
Durante años, el crecimiento en la industria del fitness parecía medirse con una sola variable: abrir más sucursales. Denisse Pérez siguió ese camino.
Construyó una red de gimnasios bajo un modelo de franquicias, formó entrenadores y acompañó a miles de mujeres en sus primeros pasos hacia una vida más activa. Todo funcionaba… hasta que la pandemia obligó a cerrar las puertas de los centros de entrenamiento.
Lo que parecía una crisis operativa terminó convirtiéndose en el punto de inflexión para replantear todo el negocio.
“Nos dimos cuenta de que nuestro propósito no era tener gimnasios. Era ayudar a las mujeres a transformar sus hábitos y sentirse mejor. Si ellas no podían venir con nosotros, nosotros teníamos que llegar a ellas”, explica durante la entrevista.
Así nació la evolución de Phit: una plataforma digital que combina entrenamiento, acompañamiento, nutrición y comunidad para ofrecer una experiencia más personalizada que la de un gimnasio tradicional. El cambio no consistió únicamente en trasladar clases a internet, sino en rediseñar por completo la manera de acompañar a las usuarias.
Cada enero millones de personas comienzan una rutina deportiva y cada febrero una buena parte ya la abandonó. Para Denisse, el problema no está en la falta de disciplina. Está en que durante años la industria vendió el ejercicio como un castigo para bajar de peso, en lugar de presentarlo como una herramienta para construir salud y calidad de vida.
“Muchas mujeres llegan pensando que tienen que sufrir para obtener resultados. Nosotros buscamos cambiar esa conversación y demostrar que el ejercicio puede adaptarse a cada etapa de la vida“, afirma para Emprendedor.com.
Ese cambio de enfoque coincide con la evolución que ha vivido el sector wellness a nivel internacional.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan combinar actividad aeróbica con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana, no solo para mejorar la condición física, sino también para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y deterioro funcional asociado con la edad.
Por su parte, el American College of Sports Medicine (ACSM) ha señalado que el entrenamiento de fuerza dejó de ser una práctica exclusiva para atletas y se ha convertido en uno de los pilares del envejecimiento saludable, especialmente entre las mujeres.
Uno de los aspectos que más distingue al método desarrollado por Phit es que no parte de la idea de que existe una rutina universal.
La edad, el embarazo, el posparto, la menopausia o determinadas condiciones hormonales modifican la manera en que responde el organismo al entrenamiento.
“Entrenar a una mujer de 25 años no es lo mismo que acompañar a una mujer en menopausia. Sus necesidades fisiológicas son distintas y el entrenamiento también debe serlo”, explica Denisse Phit como se le conoce en redes sociales.
Esa especialización responde a una tendencia que ha cobrado fuerza en los últimos años: la medicina del estilo de vida y el entrenamiento basado en evidencia.
Instituciones como el American College of Lifestyle Medicine destacan que la actividad física personalizada, junto con la nutrición, el descanso y la gestión del estrés, forman parte de una estrategia integral para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida.
Para Denisse, el objetivo nunca fue crear el entrenamiento más intenso. Fue construir uno que las mujeres realmente quisieran mantener durante años.
@denissephit1 Y si quieres tu primer rutina de fuerza yo te la regalo con la palabra FUERZA 🎁👊🏽🫶 Phitchallenge Fuentes: ALM Corp. (s. f.). Hilary Duff & Ladder strength training campaign. https://almcorp.com/blog/hilary-duff-ladder-strength-training- campaign/ #EntrenamientoDeFuerza #hilaryduff #hilaryduffforever #retofitness ♬ original sound – Denisse Phit
Porque, sostiene, un programa perfecto que se abandona al mes vale mucho menos que un hábito sencillo que puede sostenerse durante toda la vida.
La evolución de Phit ocurre en un momento en que el mercado global del bienestar también está cambiando.
La conversación ya no gira exclusivamente alrededor de perder peso o alcanzar un estándar estético.
Cada vez más especialistas hablan de longevidad, salud metabólica, fuerza muscular, prevención y bienestar emocional. Incluso las principales tendencias para 2026 apuntan hacia rutinas más sostenibles, entrenamiento de fuerza, personalización y experiencias construidas alrededor de comunidades, más que de resultados inmediatos.
Ese cambio también coincide con las recomendaciones de organismos internacionales. La OMS mantiene que los adultos deberían realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana e incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana, no solo para mejorar la condición física, sino para reducir el riesgo de enfermedades crónicas y preservar la autonomía con el paso de los años.
Para Denisse Phit, esa evidencia confirma algo que ha visto durante años con sus alumnas.
“El ejercicio no debería sentirse como un castigo. Es un privilegio poder mover el cuerpo y cuidar nuestra salud”, afirma.
Cuando se le pregunta qué consejo le daría a la Denisse que comenzó este camino, no habla de levantar inversión, abrir más franquicias o desarrollar una mejor plataforma tecnológica.
Habla de paciencia y de confianza.
“No tiene que ser tan difícil. A veces queremos controlar todo y la realidad es que el emprendimiento también consiste en aprender, adaptarse y disfrutar el proceso”, responde.
La frase resume la historia de Phit.
Lo que comenzó como una cadena de gimnasios terminó evolucionando hacia una plataforma digital.
Lo que parecía un negocio de entrenamiento descubrió que, en realidad, construía comunidad.
Y lo que nació para ayudar a las personas a hacer ejercicio encontró un propósito más amplio: acompañarlas a desarrollar hábitos que pudieran mantenerse cuando desapareciera la motivación inicial.
Quizá esa sea la lección más valiosa para cualquier emprendedor: los mercados cambian, la tecnología evoluciona y los modelos de negocio se transforman.
Pero las empresas que logran perdurar suelen ser aquellas capaces de distinguir entre el producto que venden y el problema que realmente resuelven.
En el caso de Denisse Pérez, ese problema nunca fue la falta de gimnasios.
Fue demostrar que construir una vida más saludable empieza mucho antes de levantar una pesa: comienza cuando alguien encuentra un método que puede convertir el ejercicio en parte de su vida cotidiana.
Cuando Denisse Pérez habla de los siguientes años para Phit, evita enfocarse en el número de usuarios o en la expansión geográfica. Prefiere hablar de impacto.
Después de pasar por Querétaro, Guadalajara y Ciudad de México, abrir gimnasios, desarrollar un modelo de franquicias y reinventar el negocio en plena pandemia, asegura que la mayor lección fue descubrir que el ejercicio nunca había sido el producto principal.
El verdadero producto era la confianza.
“Nuestro trabajo no es solamente enseñar a entrenar. Es acompañar a las personas para que construyan una relación distinta con su cuerpo y con su salud”, explica.
Esa visión también transformó su manera de medir el éxito.
Más allá del crecimiento de la plataforma, hoy observa cuántas mujeres permanecen activas después de meses, cuántas recuperan la confianza para volver a hacer ejercicio y cuántas convierten el movimiento en parte de su vida cotidiana.
La industria del bienestar también está atravesando una transformación.
Durante años, buena parte del marketing fitness giró alrededor de la pérdida de peso y la apariencia física.
Hoy, tanto la evidencia científica como el comportamiento de los consumidores apuntan hacia otro lugar: fuerza muscular, movilidad, salud metabólica, bienestar mental y longevidad.
Para Denisse, esos cambios confirman que el futuro del fitness será menos aspiracional y mucho más funcional.
“El ejercicio no debería sentirse como un castigo. Debería ser una herramienta para vivir mejor y durante más tiempo”, afirma.
Fue demostrar que el bienestar no empieza con una rutina perfecta, sino con la decisión —pequeña, repetida y sostenible— de seguir moviéndose un día más.


