|
Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

La startup chilena 50X anunció una ronda de financiamiento por 550,000 dólares para ampliar un modelo de almacenamiento distribuido que coloca baterías en viviendas y pequeños negocios.
Las unidades se cargan cuando la demanda y las tarifas son menores, y entregan energía durante los periodos de mayor consumo. Con ello, la empresa busca reducir la presión sobre la red existente, bajar el gasto eléctrico del usuario y mantener encendidos algunos equipos durante interrupciones del suministro.
La ronda contó con la participación de 500 Global y Platanus Ventures, según el comunicado. La compañía destinará los recursos a instalar más equipos en Chile, ampliar su cartera de clientes y preparar una expansión regional que contempla ingresar a México o Brasil en 2028.
El anuncio llega mientras la inteligencia artificial, los centros de datos, la electromovilidad y otros procesos de electrificación elevan el consumo. La Agencia Internacional de Energía calcula que la demanda eléctrica mundial de los centros de datos aumentó 17% en 2025 y podría prácticamente duplicarse hacia 2030.
50X fue fundada por Diego Siguelnitzky, Francisco Furey y Nicolás Núñez. La empresa instala, financia, mantiene y conserva la propiedad de las baterías colocadas en los inmuebles.
Por tanto, el cliente no compra el equipo ni paga por su instalación. La startup obtiene ingresos al compartir el ahorro generado mediante la gestión de la tarifa y el uso de la batería.
Su oferta comercial pública está dirigida actualmente a clientes residenciales y pequeños negocios con tarifa BT1 en las regiones chilenas de Los Ríos y Los Lagos. El sitio de la compañía promete un descuento de 10% frente a la tarifa de la distribuidora y aproximadamente seis horas de respaldo promedio.
El comunicado presenta un rango más amplio: ahorros de entre 10% y 15% y respaldo de cuatro a ocho horas. La diferencia puede responder al consumo de cada cliente, al tamaño del equipo y a los resultados del piloto, pero la empresa no publicó información técnica individual de las instalaciones.
Aunque cada batería funciona dentro de una casa o negocio, 50X plantea administrarlas como una red coordinada. Este modelo se conoce como planta de energía virtual o VPP, por sus siglas en inglés.
Una VPP conecta digitalmente baterías, paneles solares, vehículos eléctricos y otros recursos distribuidos para gestionarlos como si fueran una sola instalación.
Puede almacenar energía cuando existe capacidad disponible y liberarla cuando aumenta la demanda.
La Agencia Internacional de Energía señala que este tipo de redes puede mejorar la confiabilidad, reducir costos y prestar servicios al sistema eléctrico. Sin embargo, su expansión depende de reglas que permitan agregar los recursos, reconocer su contribución y compensar los servicios que brindan.
El modelo no sustituye completamente la construcción de líneas, subestaciones y centrales. Puede, en cambio, aplazar ciertas inversiones, administrar picos de consumo y aprovechar mejor la infraestructura disponible.
50X reporta actualmente 13 baterías con una capacidad conjunta de 250 kilovatios-hora. De acuerdo con la empresa, esos equipos ya generan ahorros para sus usuarios y ofrecen respaldo ante cortes eléctricos.
Es una escala todavía pequeña frente a su objetivo: alcanzar 50,000 baterías hacia 2029. La startup sostiene que ese portafolio equivaldría a 20% de la capacidad adicional de red que Chile necesitará para responder al aumento de la demanda.
La propuesta podría resultar atractiva para comercios que dependen de refrigeración, conectividad, equipos de cobro, iluminación o sistemas de seguridad.
Un apagón de varias horas puede traducirse en productos perdidos, operaciones interrumpidas y ventas que no se concretan. Obtener respaldo sin comprar una batería elimina el desembolso inicial, aunque el usuario debe revisar el contrato, la duración del acuerdo y la manera en que se reparte el ahorro.
También conviene conocer qué equipos podrán mantenerse encendidos, cuánta potencia entrega la batería, qué ocurre si cambia la tarifa y quién responde por reparaciones, degradación, seguridad o disposición final.
El almacenamiento distribuido abre además oportunidades para instaladores eléctricos, desarrolladores de software, empresas de mantenimiento, fabricantes de inversores y proveedores de financiamiento. El negocio no consiste solamente en vender baterías: requiere seleccionar clientes, dimensionar equipos, instalar, monitorear y optimizar miles de activos.
La compañía señala que analiza entrar a México o Brasil en 2028, pero no ha anunciado una ciudad, una inversión, una filial local ni acuerdos con empresas mexicanas.
La expansión continúa siendo un objetivo y no una operación confirmada.
México ya avanzó en la creación de un marco para integrar sistemas de almacenamiento al Sistema Eléctrico Nacional. En abril de 2026 se publicaron disposiciones para regular distintas modalidades, incluidos sistemas asociados con autoconsumo y unidades independientes.
Para adaptar el modelo de 50X todavía sería necesario resolver cuestiones como tarifas, medición, interconexión, permisos y compensación por servicios a la red. Esa necesidad es una inferencia a partir del esquema chileno y de las reglas mexicanas; la empresa no ha explicado públicamente cómo operaría en el país.
