
El cierre de varias sucursales de Sanborns en México —algunas con décadas de historia— encendió alarmas entre consumidores y en redes sociales. Sin embargo, lejos de tratarse de una crisis, el fenómeno revela una reconfiguración estratégica del retail mexicano: menos nostalgia, más eficiencia y una apuesta por nuevas ubicaciones, formatos y rentabilidad.
Durante 2023 y 2024, Grupo Sanborns —parte del conglomerado de Carlos Slim Helú— cerró varias sucursales en el país, particularmente en la Ciudad de México. Según reportes financieros retomados por Bloomberg Línea, se dejaron de operar 9 tiendas Sanborns, 4 Sanborns Café y 1 unidad Home & Fashion en ese periodo.
Estos movimientos generaron especulación sobre una posible desaparición de la marca, especialmente tras el cierre de espacios emblemáticos.
Entre las sucursales más representativas que han dejado de operar recientemente destacan:
Estos cierres se concentraron principalmente en zonas tradicionales de la capital, muchas con alto valor simbólico y flujo histórico de clientes.
La razón principal no es una caída del negocio, sino una ecuación económica: los costos ya no cuadran.
El propio Slim ha explicado que en varios casos los propietarios de los inmuebles buscaban duplicar las rentas, lo que hacía inviable la operación. A esto se suman otros factores:
En otras palabras: no es que el modelo no funcione, sino que no todas las ubicaciones siguen siendo rentables.
Uno de los puntos más importantes es que Sanborns no está en retirada. De hecho, el grupo sigue creciendo.
Al cierre de 2025, Grupo Sanborns reportó 469 puntos de venta, más que el año anterior . Incluso, la cadena principal mantiene alrededor de 140 sucursales activas.
Esto confirma una tendencia clara: menos tiendas ineficientes, más unidades estratégicas.
El cierre de tiendas físicas también responde a una transformación más amplia del retail:
Sanborns, históricamente un híbrido entre restaurante y tienda, enfrenta ahora el reto de redefinir su propuesta en un entorno donde la experiencia física debe justificar su existencia.
Lejos de retirarse, Grupo Carso planea una expansión selectiva. De acuerdo con Expansión, el grupo busca abrir entre 10 y 15 nuevas tiendas, con formatos más compactos y eficientes .
Además, el crecimiento del grupo se está concentrando en otras verticales:
Esto sugiere que Sanborns no desaparece, sino que se reposiciona dentro de un ecosistema más diversificado.
Más allá del negocio, los cierres tienen un impacto emocional:
Sanborns no es solo retail, es memoria colectiva: cafés, citas, reuniones familiares, compras navideñas.
El cierre de lugares como Casa Boker generó nostalgia y conversación digital, evidenciando que la marca sigue teniendo valor simbólico incluso cuando reduce presencia física.
Los cierres de Sanborns en México no son señal de crisis, sino de transformación. En un contexto donde el retail exige eficiencia, ubicación estratégica y adaptación digital, Grupo Carso está haciendo ajustes necesarios para sostener la rentabilidad a largo plazo.
Lo relevante no es cuántas tiendas cierran, sino cómo evoluciona el modelo. Y en ese sentido, Sanborns está transitando de una expansión masiva a una lógica más selectiva, alineada con las nuevas reglas del consumo.
