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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

Cada vez que entro a una tiendita pienso: aquí hay un emprendimiento que lleva décadas funcionando sin haber aparecido en una sola portada de revista de negocios. Sin embargo, sostiene buena parte de la economía cotidiana de millones de familias mexicanas.
La tiendita de la colonia es ese espacio de tres por cuatro metros donde conviven el cuaderno de lo fiado, el refri de los refrescos y la memoria de tres o hasta más generaciones; es, en muchos sentidos, el modelo de negocio más arraigado que existe en el país. Y los datos lo respaldan con una claridad que merece más atención de la que recibe.
Los resultados definitivos de los Censos Económicos 2024 del INEGI son reveladores: entre 2018 y 2023, el comercio al por menor en tiendas de abarrotes fue la actividad con mayor crecimiento en unidades económicas en todo el país, con un aumento de 81,500 establecimientos. Esto sucedió en un periodo que incluyó una pandemia, una contracción económica y la expansión acelerada del comercio digital. La tiendita se mantuvo y hasta avanzó.
Hoy existen más de 1.05 millones de tienditas de abarrotes en México, que representan el 15.65% del total de los micronegocios y atienden el 52% de la demanda nacional, según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). El análisis publicado en la revista académica Realidad, Datos y Espacio del INEGI en 2024 agrega otro dato clave: la comercialización minorista de abarrotes representó el 12.8% del total de ingresos del comercio al por menor en 2021, con el 82.3% de las transacciones realizadas directamente en el establecimiento.
Detrás de esos números hay una historia que los balances financieros difícilmente capturan. La tiendita se hereda con los clientes de toda la vida, con el conocimiento de quién necesita leche a las seis de la mañana y quién paga puntual cuando la quincena no le alcanza.
Ese capital social —construido durante años, a veces décadas— es una ventaja competitiva.
El Banco de México documentó en su Reporte sobre las Economías Regionales octubre-diciembre 2023 que los hogares mexicanos destinan el 37% de su gasto a abarrotes y alimentos, y que el canal tradicional, aquel local administrado por el dueño y su familia, sigue siendo parte central de cómo ese gasto circula por el territorio nacional.
El tendero conoce el nombre de los hijos del vecino, sabe cuándo alguien atraviesa un momento difícil y extiende el crédito informal sin contrato ni aval.
Ese tejido de confianza es, en los hechos, una red de seguridad comunitaria que opera todos los días, antes de que abra cualquier otro negocio en la colonia.
La presión que vive la tiendita hoy es real. La expansión de las cadenas de conveniencia, con horarios extendidos, terminales de pago, servicios financieros y ubicaciones estratégicas, ha reconfigurado el comportamiento del consumidor. La Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE, 2023) identificó barreras entre el canal tradicional y el moderno: la principal es la aceptación de pagos con tarjeta, un servicio que las cadenas tienen y que gran parte de las tienditas todavía está incorporando.
A eso se suma la adopción tecnológica pendiente.
Primero, conocer sus números: ventas diarias, productos de mayor rotación, mercancía estancada, margen real y gastos fijos. Segundo, ampliar métodos de pago para no depender únicamente del efectivo. Tercero, diversificar servicios de valor cotidiano, como pagos, recargas o soluciones que atraigan tráfico recurrente. Cuarto, cuidar el abasto con decisiones basadas en demanda y temporada. Quinto, profesionalizar la relación con proveedores y revisar opciones de financiamiento con responsabilidad, especialmente cuando el crédito sirve para surtir mejor, aprovechar oportunidades o resolver picos de demanda.
Estos negocios familiares y cercanos tienen un lugar relevante en las conversaciones de emprendimiento.
Son parte del canal tradicional que genera cerca de cuatro millones de empleos, abastece más del 40% del consumo de productos básicos y registró un crecimiento de 8.3% en ventas durante 2024. Su facturación aproximada de 525 mil millones de pesos equivale al 7% del PIB nacional, según datos de Expo Tendero.
Si estas unidades logran combinar su historia con herramientas de administración, pagos y planeación, seguirán siendo lo que han sido por generaciones: centros de confianza para sus colonias y una de las formas más mexicanas de emprender.

