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07-08-2026, 5:55:00 PM

El fin del liderazgo jurásico: por qué los líderes que quieren controlarlo todo están frenando sus negocios

En Emprendedor Summit 2026, Mario Elsner explicó por qué el liderazgo que premia el control, el sacrificio y al jefe héroe ya no funciona.

El fin del liderazgo jurásico (la evolución del liderazgo)
El fin del liderazgo jurásico (la evolución del liderazgo) © Emprendedor.com

El liderazgo empresarial atraviesa una transformación que obliga a revisar prácticas que durante décadas fueron consideradas normales. En Emprendedor Summit 2026, Mario Elsner planteó que muchos líderes siguen operando bajo lo que llamó la ‘Escuela Jurásica’: una forma de dirigir basada en el control, la jerarquía, el sacrificio y la idea de que el jefe debe resolverlo todo.

La conferencia El fin del liderazgo jurásico (la evolución del liderazgo) partió de una pregunta incómoda: si el mundo cambió, ¿también cambió la manera de liderar?

Para Elsner, el problema no está en que esos modelos hayan sido necesariamente equivocados. Funcionaron en un contexto distinto, cuando las organizaciones requerían mayor control y las condiciones laborales eran diferentes. El reto aparece cuando esas mismas prácticas se mantienen aunque las empresas, la tecnología y los equipos ya hayan cambiado.

“Las ideas, cuando se hacen repetitivas, se vuelven verdades”, señaló el empresario, quien aseguró que buena parte de los líderes no decide conscientemente repetir viejos patrones, sino que simplemente reproduce las formas de liderazgo que aprendió.

El primer fósil: el líder héroe que quiere resolverlo todo

Elsner identificó varios “fósiles” que todavía sobreviven dentro de las organizaciones. El primero fue la figura del héroe: ese líder que debe saberlo todo, entrar en todas las reuniones, controlar cada detalle y aparecer cada vez que surge un problema.

Durante años, explicó, ese modelo incluso ayudó a muchos ejecutivos a crecer profesionalmente. El problema aparece cuando el líder no permite que otras personas desarrollen su propia capacidad para decidir y resolver.

“Hoy no puedes ser show de uno. Por muy bueno o buena que seas, no puedes”, afirmó.

Elsner incluso utilizó una dinámica con un voluntario que cargaba un objeto pesado para mostrar cómo cambia una responsabilidad cuando se distribuye entre varias personas. El peso no desaparece, pero deja de concentrarse en una sola persona.

La conclusión fue directa: el liderazgo actual necesita dejar atrás la obsesión por convertirse en el gran solucionador de problemas.

“Hoy no eres un líder. Hoy tienes que ser un facilitador de líderes”, sostuvo.

Para el empresario, esto también cambia la forma de entender la delegación. Delegar no consiste en entregar a otros las tareas que el jefe no quiere hacer, sino en cuestionar qué actividades deben seguir dependiendo de una sola persona y cuáles pueden convertirse en responsabilidades compartidas.

Jerarquía, apariencia y sacrificio: los otros fósiles del liderazgo

El segundo fósil apareció en forma de prejuicio. Elsner recordó una experiencia de sus primeros años como ejecutivo, cuando un superior le pidió rasurarse antes de una reunión porque consideraba que un gerente no debía usar barba.

La anécdota le permitió hablar de una época en la que la apariencia, la edad, el estado civil o la forma de vestir funcionaban como filtros para determinar quién parecía tener madera de líder.

“Cuando te llegaba alguien talentoso, tú no veías el talento, tú veías tu prejuicio”, explicó.

Para Elsner, el reto actual consiste en construir equipos capaces de incorporar distintas perspectivas, especialmente en organizaciones donde conviven varias generaciones. La diversidad, planteó, no se limita a tener personas diferentes dentro de una empresa, sino a permitir que esas personas participen realmente en las decisiones.

El tercer fósil fue la jerarquía. Durante mucho tiempo, la autoridad estuvo asociada con la posición que ocupaba una persona dentro de la organización. Sin embargo, Elsner planteó que actualmente el cargo puede conseguir obediencia, pero no necesariamente confianza.

“Cualquiera se puede sentar, no cualquiera la puede llenar”, dijo al referirse a la silla que representa una posición de poder.

El cuarto fósil fue el sacrificio como sinónimo de compromiso. Trabajar hasta la madrugada, contestar mensajes durante las vacaciones o renunciar constantemente al tiempo personal podía interpretarse como una prueba de entrega. Para Elsner, esa idea también necesita cambiar.

“El compromiso se mide por lo que construyes”, afirmó.

La IA puede dar información, pero el liderazgo necesita perspectiva

La evolución del liderazgo también cambia frente a la inteligencia artificial. Elsner pidió al público utilizar herramientas de IA para solicitar una estrategia que ayudara a vender más en un negocio. La respuesta llegó rápidamente, pero el ejercicio buscaba demostrar precisamente que tener información disponible no equivale a tener criterio para tomar decisiones.

Para el conferencista, los nuevos líderes tendrán que construir equipos capaces de aportar perspectivas diferentes, en lugar de convertirse en las personas que acumulan más información. “La información está ahí. Perspectiva no. Ángulo no”, señaló.

Eso implica escuchar a generaciones distintas, incorporar experiencias diversas y aceptar que otras personas pueden detectar elementos que el propio líder no alcanza a ver.

El objetivo tampoco consiste en sustituir la experiencia humana por inteligencia artificial. La tecnología puede ofrecer respuestas, pero no conoce por completo el contexto particular de cada equipo, negocio o persona.

Por eso, Elsner planteó que el liderazgo del futuro dependerá menos de saberlo todo y más de crear las condiciones para que distintas personas puedan pensar, cuestionar y aportar.

“El futuro no pertenece a las que saben más, pertenece a las que dominen la perspectiva”, afirmó.

El costo de seguir liderando como antes también llega al negocio

Para Elsner, mantener un modelo de liderazgo antiguo no representa únicamente un problema cultural. También tiene consecuencias para las personas y para las empresas.

Entre los síntomas que mencionó estuvieron el desgaste laboral, la falta de interés por asumir puestos de liderazgo y la dificultad para hacer crecer un negocio cuando todas las decisiones siguen pasando por el fundador o director.

La lógica es sencilla: si una empresa depende de una sola persona para resolver, aprobar o supervisar todo, esa persona termina convirtiéndose en el límite de crecimiento de la organización.

“Los héroes crean dependencias. Los líderes multiplican la responsabilidad”, resumió.

La alternativa que planteó no consiste simplemente en trabajar menos, sino en trabajar de otra manera: crear sistemas, distribuir responsabilidades y aprender a adaptarse a un entorno que ya cambió.

Para Elsner, el liderazgo que viene tampoco se define únicamente por alcanzar grandes resultados. Su definición de éxito incorpora la sostenibilidad de esos resultados y el costo humano que implica conseguirlos.

“El líder muy exitoso es el que logra grandes resultados sin romperse él o ella y sin romper a su equipo”, afirmó.

Por eso, la evolución del liderazgo que propone no elimina la exigencia ni la responsabilidad. Cambia dónde se colocan. El líder deja de cargarlo todo sobre sus hombros y comienza a construir un ecosistema donde más personas pueden asumir responsabilidades, aportar perspectiva y tomar decisiones.

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autor Periodista con más de 20 años de trayectoria y especialista en estrategia digital desde 2011. Soy una contadora de historias multiformato que busca transformar temas complejos en narrativas de alto impacto sin perder la frescura. Mi expertise abarca desde las finanzas personales y el ecosistema emprendedor, hasta la vanguardia tecnológica, estilo de vida y salud.