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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

Fundación Cassava Roots, en alianza con Fundación Grisi, inauguró una Ludoteca Hospitalaria en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, destinada a niñas, niños y adolescentes que reciben atención en el área de Hemato-Oncología.
El espacio proyecta beneficiar a más de 800 pacientes al año que acuden a consulta externa, reciben quimioterapia o permanecen hospitalizados. Se trata de la segunda ludoteca operada por Fundación Cassava Roots en un hospital público de alta especialidad de la Ciudad de México. La organización ya participa en un programa similar dentro del Centro Médico Nacional La Raza.
La iniciativa busca ofrecer momentos de juego, aprendizaje y expresión emocional durante tratamientos que pueden implicar hospitalizaciones prolongadas, procedimientos invasivos y cambios importantes en las rutinas de los pacientes y sus familias.
Es un espacio adaptado al entorno médico en el que niñas, niños y adolescentes pueden participar en juegos, actividades creativas, lectura y dinámicas de acompañamiento mientras reciben atención.
En este caso, Fundación Grisi financió la remodelación integral del espacio. Club Rotary Plateros y La Casa de la Educadora aportaron juguetes, juegos de mesa, papelería y material didáctico; El Huequito ofrecerá apoyo mensual para el trabajo de especialistas en juego, mientras Solhimex realizará una donación anual de productos de limpieza.
El modelo muestra que la continuidad de un proyecto social no depende únicamente de inaugurar una instalación. También requiere personal capacitado, reposición de materiales, limpieza, programación de actividades y coordinación con el personal hospitalario.
La fundación complementa sus espacios físicos con programas como Ludoteca Móvil, que lleva actividades a las habitaciones de pacientes que no pueden desplazarse, y Armario de Sorpresas, orientado a entregar materiales y momentos recreativos dentro del hospital.
El juego no sustituye el tratamiento médico, psicológico o farmacológico. Su función es complementar la atención y ayudar a que la experiencia hospitalaria resulte menos intimidante.
Una revisión sistemática de 14 investigaciones encontró que las intervenciones de juego terapéutico pueden reducir la ansiedad y el miedo, mejorar la actitud ante los procedimientos y favorecer la relación de los pacientes pediátricos con el personal de salud.
Los resultados también apuntaron a posibles reducciones del dolor, aunque los autores advirtieron que la implementación requiere capacitación y recursos adecuados.
Otro metaanálisis de estudios con niñas y niños sometidos a procedimientos invasivos encontró una reducción de la ansiedad entre quienes participaron en actividades lúdicas antes de la intervención, frente a quienes recibieron únicamente la atención habitual.
Esto explica por qué una ludoteca hospitalaria debe entenderse como parte de una estrategia de humanización de la atención y no simplemente como una sala con juguetes. Su valor depende de que las actividades se adapten a la edad, condición médica, movilidad y estado emocional de cada paciente.
El Hospital Infantil de México Federico Gómez atiende enfermedades pediátricas complejas y cuenta con departamentos de Hemato-Oncología, Cuidados Paliativos, Psicología Hospitalaria y otras especialidades.
Su Programa Institucional 2025-2030 señala que, durante los cinco años anteriores, el hospital otorgó en promedio más de 100,000 consultas anuales, registró más de 6,000 egresos hospitalarios y atendió cerca de 14,000 urgencias. Estas cifras abarcan al conjunto de la institución y no únicamente a los pacientes con cáncer.
El hospital tiene como misión proporcionar atención de alta especialidad a niñas, niños y adolescentes, particularmente a población sin seguridad social y con menores recursos económicos.
La ludoteca ilustra un modelo de colaboración en el que cada organización cubre una necesidad diferente. Fundación Grisi aportó la remodelación; otros aliados proporcionaron materiales, mantenimiento o apoyo periódico para los especialistas que operan el programa.
Para las empresas, este esquema ofrece una alternativa a las donaciones aisladas. Una compañía puede financiar infraestructura, aportar productos relacionados con su actividad, cubrir personal o asumir costos recurrentes que suelen ser menos visibles, pero son indispensables para mantener un proyecto.
Fundación Grisi señala que su estrategia social busca establecer alianzas con organizaciones que atienden situaciones de vulnerabilidad y proyectos vinculados con la salud y el bienestar de las familias.
La colaboración también puede beneficiar a negocios pequeños. El comunicado incluye a un restaurante y a un proveedor de insumos entre los participantes, lo que muestra que el impacto social no está reservado para grandes corporaciones. Una pyme puede comprometer una aportación mensual manejable o donar productos y servicios en los que ya tiene experiencia.
El Programa de Cáncer en la Infancia y Adolescencia de la Secretaría de Salud reconoce que la atención debe ser integral y considerar no solo el diagnóstico y tratamiento, sino también la calidad de vida de los pacientes y sus familias.



