
Hace 25 años, Huasca de Ocampo, Hidalgo, se convirtió en el primer Pueblo Mágico de México. Desde entonces, la marca se ha extendido hasta abarcar 177 destinos y ha creado un ecosistema de hoteles, cabañas, restaurantes, guías, operadores turísticos, artesanos y pequeños comercios.
La Secretaría de Turismo (Sectur) conmemoró el aniversario el 5 de octubre y anunció una nueva etapa del programa, enfocada en fortalecer la promoción, comercialización y desarrollo de los destinos.
El tamaño económico de esta red ya es considerable. Sectur estima que los Pueblos Mágicos generaron una derrama de 35,275 millones de pesos durante 2025, 3.7% más que el año anterior. Entre enero y julio de 2026, la cifra alcanzó 20,795 millones de pesos.
El programa nació el 5 de octubre de 2001 con el nombramiento de Huasca de Ocampo como primer Pueblo Mágico. Su propósito ha sido dar visibilidad a localidades con patrimonio histórico, cultural, natural y gastronómico que pueden complementar los tradicionales destinos de playa.
Para las comunidades, esa visibilidad puede traducirse en actividad para negocios como:
Sectur reconoce precisamente ese efecto. Durante la celebración de los 25 años, la dependencia destacó que detrás de los destinos existen personas que han abierto restaurantes, hospedajes y nuevas experiencias para atender a los viajeros.
Entre octubre y noviembre de 2026, Sectur concluirá una evaluación de los 177 Pueblos Mágicos para conocer las condiciones de cada destino e identificar fortalezas y áreas de oportunidad.
El objetivo es que cada localidad cuente posteriormente con una ruta de mejora propia, de acuerdo con su vocación, infraestructura y necesidades.
Los resultados serán presentados durante el Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos 2026, que se realizará del 26 al 29 de noviembre en Tampico, Tamaulipas.
La evaluación también pretende servir para mejorar la comercialización de los destinos, diversificar los flujos turísticos y crear nuevas rutas, productos y experiencias.
La nueva etapa tiene un componente especialmente relevante para emprendedores turísticos.
Sectur informó en septiembre que más de 150 experiencias de Turismo Comunitario ya reciben capacitación para vincularse con compradores y tour operadores dentro del nuevo formato del Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos.
Para un pequeño prestador, esa conexión puede ser decisiva.
No es lo mismo recibir turistas que llegan espontáneamente que aparecer dentro de paquetes, rutas o catálogos comercializados por operadores nacionales e internacionales.
El reto consiste en convertir atractivos culturales o naturales en productos turísticos que puedan reservarse, venderse y repetirse sin perder autenticidad ni desplazar a las comunidades que les dan identidad.
Los 50 Pueblos Mágicos incluidos actualmente en el Sistema de Monitoreo Hotelero de DATATUR recibieron 7.87 millones de turistas durante 2025, 1.9% más que el año anterior.
Entre enero y julio de 2026 registraron 4.58 millones de turistas, ligeramente por encima de los 4.56 millones del mismo periodo de 2025.
El crecimiento puede parecer moderado, pero la oportunidad económica no depende únicamente de aumentar visitantes.
También importa cuánto tiempo permanecen, cuántos negocios visitan, qué experiencias contratan y qué proporción de su gasto se queda dentro de la comunidad.
Iniciativas de comercialización turística muestran la escala posible. La edición 2026 de La Gran Escapada reunió 6,577 establecimientos con más de 114,000 experiencias y promociones turísticas en todo el país. Sectur y Concanaco estimaron una derrama superior a 44,000 millones de pesos durante esa campaña.
Después de 25 años, Pueblos Mágicos ya funciona como una marca reconocible para el viajero mexicano.
La siguiente etapa será demostrar que esa marca puede ayudar también a fortalecer a los negocios que existen detrás de ella.
Para restaurantes, pequeños hoteles, artesanos y operadores turísticos, el desafío ya no consiste únicamente en estar ubicados dentro de un Pueblo Mágico, sino en convertir esa ubicación en experiencias que puedan encontrarse, reservarse y comercializarse.
La evaluación de los 177 destinos y la nueva estrategia comercial permitirán medir si el programa puede avanzar de la promoción hacia un modelo que genere más oportunidades económicas para las comunidades.

