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15-07-2026, 11:44:52 AM

Tijuana no cambió su reputación con publicidad: lo hizo con 16 años de trabajo

Durante años, Tijuana fue definida desde fuera por la violencia y los prejuicios. José Galicot Behar decidió mostrar la industria, el talento y la creatividad que la ciudad ya tenía.

José Galicot Behar impulsó Tijuana Innovadora en 2010 para hacer visibles las fortalezas industriales, culturales y sociales de la ciudad.
José Galicot Behar impulsó Tijuana Innovadora en 2010 para hacer visibles las fortalezas industriales, culturales y sociales de la ciudad. © Cortesía

José Galicot Behar descubrió que Tijuana fabricaba productos capaces de llegar a todo el mundo, pero sus propios habitantes no conocían esa historia. Un gran encuentro ciudadano llamado Tijuana Innovadora comenzó a cambiar la percepción de la ciudad; 16 años de proyectos sociales, culturales y educativos evitaron que el esfuerzo quedara en una campaña pasajera.

Galicot tuvo que sufrir un infarto y cruzar la frontera para descubrir algo que llevaba décadas ocurriendo a unos kilómetros de su casa.

Mientras era atendido en Estados Unidos, el médico le explicó que una de las válvulas cardiacas que utilizarían había sido fabricada en Tijuana. Galicot, quien durante años se había presentado como originario de Chihuahua pese a vivir desde pequeño en la ciudad fronteriza, regresó con una pregunta incómoda: ¿cómo era posible que el mundo utilizara productos hechos en Tijuana y los propios tijuanenses no supieran lo que su ciudad era capaz de producir?

“Subyace un esfuerzo de trabajo en la ciudad que no reconocemos ni conocemos”, recuerda en entrevista con Emprendedor.com.

La pregunta llegó en un momento difícil. Entre 2007 y 2008, Tijuana había atravesado una escalada de violencia que afectó la vida cotidiana, provocó la salida de familias y fortaleció una percepción internacional ligada casi exclusivamente al crimen. En el otoño de 2008, la ciudad llegó a registrar hasta 200 homicidios mensuales, de acuerdo con una crónica publicada por The New Yorker.

Tijuana tenía problemas reales. Pero también tenía industria, universidades, talento, cultura y una comunidad que no aparecía en la conversación.

La primera innovación fue reconocer lo que ya existía

Antes de intentar convencer al mundo, Galicot tuvo que convencer a los tijuanenses.

Durante un año, asegura, ofreció alrededor de 200 pláticas para hablar de la manufactura, la capacidad tecnológica y el talento que había encontrado en la ciudad. Al principio, pocas personas prestaban atención. Después, comenzaron a repetir esas historias como propias.

Tijuana Innovadora nació como un gran encuentro ciudadano, pero su permanencia dependió de convertir el entusiasmo en proyectos educativos, culturales y sociales | Imagen: Cortesía
Tijuana Innovadora nació como un gran encuentro ciudadano, pero su permanencia dependió de convertir el entusiasmo en proyectos educativos, culturales y sociales | Imagen: Cortesía

Así nació el proyecto que en 2010 reunió a empresarios, académicos, científicos, artistas y líderes internacionales para presentar una Tijuana distinta. Entre los invitados que han participado en los encuentros organizados por el movimiento aparecen Carlos Slim, Steve Wozniak, Jimmy Wales y Alfonso Cuarón.

Tijuana Innovadora surgió precisamente como un evento para mostrar las fortalezas de la ciudad y después se convirtió en una plataforma ciudadana permanente. Su misión actual incorpora proyectos de innovación social, pertenencia, participación y mejoramiento de la calidad de vida.

Sin embargo, el aprendizaje para cualquier emprendedor no está únicamente en haber organizado un encuentro ambicioso. Está en algo más difícil: la historia que querían contar podía demostrarse.

No inventaron una Tijuana innovadora para colocarla en una presentación. Encontraron los productos, las empresas, los creadores y las capacidades que ya estaban ahí, pero permanecían desconectados.

Ese principio también sirve para una marca personal o empresarial. Una narrativa no puede sostenerse únicamente con adjetivos. Necesita pruebas, personas y resultados que la vuelvan creíble.

Un evento no cambia una ciudad

Al terminar aquel primer encuentro, Galicot y su equipo creyeron que su misión había concluido. Habían atraído reflectores, movilizado voluntarios y mostrado otra cara de Tijuana.

Entonces, los participantes les hicieron una pregunta sencilla: “¿Y nosotros qué?”.

La organización podía desmontar los escenarios, celebrar el resultado y desaparecer. También podía aprovechar la energía acumulada para comenzar un trabajo menos vistoso, pero más duradero.

Eligieron la segunda opción.

“No éramos hacedores de fiestas, éramos educadores”, afirma Galicot.

A partir de entonces, Tijuana Innovadora comenzó a desarrollar distintas “esferas” de acción para atender proyectos culturales, ambientales, educativos, creativos y comunitarios.

Uno de ellos es Arte en la Industria, que lleva exposiciones a centros de trabajo, escuelas y espacios comunitarios. La iniciativa busca acercar obras artísticas a personas que no necesariamente visitan galerías o museos.

La decisión surgió después de enfrentar una situación que cualquier emprendedor reconocerá: el público no estaba llegando al producto.

En lugar de culpar a los visitantes o insistir con el mismo formato, el equipo llevó el museo hasta donde estaba la gente. La experiencia contiene una lección empresarial elemental: cuando el usuario no acude, quizá el problema no sea su falta de interés, sino el canal, el espacio o la manera en que se diseñó la experiencia.

El orgullo necesita proyectos, no solamente discursos

Otra de las iniciativas, Casa de las Ideas, trabaja con niñas, niños y jóvenes mediante actividades educativas, culturales y artísticas orientadas a prevenir la violencia.

El programa reporta más de 245 talleres, 8,000 beneficiarios directos y cerca de 40,000 indirectos.

También opera proyectos de lectura, danza y reinserción social para jóvenes en conflicto con la ley. Estas cifras provienen de la propia organización y requieren una evaluación externa para medir su impacto a largo plazo.

La cercanía con Estados Unidos ha marcado la evolución económica de Tijuana y puede convertirse en una ventaja para desarrollar nuevas industrias | Imagen: Cortesía
La cercanía con Estados Unidos ha marcado la evolución económica de Tijuana y puede convertirse en una ventaja para desarrollar nuevas industrias | Imagen: Cortesía

Este matiz importa. Cambiar una narrativa no significa negar la inseguridad, la desigualdad o las carencias urbanas. Tampoco sustituye las responsabilidades de los gobiernos.

La comunicación puede abrir una conversación, pero pierde fuerza cuando no se acompaña con acciones sobre el territorio.

Tijuana Innovadora entendió que el orgullo local no podía depender únicamente de mostrar fábricas, celebrar personalidades o convocar conferencias. También debía llegar a los barrios, las escuelas, las comunidades creativas y los espacios públicos.

Por eso, uno de los conceptos que Galicot repite durante la entrevista no es disrupción, tecnología ni emprendimiento.

Es constancia.

“Nuestra cualidad máxima es la constancia”, dice.

La frontera puede ser una ventaja, no una condena

Tijuana ha desarrollado su identidad respondiendo a las oportunidades y presiones provenientes de Estados Unidos. Su economía ha pasado por distintas etapas ligadas al turismo, el comercio, la manufactura, los servicios médicos, la gastronomía y la producción orientada a la exportación.

Para Galicot, esa capacidad de adaptación forma parte del carácter emprendedor de la ciudad.

Cuando llegó a Tijuana siendo niño, su padre le dio un consejo: “No veas la frontera, crúzala cada vez que quieras. Toma lo mejor de los dos mundos”.

La frase no elimina las tensiones que acompañan a una región binacional, pero ofrece otra manera de leerlas. La frontera también puede funcionar como un punto de encuentro entre universidades, mercados, culturas, cadenas productivas y talento.

El siguiente objetivo de Galicot es que Tijuana aproveche esa posición para construir capacidades vinculadas con la inteligencia artificial. Para ello, asegura, la organización busca fortalecer la cooperación entre instituciones educativas mexicanas y estadounidenses.

“Tenemos la ciudad de la inteligencia artificial del futuro. Y podemos ser”, afirma.

El deseo todavía debe convertirse en un plan medible: programas educativos, infraestructura, inversión, empresas, investigación y oportunidades laborales. No basta con declarar una nueva vocación. Pero Tijuana Innovadora ya conoce el primer paso: encontrar las capacidades existentes, reunir a quienes pueden desarrollarlas y mantener el esfuerzo cuando desaparezcan los reflectores.

El movimiento ciudadano convirtió un evento de innovación en una organización con proyectos de arte, educación, liderazgo y prevención de la violencia | Imagen: Cortesía
El movimiento ciudadano convirtió un evento de innovación en una organización con proyectos de arte, educación, liderazgo y prevención de la violencia | Imagen: Cortesía

¿Cómo se transforma la mala fama de una ciudad? Tijuana Innovadora encontró una respuesta

Tijuana no dejó de tener problemas cuando comenzó a contar otra historia sobre sí misma. Lo que cambió fue que sus habitantes encontraron más elementos para definirse.

Ese es quizá el aprendizaje más útil para emprendedores, empresas y ciudades atrapados en una reputación que ya no explica todo lo que son.

Una narrativa puede comenzar con una campaña, una conferencia o una buena historia. Pero solo se transforma en reputación cuando las personas encuentran pruebas para creer en ella.

Tijuana Innovadora consiguió los reflectores con un gran evento. Su verdadera innovación fue seguir trabajando cuando el evento terminó.

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autor Periodista web amante de los negocios y los cómics. Martha Violante es maestra por la Universidad Panamericana. Cuenta con una carrera de 17 años en estrategía editorial digital y creación de contenido sobre negocios, innovación y cultura digital en México. Ha entrevistado a figuras de la talla de Randi Zuckerberg, Daniele Lamarre, Zoe Saldana, entre otros. Ha trabajado en medios como Entrepreneur en Español e Inglés, Alto Nivel, Cine PREMIERE, México Desconocido, entre otros.