
Una bata o un uniforme médico parecerían estar en las antípodas de los drops de sneakers y las colecciones limitadas de moda. FIGS construyó un negocio multimillonario demostrando lo contrario.
La compañía estadounidense especializada en ropa para profesionales de la salud tiene actualmente 3.1 millones de clientes activos, frente a 2.7 millones un año antes. Durante el segundo trimestre de 2026 facturó 196.6 millones de dólares, 28.8% más que en el mismo periodo de 2025.
Bloomberg Businessweek destacó esta semana a la compañía como una superviviente de la ola de marcas direct-to-consumer que surgieron en internet y que, a diferencia de muchas contemporáneas, continúa creciendo. Su capitalización bursátil rondaba 2,080 millones de dólares el 24 de septiembre, según datos de mercado de S&P Global recopilados por Stock Analysis.
FIGS nació en 2013 de la mano de Heather Hasson y Trina Spear con una idea relativamente sencilla: tratar la ropa médica como las marcas deportivas trataban la indumentaria de atletas.
En lugar de vender únicamente batas y pantalones funcionales, la compañía comenzó a incorporar tejidos técnicos, cortes diferenciados, colores y una estrategia de marca dirigida directamente a médicos, enfermeros y otros trabajadores sanitarios.
La diferencia comercial está en combinar productos permanentes con escasez.
FIGS mantiene colores y modelos básicos disponibles todo el año, pero lanza con frecuencia tonos, colaboraciones y diseños de edición limitada en cantidades menores. La propia compañía reconoce que utiliza compras iniciales reducidas para probar productos, disminuir riesgo de inventario, crear escasez y provocar que los clientes regresen periódicamente a su tienda digital.
Su página de soporte lo dice claramente: las ediciones limitadas se producen en cantidades menores y pueden agotarse rápidamente; cuando desaparece una talla, es posible que no vuelva.
Esa transformación también llegó a Hollywood.
Uniformes FIGS aparecen en The Pitt, el drama hospitalario de HBO Max encabezado por Noah Wyle. El personaje del actor, el doctor Michael “Robby” Robinavitch, utiliza un scrub negro identificado como el modelo Chisec de FIGS, aunque la producción emplea también prendas de otras marcas para distintos personajes.
La relación entre Wyle y la compañía terminó saltando fuera de la pantalla.
En los Emmy de 2025, FIGS diseñó para el actor un esmoquin único inspirado en sus uniformes médicos, después de que Wyle bromeara públicamente sobre querer un traje tan cómodo como los scrubs que utilizaba trabajando en The Pitt. Wyle ganó aquella noche el Emmy a mejor actor protagonista en serie dramática.
La estrategia coloca a FIGS en un punto peculiar: sus clientes son trabajadores reales de hospitales, pero su producto también puede participar en conversaciones sobre entretenimiento, moda y cultura popular.
Los números muestran que la estrategia está funcionando.
Al cierre de junio, FIGS contaba con 3.097 millones de clientes activos, definidos como cuentas que realizaron al menos una compra durante los últimos 12 meses. Cada cliente generaba en promedio 229 dólares de ingresos anuales, frente a 208 dólares un año antes. El ticket promedio por pedido alcanzó un récord de 127 dólares.
Los uniformes siguen siendo el motor principal: generaron 161.2 millones de dólares en el segundo trimestre, 26.5% más anual. Pero categorías distintas a los scrubs —como ropa exterior, calzado y accesorios— crecieron todavía más rápido, 40.3%, hasta 35.4 millones.
La expansión internacional también avanzó 67% durante el trimestre, aunque Estados Unidos continúa representando la mayor parte de las ventas.
FIGS ahora espera que sus ingresos de todo 2026 crezcan alrededor de 20% respecto de 2025.
La dificultad para FIGS no es convencer a un médico de que necesita ropa para trabajar. Es lograr que compre más veces, más categorías y nuevos colores.
Ahí entra la lógica de los lanzamientos limitados.
Solo durante septiembre, FIGS presentó el tono Berry Spice, recuperó Martini Olive y posteriormente relanzó colores rosas asociados con su campaña de concientización sobre cáncer de mama.
Es una estrategia frecuente en streetwear aplicada a un producto funcional: mantener un catálogo básico que genera ventas recurrentes y superponer novedades capaces de provocar urgencia.
Para emprendedores, el caso muestra algo más amplio: un producto aparentemente comoditizado puede convertirse en marca cuando se construyen identidad, comunidad y motivos para volver a comprar.
