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08-10-2026, 2:25:21 PM

Bailar salsa reduce síntomas de depresión en jóvenes, según estudio de Oxford

Quienes bailaron presentaron una reducción significativamente mayor de síntomas depresivos y ansiedad social.

El ensayo evaluó a jóvenes de 18 a 24 años con síntomas depresivos de leves a moderadamente graves.
El ensayo evaluó a jóvenes de 18 a 24 años con síntomas depresivos de leves a moderadamente graves. © Depositphotos.com

Bailar salsa podría ofrecer algo más que ejercicio, música y una oportunidad para socializar. Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford encontró que participar durante ocho semanas en clases de este baile estuvo asociado con una reducción significativamente mayor de síntomas depresivos entre adultos jóvenes, comparados con personas que permanecieron en una lista de espera.

La investigación, publicada en la revista científica Psychological Medicine, reclutó a 121 jóvenes de entre 18 y 24 años con síntomas depresivos de leves a moderadamente graves. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente entre un programa de salsa y un grupo de control.

El hallazgo no significa que la salsa sea una cura para la depresión. Pero sí abre la puerta a considerar actividades sociales, físicas y recreativas como complemento de otras estrategias de salud mental.

Qué hicieron los participantes del estudio

El grupo de intervención asistió a una clase de salsa por semana durante ocho semanas en Oxford, Reino Unido. Para considerarse participante del programa debía acudir al menos a seis de las ocho sesiones.

Las clases se desarrollaron como sesiones comunitarias normales y no como terapia clínica: los jóvenes aprendían pasos, bailaban en grupo, rotaban de pareja e interactuaban con otros asistentes.

Para medir los resultados, los investigadores utilizaron el Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9), una herramienta empleada para evaluar la intensidad de síntomas depresivos. También observaron ansiedad generalizada, ansiedad social, soledad, capacidad de disfrutar las relaciones sociales y felicidad cotidiana.

Al finalizar el seguimiento, el análisis incluyó a 93 participantes que habían completado adecuadamente el protocolo: 49 en el grupo de salsa y 44 en la lista de espera.

¿Cuánto mejoraron los síntomas depresivos?

La diferencia entre ambos grupos fue de 2.45 puntos en la escala PHQ-9 a favor de quienes bailaron salsa, un cambio que los investigadores consideran suficientemente grande para superar el umbral de relevancia clínica utilizado en el estudio.

Quienes participaron en las clases también mostraron una mayor reducción de la ansiedad social y una mejora más pronunciada de la felicidad cotidiana.

En cambio, variables como ansiedad generalizada y soledad mejoraron en ambos grupos, sin que el estudio demostrara en todos esos indicadores una ventaja específica de la salsa.

Brennan Delattre, autor principal de la investigación, plantea que parte del efecto podría estar relacionado con una combinación poco habitual: la salsa reúne actividad física, contacto social, música, juego y una estructura predecible.

Para una persona que encuentra incómodas las reuniones sociales sin una actividad definida, seguir pasos, patrones y rotaciones de pareja puede proporcionar una forma más estructurada de relacionarse.

¿Entonces los médicos podrían “recetar” clases de salsa?

Todavía no.

Los propios investigadores subrayan que bailar salsa no debe considerarse un sustituto de la atención de salud mental, ni necesariamente funcionará de la misma forma para todas las personas. La propuesta es estudiarla como una posible herramienta dentro de un menú más amplio de intervenciones de bienestar y prescripción social.

Además, existen limitaciones importantes.

El estudio se realizó en una sola ciudad británica, con adultos jóvenes que aceptaron voluntariamente participar en una investigación sobre baile. Tampoco exigió un diagnóstico formal de depresión: los participantes fueron seleccionados por sus puntuaciones de síntomas en el PHQ-9.

Las personas con síntomas considerados graves —20 puntos o más en esa escala— fueron excluidas, igual que participantes con ciertos trastornos psiquiátricos o condiciones que impedían realizar actividad física ligera.

Por ello, los resultadosde bailar salsa no pueden extrapolarse automáticamente a todas las personas con depresión ni a otros grupos de edad.

¿Por qué importa estudiar actividades como bailar?

La depresión continúa siendo uno de los trastornos mentales más frecuentes. La Organización Mundial de la Salud estima que 322 millones de personas vivían con depresión en 2023 y alrededor de 5.2% de los adultos estaban afectados.

El problema tiene especial relevancia entre jóvenes: el suicidio es actualmente la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años, según la OMS.

La organización reconoce tratamientos eficaces como la activación conductual, la terapia cognitivo-conductual, la psicoterapia interpersonal y, cuando está indicado, medicamentos.

El interés del experimento de Oxford está en estudiar si una actividad cotidiana y comunitaria puede combinar varios factores que ya sabemos que favorecen el bienestar: movimiento, contacto interpersonal, rutina y participación en actividades agradables.

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autor El equipo editorial de EMPRENDEDOR.com, que por más de 27 años ha trabajado en impulsar el emprendimiento.