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Peleó durante años con sus rizos y terminó construyendo un negocio alrededor de ellos

COLUMNA

Rizos Mexicanos nació de una necesidad personal: entender y cuidar un tipo de cabello que durante años recibió recomendaciones generalizadas.

Rizos Mexicanos creció seis veces en visitas, pero su mayor reto no es vender más.
Rizos Mexicanos creció seis veces en visitas, pero su mayor reto no es vender más. © Rizos Mexicanos vía Instagram
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Durante mucho tiempo tuve una “pelea” con mi propio cabello. No sabía entenderlo, no sabía cómo cuidarlo y, cada vez que probaba un producto nuevo, sentía que estaba adivinando. Cuando empecé a buscar respuestas para mí misma, descubrí algo que cambiaría el rumbo de mi vida: había muchísimas personas pasando por exactamente lo mismo. Esa necesidad tan personal, tan alejada de los negocios en su origen, fue la semilla de Rizos Mexicanos.

Cuando decidimos enfocarnos exclusivamente en el cuidado del cabello rizado y ondulado, mucha gente nos preguntaba si no era arriesgado apostar por una categoría tan específica. La realidad es que ese fue precisamente nuestro mayor diferenciador, aunque también nuestro reto más grande: educar.

Durante años existió muchísima información generalizada alrededor del cuidado de los rizos. Cada cabeza es distinta: hay ondas suaves, rizos muy definidos, cabello teñido, fino, grueso, con distintas necesidades de cuero cabelludo y estilos de vida.

Por eso, desde el inicio, nuestra filosofía fue clara: no existe una rutina universal. No le decimos a todo el mundo “usa estos cuatro productos”. Escuchamos primero y después recomendamos.

Esa forma de trabajar, más cercana a una conversación que a una venta, terminó construyendo algo que va más allá del catálogo: una comunidad.

Muchas clientas llegan a nosotros con dudas y terminan aprendiendo a reconocer qué necesita su propio cabello. Con el tiempo entendí que especializarnos no nos hacía pequeños; al contrario, nos permitió conocer profundamente a nuestra comunidad y crecer junto con ella.

De una atención artesanal al comercio electrónico

Rizos Mexicanos comenzó de una manera muy cercana, casi artesanal: de persona a persona. Pero, conforme fuimos creciendo, entendí que necesitábamos una forma de llegar a más lugares sin limitarnos solo a las personas que podíamos atender directamente. Así fue como empezamos a explorar el comercio electrónico.

El camino no fue lineal. Nuestra primera tienda en línea fue Kichink, después migramos a Wix y, conforme el negocio siguió evolucionando, fuimos buscando herramientas que respondieran mejor a nuestras nuevas necesidades.

Cada etapa nos enseñó algo distinto y cada una nos dejó más claro qué era lo que realmente necesitábamos de una plataforma.

Al mismo tiempo ocurrió algo que terminaría siendo igual de importante que la tienda en línea: empezaron a sumarse mujeres interesadas en distribuir nuestros productos en sus propias ciudades.

El crecimiento se fue dando por dos caminos que terminaron complementándose perfectamente: la venta en línea, que nos permitió llegar a prácticamente todo México, y una red de distribuidoras y asesoras que acercó la marca y el acompañamiento a distintas comunidades del país.

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Hoy contamos con más de 40 asesoras en México y, para mí, eso tiene un significado que va más allá de las ventas: el crecimiento de una empresa se vuelve mucho más valioso cuando, alrededor de ella, otras personas también pueden desarrollar una actividad y generar ingresos.

Lo que buscábamos resolver al migrar a Tiendanube

Con otra plataforma llegó un momento en el que sentimos que necesitábamos más herramientas y una tienda que pudiéramos personalizar mejor de acuerdo con el crecimiento que estábamos teniendo.

Una de nuestras prioridades era hacer que comprar en línea fuera mucho más sencillo y agradable para nuestras clientas: queríamos trabajar mejor procesos como los carritos abandonados y facilitar que una persona pudiera concluir su compra sin sentir que el proceso era complicado o pesado.

Más allá de cambiar de plataforma, necesitábamos una tienda que nos permitiera seguir creciendo, entender mejor lo que sucedía durante el proceso de compra y contar con herramientas que nos ayudaran a mejorar continuamente la experiencia de nuestras clientas.

La intención nunca fue tener una tienda más bonita, sino una tienda que hiciera más fácil comprar.

Después de la migración a Tiendanube, registramos un aumento de seis veces en las visitas mensuales y un crecimiento promedio de 42% en GMV mes a mes. Son cifras de las que estoy orgullosa, pero que también me obligan a ser honesta: no vienen de una sola acción, sino de una combinación de factores.

Por un lado, el acompañamiento de Tiendanube y las mejoras que fuimos implementando en la tienda nos ayudaron a aprovechar mucho mejor las herramientas de comercio electrónico que ya teníamos a nuestra disposición.

Por otro, ha sido fundamental el trabajo que realizamos con Mezzanine Creativo, nuestro equipo de marketing, que lleva tiempo con nosotros y conoce muy bien la filosofía, la esencia y la comunidad de Rizos Mexicanos.

Esa combinación hizo un muy buen match: herramientas y acompañamiento para mejorar la experiencia de compra, por un lado, y comunicación certera para atraer a las personas adecuadas hacia la tienda, por el otro.

Pero también ha habido, y sigue habiendo, un aprendizaje constante de nuestra parte: revisar qué funciona, conocer mejor a nuestras clientas y ajustar la estrategia todo el tiempo. Ninguna herramienta sustituye eso.

Hoy utilizamos carrito abandonado, email marketing, anuncios y ventas asistidas como parte de nuestra estrategia digital. Pero una de las lecciones más importantes que hemos aprendido en el camino es que ninguna de estas herramientas sustituye conocer a tu cliente.

Antes de automatizar cualquier proceso, primero tenemos que entender qué duda tiene una persona antes de comprar, qué producto está buscando y qué información necesita para tomar una decisión.

La tecnología nos permite automatizar y escalar ciertas partes de la experiencia; el conocimiento de nuestra comunidad es lo que nos permite utilizar esas herramientas con sentido.

Y hay algo en lo que hemos sido especialmente cuidadosas: no queremos construir una marca que dependa permanentemente del descuento para vender. Preferimos que la clienta entienda el valor del producto y encuentre una rutina que realmente pueda mantener en casa.

Lo que Hot Sale nos enseñó sobre operar, no solo vender

Durante nuestro último Hot Sale registramos 169% más órdenes frente a los nueve días previos. Es una cifra que emociona, pero que también viene con una lección importante: una promoción no termina cuando llega la orden.

Ahí empieza otra parte del trabajo y es la que realmente define si esa campaña fue un éxito o no.

Un crecimiento tan rápido en pedidos implica prever inventario, tener materiales suficientes, organizar al equipo, preparar los paquetes correctamente, coordinar la logística y mantener informada a la clienta en todo momento.

También aprendimos que, después de una campaña de ese tamaño, hay que sentarse a analizar qué pasó: qué productos se vendieron, qué promociones funcionaron, qué capacidad tuvo nuestra operación y qué podemos mejorar para la siguiente.

El objetivo nunca es solamente vender mucho durante unos días, sino poder cumplir bien lo que prometiste. Un pico de demanda que no se sostiene con una buena operación puede convertirse rápidamente en el peor enemigo de una marca que, como la nuestra, se construyó sobre la confianza y la cercanía.

Crecer sin perder lo que nos trajo hasta aquí

Mirando hacia adelante, para nosotros crecer de manera sostenible significa algo muy concreto: que las ventas no crezcan más rápido que nuestra capacidad para atenderlas bien.

Queremos seguir fortaleciendo el comercio electrónico, nuestra operación, la distribución y la comunidad, pero manteniendo algo que ha sido parte de Rizos Mexicanos desde el principio: la cercanía con las personas.

Uno de nuestros siguientes retos, quizá el más importante, es crecer sin perder esa identidad.

Si algo les diría a otros emprendedores mexicanos que están tratando de convertir una idea de nicho en un negocio escalable, es esto: muchas veces una idea de negocio nace de una necesidad propia, y esa cercanía inicial con el problema es un activo, no una limitante.

Rizos Mexicanos nació de mi propia experiencia, de esa “pelea” que durante mucho tiempo tuve con mi cabello rizado porque no sabía entenderlo ni cómo cuidarlo. Al buscar respuestas para mí, descubrí que había muchísimas personas pasando por lo mismo y ahí, en esa coincidencia, estaba la oportunidad real.

Rizos Mexicanos comenzó tratando de entender mis propios rizos y terminó ayudando a muchas personas a entender los suyos.

Si hay una sola idea que me gustaría dejar en esta columna es que, cuando encuentras una necesidad real, la entiendes de verdad y trabajas todos los días para ofrecer una solución honesta, con la tecnología correcta, con el equipo correcto y sin perder de vista a la persona del otro lado de la pantalla, ahí, casi siempre, existe una gran oportunidad de negocio esperando a ser construida.

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autor Mamá, emprendedora y riza convencida. Decidí dejar de ser esclava de lo que "es bonito para la sociedad" y convertí mi cabello en una de mis virtudes más preciadas.