
Doce años después de comenzar con cinco personas haciendo cerveza en Colima, Cervecería de Colima supera hoy el centenar de integrantes y celebra su aniversario con una nueva edición de Colimota, la serie que utiliza cada año para experimentar con estilos e ingredientes.
La cerveza de 2026 se llama Colimota Doce y es una New Zealand Pils: una lager elaborada con los lúpulos neozelandeses Nelson Sauvin y Motueka. Tiene 5.1% de alcohol por volumen y 45 IBU, según la información publicada por la propia compañía.
El comunicado distribuido en agosto presenta el producto como una manera de regresar al origen de una compañía nacida en 2014 y que construyó gran parte de su identidad alrededor de Colima, sus paisajes y su gastronomía. También confirma que la empresa pasó de cinco a más de 100 personas durante estos 12 años.
Pero el aniversario llega en un momento empresarial especialmente interesante: Cervecería de Colima viene de crecer cerca de 40% en 2025, expandir su distribución internacional y diversificarse hacia bebidas sin alcohol, mientras el mercado de cerveza independiente mexicano intenta aumentar su participación frente a dos grandes productores que dominan el consumo nacional.
Colimota Doce conserva la base limpia de una lager, pero utiliza lúpulos provenientes de Nueva Zelanda para aportar aromas frutales más intensos.
La compañía especifica que la receta utiliza Nelson Sauvin y Motueka, dos variedades asociadas con perfiles aromáticos frutales y cítricos. El resultado tiene 5.1% Alc. Vol. y 45 IBU. La empresa propone acompañarla con mariscos, moluscos, quesos y alimentos de inspiración asiática.
Al 25 de agosto de 2026, la tienda oficial de Cervecería de Colima lista el paquete de 12 botellas de 355 ml en 575 pesos. La marca no muestra en esa sección un precio oficial para una botella individual, por lo que ese costo no puede confirmarse.
La empresa comercializa sus productos mediante su plataforma digital y cuenta con distribución física. En su balance de aniversario señala presencia en más de 1,500 bares y restaurantes y más de 2,000 puntos de venta retail, además de exportaciones actuales a Estados Unidos y España.
El origen del negocio se remonta a 2014.
La compañía explica que la primera Colimita surgió de una idea entre amigos: crear una cerveza refrescante para el clima tropical de Colima. El 23 de abril de 2014 bebieron por primera vez esa lager y comenzaron a estructurar la cervecería alrededor del producto.
Una década después, el tamaño del negocio es distinto.
En noviembre de 2025, el director general de Cervecería de Colima, Esteban Silva, declaró a El Economista que la empresa esperaba cerrar aquel año con alrededor de 25,000 hectolitros de producción, frente a un contexto de crecimiento cercano a 40%. La publicación señaló que su facturación había pasado de aproximadamente 75 millones de pesos en 2024 a más de 100 millones en 2025.
Ese crecimiento no dependió únicamente de la cerveza tradicional. La línea sin alcohol Colima Cero ya representaba entre 10% y 15% del portafolio, según Silva, mientras canales como comercio electrónico, restaurantes y retail ganaban peso.
Para un emprendimiento, la evolución muestra una ruta frecuente al escalar: el producto que origina una empresa puede seguir funcionando como núcleo de la marca mientras aparecen nuevos canales y categorías para ampliar ingresos.
El ingrediente que diferencia a Colimota Doce sirve además para observar una debilidad estructural del sector.
Los productores mexicanos de cerveza artesanal e independiente importan más de 90% del lúpulo que utilizan, según información de la Unión Cervecera Independiente citada por El Financiero en febrero. El gremio también ha advertido sobre riesgos relacionados con disponibilidad y costos de botellas, aluminio y materias primas.
Eso significa que experimentar con variedades provenientes de Nueva Zelanda, Estados Unidos o Europa puede generar productos diferenciados, pero también expone a pequeñas cervecerías a fluctuaciones cambiarias, logística internacional y disponibilidad de insumos.
Para 2026, productores independientes como Colima, Minerva, Wendlandt, Insurgente y otros proyectaban incrementar alrededor de 12% su producción, apoyados parcialmente en la demanda alrededor del Mundial, de acuerdo con la misma publicación.
El contraste con el mercado general es enorme.
México exportó 6,480 millones de dólares en cerveza durante 2025 y llegó a consumidores en 98 países, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. El país concentró 36% del valor de las exportaciones mundiales del producto.
Ese liderazgo, sin embargo, está impulsado principalmente por la producción industrial.
En noviembre de 2025, El Economista señalaba que dos grandes grupos concentraban más de 97% del consumo nacional, mientras Cervecería de Colima buscaba crecer mediante una propuesta basada en origen, variedades diferenciadas, gastronomía y distribución multicanal.
Para las cervecerías independientes, competir no significa necesariamente intentar igualar las economías de escala de los gigantes. Una alternativa es construir valor alrededor de identidad regional, innovación de producto y cercanía con consumidores y restaurantes.


