
Después de casi dos décadas de donar miles de millones de dólares en acciones de Berkshire Hathaway a la Fundación Gates, Warren Buffett decidió cambiar el rumbo de su filantropía. El inversionista de 95 años anunció que su donación anual de este 2026 no incluye a la organización creada por Bill Gates y Melinda French Gates, tras sus vínculos con el caso Epstein.
El inversionista explicó que este año su ‘buena voluntad’ será exclusivamente para cuatro fundaciones administradas por su familia, dejando fuera por primera vez desde 2006 a la organización de su amigo y socio.
La decisión llega mientras continúan las repercusiones por los vínculos de Bill Gates con el fallecido y pólémico financiero Jeffrey Epstein, un caso que ha reavivado el escrutinio sobre sus alianzas filantrópicas.
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En una reciente entrevista para CNBC, Buffett calificó esa relación como “desagradable”. Sin embargo, también dejó claro que su cambio de estrategia responde a una reevaluación más amplia sobre quién debe administrar el resto de su fortuna.
Según confirmó el propio empresario, el objetivo ahora es que sus tres hijos asuman por completo la dirección de Berkshire Hathaway.
La decisión de Buffett no surgió en el vacío. A finales de junio, The Wall Street Journal reveló que el multimillonario había decidido posponer su tradicional donación mientras esperaba los resultados de una revisión independiente sobre los vínculos entre la Fundación Gates y Jeffrey Epstein. Ese reporte señaló que Warren Buffett quería conocer con mayor detalle la información disponible antes de definir el futuro de sus aportaciones.
En una entrevista con la periodista Becky Quick, transmitida este 15 de julio por CNBC, Buffett reconoció que dedicó tiempo a revisar la documentación pública relacionada con Bill Gates y Epstein.
“Si bien es desagradable, aunque él cometió errores, yo también los cometí… Contratando a todo tipo de personas o eligiendo amigos, para luego descubrir que, de una forma u otra, no eran lo que yo creía. No encontré nada allí que estuviera más allá de lo que yo mismo podía imaginarme haciendo”, afirmó Buffet sobre el caso.
El multimillonario y filántropo agregó que no encontró elementos que le hicieran arrepentirse de los donativos realizados durante los últimos 20 años.
Buffett también desmintió que exista una ruptura personal con el fundador de Microsoft. Explicó que ambos continúan en contacto e incluso pasaron varias horas conversando recientemente en Omaha.
De acuerdo con CNBC, Gates ya propuso un nuevo encuentro, lo que refleja que la amistad entre ambos permanece, aunque ahora sus proyectos filantrópicos seguirán caminos distintos.
El cambio más importante, según el propio Buffett, no está únicamente relacionado con la controversia alrededor de Epstein, sino con una transformación de su plan sucesorio.
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El llamado ‘Oráculo de Omaha’ explicó que durante años creyó que la Fundación Gates era el mejor vehículo para canalizar gran parte de su patrimonio. Sin embargo, ahora considera que sus hijos ya están preparados para asumir esa responsabilidad.
Este año distribuirá 12 millones de acciones Clase B de Berkshire Hathaway, valoradas en casi $6,000 millones de dólares (alrededor de 111,000 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio actual). Nueve millones de acciones irán a la Susan Thompson Buffett Foundation, mientras que la Sherwood Foundation, la Howard G. Buffett Foundation y la NoVo Foundation recibirán un millón de acciones cada una.
Con una fortuna estimada entre $140,000 y $147,000 millones de dólares, según Forbes, Buffett sigue siendo una de las personas más ricas del mundo. Desde 2006, había entregado más de $47,000 millones de dólares en acciones de Berkshire Hathaway a la Fundación Gates, convirtiéndose en su mayor benefactor externo.
Sin embargo, reiteró que ahora pretende desprenderse de la totalidad de su participación en Berkshire antes del 31 de diciembre de 2034 para que sus tres hijos supervisen personalmente la distribución del patrimonio restante.
La agencia Reuters señala que Buffett considera que ellos ya cuentan con la experiencia necesaria para administrar esa responsabilidad filantrópica.
Su decisión marca el cierre de una de las alianzas filantrópicas más relevantes de las últimas dos décadas y abre una nueva etapa en la administración de uno de los mayores patrimonios privados del planeta.
