
La inteligencia artificial suele presentarse como una tecnología para estudiantes, programadores o trabajadores digitales. Una experiencia desarrollada en México muestra que hay otro grupo interesado en aprender a utilizarla: las personas de mayor edad.
La Escuela Digital para Adultos Mayores (EDAM) y Kavak concluyeron la tercera edición de su programa de capacitación en inteligencia artificial, que ha convocado a más de 200 personas de entre 55 y 70 años mediante clases magistrales y cursos presenciales.
El resultado más llamativo apareció en la percepción de los participantes. Antes de iniciar la primera clase magistral virtual, 70.6% dijo sentir desconfianza hacia la IA; después de la sesión, 95.3% declaró sentir curiosidad por explorarla, ganas de usarla o estar listo para comenzar ese mismo día.
Hay que poner el dato en perspectiva: se trata de resultados obtenidos entre participantes de un programa de capacitación, no de una encuesta representativa de todos los adultos mayores de México. Aun así, el ejercicio aporta una pista relevante sobre una de las próximas fronteras de la inclusión digital: ya no basta con enseñar a conectarse a internet; también será necesario explicar cómo utilizar —y cómo cuestionar— herramientas de inteligencia artificial.
El programa de EDAM y Kavak se concentró en aplicaciones prácticas antes que en aspectos técnicos.
De acuerdo con las organizaciones, entre los usos que más interesaron a los participantes estuvieron investigación jurídica, bienes raíces, planeación de viajes, apoyo en clases, generación de imágenes y organización personal. El 79% consideró la inteligencia artificial un posible aliado para su desarrollo personal.
Además, 54.7% señaló como objetivo principal aprender o repasar conocimientos y 24% mencionó la exploración de temas de interés.
La EDAM explica que su metodología parte de problemas cotidianos —desde manejar un teléfono y compartir una ubicación hasta entender qué es la inteligencia artificial— mediante acompañamiento y aprendizaje adaptado al ritmo de cada persona.
Eso resulta relevante porque la barrera digital entre generaciones ya no se limita al acceso a dispositivos.
México ha avanzado rápidamente en conectividad. La ENDUTIH 2025 del INEGI, publicada en junio de 2026, encontró que 86.1% de las personas de seis años y más utilizaba internet, frente a 57.4% una década antes. En números absolutos, el país pasó de 61.4 millones de usuarios en 2015 a 104.9 millones en 2025.
Sin embargo, la edad todavía marca una diferencia importante.
Entre las personas de 65 a 74 años, 57.8% utilizaba internet en 2025. Entre quienes tenían 75 años o más, la proporción bajaba a 30.3%. Son los dos grupos con menores niveles de uso registrados por la encuesta.
La evolución es considerable: hace una década solo 11% de las personas de 65 a 74 años y 3% de las mayores de 75 utilizaban internet. Pero los datos muestran también que conectar a las personas es apenas el primer paso.
Para utilizar inteligencia artificial hace falta además saber formular preguntas, distinguir información confiable, proteger datos personales y reconocer que un sistema puede equivocarse o inventar respuestas.
Aquí aparece un riesgo que ningún programa de alfabetización digital debería ignorar.
Las herramientas generativas pueden facilitar tareas, pero también multiplican contenidos falsos, imágenes manipuladas y modalidades de fraude. Para las personas con menor experiencia digital, saber utilizar un chatbot sin comprender sus límites puede crear nuevas vulnerabilidades.
El Gobierno federal ha comenzado a incorporar este problema en programas de capacitación. En 2026, el Centro de Cultura Digital de la Secretaría de Cultura ofreció talleres de ciudadanía y derechos digitales para personas mayores de 60 años, dirigidos a reforzar autonomía y participación tecnológica.
Otro programa gubernamental, Clic Seguro, fue diseñado específicamente para enseñar a personas mayores a reconocer noticias falsas, información generada mediante IA y contenidos engañosos en internet.
La Guardia Nacional también publicó este agosto recomendaciones de ciberseguridad para adultos mayores ante riesgos como fraude, usurpación de identidad y extorsión.
Por eso, un indicador interesante del programa de EDAM no es únicamente que disminuya el miedo a la inteligencia artificial. El objetivo debería ser sustituir el temor por uso informado y pensamiento crítico, no por confianza automática.
Para Kavak, la colaboración tampoco aparece aislada de su estrategia de talento.
En septiembre de 2025, la empresa lanzó la tercera fase de Talentos Únicos, un programa para contratar personas mayores de 60 años en áreas operativas y comerciales. La compañía fijó entonces una meta de 100 nuevas contrataciones e incorporó mentoría intergeneracional, capacitación digital y un piloto de entrenamiento en IA.
Según Kavak, las postulaciones anteriores habían llegado desde 29 estados y tenían una edad promedio de 63 años.
La conexión entre ambos programas ofrece una lectura empresarial: cuando una compañía extiende sus procesos de digitalización, también puede decidir quién queda incluido en esa transformación.
Saúl Crespo, vicepresidente de Asuntos Públicos de Kavak, explicó que la intención es que las nuevas herramientas se conviertan en un mecanismo de independencia y participación sin importar la etapa de vida.
