían mes con mes, ajusta tu presupuesto para evitar comprometer gastos que después no puedas cubrir.
Realiza otra lista con todas tus deudas pendientes. Ordénalas y asígnales un número, colocando en primer lugar la que sea más sencilla de saldar. Para identificarla, anota junto a cada una el monto total que debes, la tasa de interés y el pago mínimo que te exige el banco o la tienda departamental.
Tener una visión completa de tus compromisos financieros te permitirá definir una estrategia y priorizar aquellos que resulte más conveniente liquidar primero.
Existen distintas estrategias para liquidar deudas. El método bola de nieve puede ser especialmente útil para quienes buscan mantener la motivación al ir eliminando deudas poco a poco.
Es una estrategia que consiste en cubrir puntualmente los pagos mínimos de todos tus compromisos financieros para evitar recargos y destinar cualquier ingreso adicional a liquidar primero la deuda más pequeña. Conforme vayas terminando cada una, el dinero que antes destinabas a ese pago podrá sumarse al siguiente, generando un efecto “bola de nieve” que acelera el proceso.
Herramientas como las alcancías o espacios digitales también pueden ayudarte a separar ese dinero y mantenerte enfocado en tu objetivo.
La emoción de vivir una gran temporada de futbol no tiene por qué comprometer nuestra estabilidad financiera. Lo importante es contar con herramientas que nos permitan entender en qué estamos gastando, retomar el control del presupuesto y convertir el ahorro en un hábito constante. Hoy la tecnología no solo facilita la administración del dinero, también permite automatizar el ahorro y poner nuestros recursos a trabajar para cumplir metas financieras de forma más sencilla y disciplinada.

