
Salir a comer con el perro está dejando de ser una excepción para convertirse en un factor que algunos consumidores toman en cuenta antes de elegir restaurante.
OpenTable reportó un crecimiento de 23% en las salidas a restaurantes etiquetados como pet-friendly en Ciudad de México frente a 2025 y publicó su lista de los Top 50 restaurantes pet-friendly de la CDMX para 2026, elaborada a partir de más de 400,000 reseñas de comensales verificados y datos de reservaciones.
La tendencia tiene una lectura empresarial. En una encuesta encargada por la plataforma, 65% de los dueños de perros consultados en Ciudad de México dijo priorizar restaurantes que admiten a sus mascotas, mientras 73% señaló que encontrar establecimientos pet-friendly es el principal obstáculo para salir a comer acompañado de su perro.
Para restaurantes y cafeterías, recibir mascotas puede pasar así de ser una cortesía a convertirse en un elemento de diferenciación, captación de clientes y experiencia. Pero hay que leer las cifras con atención y considerar también el marco regulatorio que acaba de cambiar en la capital.
El dato de crecimiento no proviene de una encuesta de intención de compra. OpenTable comparó el número de comensales sentados mediante reservaciones en línea en establecimientos identificados en su plataforma como aptos para perros.
La compañía analizó el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 20 de julio de 2026 y lo comparó con fechas equivalentes de 2025. El resultado fue un incremento de 23%. Además, las 3:00 de la tarde fueron el horario con mayor actividad en este tipo de restaurantes durante 2026.
La investigación de consumidores agrega otra señal: los propietarios de perros consultados dijeron salir a comer con sus mascotas cuatro veces al mes en promedio, mientras 84% afirmó que lo haría con más frecuencia si encontrar opciones adecuadas fuera más sencillo.
Esa combinación —frecuencia de visita más una necesidad todavía insatisfecha— es la que convierte al segmento en una oportunidad para algunos negocios de alimentos y bebidas.
Abrir las puertas a los perros no consiste únicamente en colocar un letrero en la entrada.
Para un restaurante, la decisión puede implicar definir espacios donde permanecerán las mascotas, protocolos de higiene, reglas de convivencia, capacitación del personal y comunicación clara con clientes que acuden con y sin animales.
Y desde julio, el tema tiene además un nuevo contexto legal en Ciudad de México.
Una reforma publicada el 23 de julio de 2026 establece que los comercios pueden permitir voluntariamente el acceso de animales de compañía y habilitar áreas adecuadas para su estancia, procurando condiciones de seguridad, higiene y bienestar para animales y personas. Las zonas restringidas por disposiciones higiénico-sanitarias o de protección civil quedan fuera de ese acceso.
La norma hace una distinción importante: para las mascotas comunes, la admisión continúa siendo decisión del establecimiento; en cambio, los perros de asistencia sí deben tener libre acceso, bajo las condiciones previstas en la reforma.
Para los restauranteros, esto vuelve relevante especificar exactamente qué significa “pet-friendly” en su negocio y en qué áreas aplica.
La tendencia llegó incluso al Congreso capitalino.
En mayo de 2026, el Congreso de Ciudad de México aprobó reformas para crear una insignia pet-friendly destinada a establecimientos mercantiles que garanticen condiciones dignas, seguras e higiénicas para animales de compañía y sus tutores.
El proyecto contempla que la Agencia de Atención Animal establezca, junto con autoridades de Salud y Desarrollo Económico, los criterios para entregar el distintivo.
Esto podría convertir una práctica que durante años dependió principalmente de la decisión de cada establecimiento en un atributo más formalizable y reconocible para los consumidores.
Los datos de OpenTable apuntan a algo sencillo: para una parte de los consumidores, poder llevar al perro influye directamente en la selección del restaurante.
Para un negocio con terraza, patio o espacios exteriores adecuados, una política pet-friendly puede convertirse en un factor para atraer clientes, incrementar frecuencia de visita o diferenciarse en zonas con fuerte competencia gastronómica.
Pero no todos los restaurantes tienen las mismas condiciones físicas ni el mismo perfil de cliente. Convertirse en pet-friendly funciona mejor como una decisión operativa y comercial —con reglas, infraestructura y comunicación claras— que como una etiqueta de marketing.
La propia OpenTable ha insistido en 2026 en que el consumidor está eligiendo restaurantes cada vez más por la experiencia completa, no únicamente por el menú. Juan Luis Reed, identificado por la plataforma como General Manager de OpenTable, ha participado este año en encuentros de la industria enfocados precisamente en la evolución de la hospitalidad y las experiencias gastronómicas.
Otro punto relevante es la manera en que OpenTable construyó su listado.
La compañía analizó más de 400,000 reseñas de comensales verificados, además de métricas de reservaciones correspondientes al periodo entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026.
Para determinar qué establecimientos podían aparecer, OpenTable consideró variables como calificaciones de los usuarios, porcentaje de reseñas de cinco estrellas, reservaciones anticipadas, ocupación, búsquedas directas y alertas configuradas. Posteriormente identificó entre los restaurantes elegibles aquellos con mayor proporción de reseñas que incluían la etiqueta “pet-friendly”.
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