
La batalla de las marcas por aparecer frente al consumidor está evolucionando hacia otra pregunta: ¿en qué momento vale realmente la pena aparecer?
Un nuevo análisis de US Media plantea que el cierre de 2026 estará marcado por tres tendencias publicitarias en México: el crecimiento de la Connected TV (CTV) alrededor del entretenimiento y la música; las interacciones más naturales y basadas en afinidades entre audiencias jóvenes; y la búsqueda de espacios digitales con menor saturación y mayor atención durante actividades de trabajo y creatividad.
El diagnóstico llega en un mercado donde el consumidor salta constantemente entre pantallas, comercio electrónico, streaming, redes sociales y experiencias presenciales. AMVO calcula que México ya tiene 77.2 millones de compradores digitales, mientras Comscore ubica la penetración de CTV en 64% de los usuarios de internet del país.
La primera tendencia es lo que US Media denomina “Efecto Pantalla Grande”: el traslado de parte del consumo digital hacia televisores conectados.
El fenómeno tiene respaldo en datos recientes. La cuarta edición del estudio Connected TV de Comscore encontró que 64% de los internautas mexicanos se identifica como espectador de CTV, por encima del promedio regional de 60%. Entre los encuestados, 75% consume contenido en estos dispositivos al menos cinco veces por semana y el promedio se acerca a cinco horas diarias.
Además, 63% dijo preferir servicios que incorporan publicidad mediante modelos gratuitos, híbridos o financiados con anuncios. El dato más atractivo para los anunciantes es que 86% declaró haber realizado alguna acción después de ver publicidad en CTV. Eso no equivale necesariamente a una compra o conversión: Comscore habla de “alguna acción”, por lo que el porcentaje no debe interpretarse como una tasa de ventas.
También existe una precisión temporal. Aunque el informe fue presentado en 2026, la encuesta se levantó entre septiembre y octubre de 2025, con más de 11,700 consumidores de seis mercados latinoamericanos.
US Media vincula esta oportunidad con el consumo musical y con festivales como ARRE, Corona Capital y Coca-Cola Flow Fest durante la segunda mitad del año. La lógica es acompañar a una audiencia que puede descubrir a un artista en redes, consumir sus videos en televisión y después asistir a una experiencia presencial.
Esa estrategia coincide con una tendencia global.
El Global Entertainment & Media Outlook 2026-2030 de PwC estima que los ingresos mundiales por publicidad, que superaron 1 billón de dólares en 2025, llegarán a 1.4 billones de dólares en 2030. La firma prevé un crecimiento anual promedio de 5.6%, superior al de otros grandes componentes de la industria de entretenimiento y medios.
El negocio global de música, radio y podcasts, por su parte, pasaría de 125,500 millones de dólares en 2025 a 145,100 millones en 2030. PwC también anticipa crecimiento para experiencias en vivo, mientras la publicidad digital se vuelve un motor cada vez más importante del sector.
Para una marca, esto abre una estrategia diferente a comprar simplemente “video”: puede buscar contextos donde el espectador ya mantiene una relación emocional con el contenido.
La segunda tendencia de US Media está relacionada con autenticidad, intereses compartidos y participación.
La compañía sostiene que entre las audiencias jóvenes están ganando importancia formatos publicitarios integrados a experiencias sociales en las que música, entretenimiento, gaming, viajes o preferencias culturales funcionan como detonadores de conversación.
Hay señales similares dentro de las propias plataformas. Tinder señaló este año que más de la mitad de sus usuarios tiene menos de 30 años y ha rediseñado funciones para hacer más visibles intereses y afinidades, desde música hasta gastronomía e idiomas. La empresa describe a esta generación como una audiencia que busca conexiones más auténticas y con menor presión.
Para los anunciantes, esto implica que el formato tradicional de interrupción puede resultar menos efectivo en espacios donde el usuario espera interacción.
Encuestas, elecciones, contenidos participativos o mensajes vinculados al contexto pueden funcionar mejor que un anuncio que simplemente se superpone a la experiencia. Pero la regla básica permanece: ser “nativo” no vuelve automáticamente relevante a un mensaje. Si no aporta valor o interrumpe la dinámica, el usuario puede ignorarlo con la misma facilidad.
El tercer planteamiento se aleja del entretenimiento.
US Media señala que herramientas utilizadas para trabajar, enviar archivos o producir contenidos pueden ofrecer momentos de alta intención y menor saturación publicitaria. Su ejemplo son formatos de pantalla completa dentro de entornos creativos o productivos.
La idea detrás de esta tendencia es sencilla: no todas las impresiones tienen el mismo valor.
Una persona que hace scroll en una red social compite simultáneamente con publicaciones, mensajes, videos y múltiples anuncios. En cambio, alguien que está ejecutando una tarea concreta puede encontrarse en un entorno visualmente menos saturado.
Esto no significa que una impresión en una herramienta de productividad sea automáticamente superior. Para comprobarlo, las marcas necesitan medir indicadores como visibilidad, recuerdo, interacción y, finalmente, impacto comercial.
Ahí está uno de los cambios relevantes para el cierre de 2026: pasar de contar cuántas veces apareció una campaña a evaluar cuánta atención consiguió realmente.
Las tres tendencias convergen en una realidad comercial: el consumidor digital mexicano ya no sigue una ruta lineal.
AMVO reporta que el comercio electrónico alcanzó 941,000 millones de pesos en 2025, con 77.2 millones de compradores. Su estudio de 2026 pone especial atención en el comportamiento omnicanal, es decir, en consumidores que combinan puntos de contacto físicos y digitales antes de decidir.
Una compra puede comenzar con un video, continuar con una búsqueda, pasar por recomendaciones sociales y terminar en una tienda o marketplace.
Para las empresas, eso hace menos útil pensar en cada plataforma como un compartimento separado. El desafío es identificar qué función cumple cada una dentro del recorrido.
