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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

GamePlanet cerrará dos de sus sucursales más recordadas en la Ciudad de México: Perisur y Galerías Insurgentes. La cadena mexicana de videojuegos confirmó que ambas tiendas dejarán de operar durante la última semana de julio de 2026, debido a la terminación de los contratos de arrendamiento de los locales que ocupaban. La empresa descartó que la decisión esté relacionada con un bajo desempeño en ventas.
El cierre tiene una carga emocional para la comunidad gamer. Durante años, estas sucursales fueron punto de encuentro para preventas, estrenos, ediciones especiales, cambios de juegos, accesorios, consolas y compras de último minuto. Para muchos jugadores, GamePlanet no era solo una tienda: era parte del ritual de comprar videojuegos en formato físico.
GamePlanet informó que las tiendas de Perisur y Galerías Insurgentes concluirán operaciones por el fin de sus contratos de arrendamiento. La compañía aseguró que el cierre no cambia sus planes de crecimiento y que seguirá buscando ubicaciones “premium” y nuevas oportunidades comerciales para fortalecer su presencia.
Ese matiz es importante. No hay, en las fuentes consultadas, un anuncio de cierre total de GamePlanet en México ni una confirmación de quiebra. Lo que sí existe es una reorganización de puntos físicos, en una industria donde cada local debe justificar renta, inventario, tráfico y rentabilidad frente al avance del consumo digital.
Las dos tiendas se suman a otros cierres registrados en los últimos años, incluida Plaza Loreto después de la pandemia, según el sitio especializado Atomix. La empresa, sin embargo, mantiene que su estrategia no es reducirse, sino moverse hacia ubicaciones con mejor potencial comercial.
El argumento inmediato es inmobiliario: contratos de arrendamiento que terminan. Pero detrás aparece una discusión más amplia sobre el futuro del retail especializado. Las tiendas de videojuegos dependen de tráfico en centros comerciales, lanzamientos físicos, preventas, accesorios, coleccionables y atención a comunidad. Si una sucursal deja de tener la combinación correcta de renta, ubicación y ventas, su permanencia se vuelve más difícil.
La presión no es exclusiva de México. GameStop, referente global de tiendas de videojuegos, también ha reducido su presencia física. TechSpot reportó que la cadena ha cerrado cientos de tiendas mientras el formato físico pierde peso frente a descargas digitales, comercio electrónico, mercancía y modelos de pickup en tienda.
Esto explica por qué muchas tiendas especializadas han cambiado de apariencia: menos muros llenos de discos, más anaqueles de Funko, figuras, peluches, controles, tarjetas de regalo, audífonos y productos de cultura pop. El negocio ya no vive solo de vender juegos nuevos; necesita monetizar fandom.
El mercado gamer se está moviendo hacia descargas, suscripciones, compras dentro del juego y catálogos digitales. The Verge reportó, con base en resultados de Sony, que en el año fiscal 2025 los juegos físicos generaron para PlayStation poco más de 781 millones de dólares, frente a unos 6,500 millones de dólares por ventas digitales de juegos y 8,400 millones por compras dentro de juegos.
La plataforma The Week también señaló que, en el cuarto trimestre del año fiscal 2025, el ratio de descargas digitales de juegos completos en PS4 y PS5 fue de 85%, según Sony.
Ese cambio golpea especialmente al mercado de segunda mano y a las tiendas cuya propuesta histórica era vender, apartar, cambiar o revender copias físicas.
Para GamePlanet, el reto es competir no solo contra Amazon, Mercado Libre o Liverpool, sino contra las propias tiendas digitales de PlayStation, Xbox, Nintendo y PC. Cuando el jugador puede comprar un título sin salir de casa, descargarlo al instante y acceder a ofertas digitales, la tienda física necesita ofrecer algo más: experiencia, comunidad, productos exclusivos, lanzamientos especiales o conveniencia logística.
Para gamers, el cierre de Perisur y Galerías Insurgentes marca el fin de dos espacios con valor nostálgico. Para emprendedores, deja una lección de negocio: incluso una marca reconocida debe adaptar su modelo si el hábito de compra cambia. El producto central —el videojuego— se volvió cada vez más digital, pero la comunidad sigue siendo física, emocional y coleccionable.
Ahí hay oportunidad. Tiendas especializadas pueden sobrevivir si se convierten en espacios de experiencia: torneos, lanzamientos, intercambio, coleccionables, reparación, asesoría, contenido y eventos. El local ya no puede ser solo bodega con mostrador; debe ser punto de comunidad.
