
La menopausia está dejando de ser una conversación exclusivamente médica para convertirse también en un asunto de productividad, igualdad laboral y permanencia del talento femenino. En México, el Gobierno federal prepara un protocolo de atención a esta etapa de la vida, mientras nuevas investigaciones ponen cifras a sus consecuencias económicas y profesionales.
El tema resulta especialmente relevante para las empresas: el 67% de las mujeres consultadas en un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la organización SinReglas reportó que los síntomas de la menopausia afectan su desempeño laboral o sus actividades cotidianas.
La investigación también encontró que siete de cada diez participantes evitan hablar de estos síntomas en sus centros de trabajo por temor a ser consideradas menos capaces. Los resultados muestran una barrera que va más allá de la salud y alcanza las oportunidades de desarrollo profesional.
El 6 de octubre de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el Gobierno de México trabaja en un protocolo para atender la salud de las mujeres a lo largo de las distintas etapas de su vida.
La iniciativa incluirá la menopausia y la prevención de enfermedades relacionadas, como la osteoporosis, además de buscar una mayor comprensión social de este proceso.
“La menopausia es parte de la vida. Algunas mujeres la viven de una manera, otras de otra, dependiendo de sus características”, afirmó la mandataria.
Sheinbaum también rechazó el uso de la palabra “menopáusica” como una forma de descalificar a las mujeres, práctica que consideró discriminatoria y machista.
El anuncio representa un reconocimiento institucional de una etapa que, pese a formar parte de la vida de millones de mujeres, todavía enfrenta barreras de información, atención sanitaria y reconocimiento en los espacios profesionales.
La discusión también plantea interrogantes para las empresas mexicanas: cómo acompañar a sus colaboradoras, evitar prejuicios relacionados con la edad y prevenir que problemas de salud tratables se conviertan en obstáculos para su desarrollo.
El estudio Efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México, desarrollado por UNFPA y SinReglas, combinó información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), una encuesta a 115 mujeres y evidencia cualitativa.
Sus resultados sugieren que esta transición puede tener consecuencias sobre la productividad, los ingresos y la autonomía económica femenina.
Entre sus principales hallazgos destacan que el 67% de las consultadas señaló afectaciones en sus actividades laborales o cotidianas y que más de la mitad debe destinar recursos propios para atender síntomas que no son cubiertos por los servicios públicos de salud.
El análisis identificó, además, que hasta un 30% de la brecha salarial de género entre mujeres y hombres de 40 a 60 años no se explica por factores observables como educación o experiencia. Los investigadores señalan que esto podría estar relacionado con factores menos visibles, entre ellos la salud y la discriminación, aunque el resultado no demuestra que la menopausia sea la causa directa de esa diferencia.
El problema cobra relevancia porque la perimenopausia puede coincidir con los años de mayor experiencia profesional, cuando muchas mujeres desempeñan funciones de liderazgo, administración o dirección.
“Todo este proceso se da en los años en los que la mujer es más productiva laboralmente y se habla poco al respecto”, explicó Olga Patricia García Obregón, especialista en epidemiología y estadística que ha colaborado con la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo con la especialista, la perimenopausia puede comenzar desde los 40 o 45 años. Durante esta transición pueden presentarse sofocos, problemas de sueño, cansancio, dificultades de concentración y cambios en el estado de ánimo.
Estos síntomas pueden mantenerse durante años y afectar de manera distinta a cada persona.
La especialista advirtió que algunas mujeres llegan a abandonar su empleo sin conocer las alternativas médicas disponibles para atender sus molestias.
“Son tantos tus síntomas que tienen que renunciar a sus trabajos sin saber que no necesitan renunciar, que puede haber una opción de tratamiento”, señaló.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que existen tratamientos hormonales y no hormonales que pueden aliviar determinados síntomas y recomienda buscar orientación profesional cuando estos afectan la calidad de vida.
La discusión sobre esta etapa también abre oportunidades para fortalecer las políticas de bienestar organizacional.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los empleadores pueden apoyar a las trabajadoras durante la transición menopáusica mediante esquemas laborales flexibles, temperaturas ajustables, uniformes cómodos y acceso adecuado a sanitarios.
Estas medidas no necesariamente requieren grandes inversiones y pueden formar parte de estrategias más amplias de salud ocupacional y retención del talento.
Para las empresas mexicanas, reconocer esta realidad también implica evitar que los síntomas se interpreten automáticamente como falta de compromiso, capacidad o desempeño.
La capacitación de líderes y responsables de recursos humanos, junto con políticas de confidencialidad y acceso a información médica confiable, puede contribuir a crear espacios laborales más incluyentes.
El objetivo no es asumir que todas las mujeres experimentan la menopausia de la misma manera, sino permitir que quienes necesitan apoyo puedan solicitarlo sin temor a consecuencias profesionales.
La menopausia también avanza en la agenda legislativa.
El 14 de septiembre de 2026, el Senado de la República aprobó un dictamen para declarar el 18 de octubre de cada año como el Día Nacional de la Salud en la Menopausia.
La propuesta fue avalada por 102 votos a favor, sin votos en contra ni abstenciones, y posteriormente enviada a la Cámara de Diputados, donde permanece pendiente de revisión y aprobación
La eventual declaratoria buscaría dar mayor visibilidad a los retos sanitarios y sociales de esta etapa, aunque por sí misma no establecería nuevas obligaciones laborales para las empresas.
Con información de EFE.

