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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

El Número DUNS puede ser un requisito para que las PyMEs accedan a nuevos clientes, financiamiento o cadenas globales de suministro, aunque muchas todavía desconocen su existencia. En un entorno donde la confianza comienza con los datos, mantener la información empresarial organizada, actualizada y verificable ya no es solo una cuestión administrativa: también puede definir si una empresa consigue o pierde una oportunidad de negocio.
En entrevista con Emprendedor.com, Rodrigo Ramírez, gerente regional de Product Marketing en CIAL Dun & Bradstreet, explicó que una mala gestión de la información puede generar incertidumbre entre clientes, proveedores e instituciones financieras.
Frente a ese escenario, el Número DUNS, un identificador único de nueve dígitos utilizado a nivel internacional, permite validar la identidad de una empresa, fortalecer su credibilidad y facilitar que otras organizaciones comprueben con quién están haciendo negocios antes de firmar un contrato o aprobar un crédito.
Antes de revisar ventas, estados financieros o capacidad de producción, las grandes empresas necesitan saber con quién están negociando. Ahí entra el Número DUNS, un identificador único que permite validar la identidad de una empresa y diferenciarla de cualquier otra dentro de una base de datos global.
El Número DUNS es un identificador de 9 dígitos que se utiliza a nivel global para identificar las empresas que ya fueron validadas por nosotros, que siguen en operación y que forman parte de nuestra base de datos. Hemos ofrecido estos servicios desde hace 60 años y somos los únicos en el mundo”, explicó el directivo.
El especialista en mitigación de riesgos y estrategia de datos empresariales detalló que CIAL Dun & Bradstreet administra una base con más de 620 millones de empresas en constante actualización. Esa información permite a compañías de todo el mundo consultar los datos de posibles proveedores, clientes o socios comerciales antes de establecer una relación de negocios.
“Una vez teniendo esta credibilidad en la base de datos, te ayuda a conectar con otras empresas, con diferentes proveedores y con clientes. También puedes conocer cómo te están viendo en el mercado”, explicó Ramírez.
Ramírez añadió que CIAL Dun & Bradstreet es el único proveedor autorizado para emitir el Número DUNS en Latinoamérica, un identificador que numerosas empresas internacionales solicitan como requisito para participar en licitaciones, convertirse en proveedor o iniciar procesos de contratación.
Para una empresa, generar confianza comienza mucho antes de presentar una propuesta comercial. Todo parte de los datos firmográficos, es decir, la información básica que identifica a un negocio, como su razón social, domicilio, actividad económica, tamaño o información fiscal. Si esos datos presentan inconsistencias, la empresa empieza a generar dudas.
“Cuando una empresa no tiene la suficiente trazabilidad y visibilidad, pierde credibilidad. La incertidumbre o falta de información se vuelve un riesgo”, advirtió Rodrigo.
A partir de esa información se desarrolla el proceso conocido como KYC (Know Your Customer o “Conoce a tu Cliente”), mediante el cual una empresa verifica la identidad y confiabilidad de otra antes de establecer una relación comercial.
Después entra en acción el Master Data Management, que significa gestión de datos maestros, una metodología utilizada para mantener organizada, actualizada y consistente toda la información crítica de una empresa. “Lo primero que nos piden las empresas globales es la gestión de datos maestros. Necesitan saber con quién están trabajando y si pueden confiar en esa empresa“, explicó.
Un domicilio sin actualizar, documentos vencidos o diferencias entre la información reportada y la registrada ante las autoridades pueden retrasar contrataciones, afectar evaluaciones de riesgo o incluso cerrar la puerta a nuevos negocios.
La gestión de datos no solo sirve para demostrar que una empresa existe. También influye en la forma en que bancos, clientes y grandes corporativos evalúan su desempeño antes de otorgar financiamiento o firmar un contrato.
Ramírez explicó que mantener actualizados los estados financieros, la constancia de situación fiscal y la documentación empresarial permite construir mejores ratings y scores, indicadores que muestran el comportamiento comercial y financiero de una empresa y ayudan a identificar áreas de oportunidad antes de que lo hagan terceros.
“Si primero sé cómo me estoy desempeñando, puedo llegar con mayor confianza a solicitar un crédito o iniciar una relación comercial porque ya conozco mis áreas de oportunidad”, comentó.
El especialista aseguró que muchas PyMEs descubren problemas en sus datos cuando una empresa las rechaza durante un proceso de evaluación. Contar con herramientas que permitan monitorear cómo las percibe el mercado ayuda a corregir inconsistencias, mejorar su credibilidad y aumentar sus posibilidades de crecimiento.
“La información que tenemos como empresa es uno de los activos más valiosos. Tienes que conocer bien tu empresa por dentro para poder venderla bien”, concluyó Ramírez.
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