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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

Robert Portoles Otero, autor del libro “Estoicismo aplicado al siglo XXI”, encontró en esta filosofía una herramienta práctica para enfrentar desafíos, mejorar su carácter y acompañar a otros en el camino de crecimiento personal. Su propuesta conecta enseñanzas milenarias con las exigencias emocionales, profesionales y empresariales del mundo actual.
El español de 37 años comprendió que avanzar requería cuidar tres elementos fundamentales: su mente, sus decisiones y su tiempo. El estoicismo apareció en una etapa decisiva de su vida y le enseñó a conservar la calma, recuperar impulso en momentos difíciles y encontrar equilibrio dentro del caos cotidiano.
El estoicismo nació hace más de 2,000 años con Zenón de Citio, quien enseñaba en Atenas sobre fortaleza interior, serenidad y dominio propio. Aunque surgió en otro contexto histórico, sus principios mantienen vigencia porque responden a una pregunta esencial para cualquier emprendedor: ¿Cómo actuar frente a aquello que no puedo controlar?
“El estoicismo es el arte de distinguir lo que puedes controlar y lo que no. Así, podrás enfocar tu energía hacia aquello que está en tus manos cambiar”, explica Robert Portoles. Esta idea representa una ventaja para quienes dirigen negocios, porque evita desperdiciar tiempo y energía en factores externos que no es posible controlar.
El estoicismo aplicado al siglo XXI cobra relevancia en una época donde muchas personas enfrentan estrés, ansiedad y depresión, tres desafíos que pueden afectar la forma en que piensan, sienten y toman decisiones. Para los emprendedores, aprender a gestionar la mente se vuelve clave.
La filosofía estoica enseña a distinguir entre aquello que podemos controlar y lo que está fuera de nuestro alcance. Marco Aurelio, uno de sus principales exponentes, destacó la importancia de cuidar los pensamientos para encontrar equilibrio en momentos difíciles. Siglos antes, el rey Salomón dejó una reflexión similar:
Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida.
Así que, no se trata de evitar los problemas, sino de desarrollar una mentalidad más fuerte, controlar las propias emociones y aceptar el destino.
El estoicismo aplicado al siglo XXI enseña a aceptar la realidad tal como es, incluyendo las dificultades y las adversidades.
Robert Portoles reúne en su libro cinco aprendizajes que pueden aplicarse al día a día de cualquier emprendedor:
El primer paso para crecer es hacer una evaluación sincera de la vida que estás construyendo. Identificar hábitos, decisiones y comportamientos que no están funcionando permite detectar aquello que necesita cambiar.
La transformación comienza cuando una persona deja de buscar únicamente culpables externos y asume responsabilidad sobre aquello que sí puede modificar.
Los emprendedores enfrentan circunstancias que no siempre pueden elegir, pero sí pueden decidir cómo responder ante ellas. Tomar el control significa dejar de reaccionar impulsivamente y comenzar a actuar con intención.
La disciplina y la responsabilidad personal son claves para construir el futuro que se desea.
La mente puede convertirse en una herramienta de crecimiento o en una fuente constante de obstáculos. Aprender a observar los pensamientos ayuda a evitar que el miedo, la ansiedad o la preocupación dirijan las decisiones.
Controlar la mente no significa ignorar los problemas, sino responder ante ellos con mayor claridad.
Una gran parte del desgaste personal ocurre cuando concentramos energía en situaciones que no podemos cambiar. El pensamiento estoico invita a dirigir la atención hacia las acciones que sí generan resultados.
Para un emprendedor, esto significa enfocarse en mejorar, aprender y avanzar, en lugar de quedarse atrapado en la frustración.
Emprender requiere valentía. El miedo al fracaso, a equivocarse o a tomar decisiones difíciles forma parte del camino, pero no debe convertirse en un límite.
La fortaleza está en actuar con calma, analizar los riesgos y avanzar incluso cuando no existe certeza absoluta.
El mayor reto de un emprendedor no siempre está en conquistar un mercado, conseguir clientes o construir una empresa. Antes de liderar un proyecto, es necesario aprender a dominarse a uno mismo.
Mejor es dominarse a sí mismo que conquistar una ciudad.
Proverbio
El estoicismo aplicado al siglo XXI recuerda que no podemos controlar todo lo que ocurre, pero sí podemos elegir nuestra reacción. Cada pensamiento, hábito y decisión construye la persona en la que nos convertimos.
La transformación no comienza cuando cambian las circunstancias, sino cuando cambia la forma de enfrentarlas.
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