
La inteligencia artificial ya no es cosa de grandes corporaciones ni de proyectos futuristas. Hoy, cualquier empresa puede empezar a usarla. Pero —y aquí está el punto clave— el reto no es elegir el modelo más avanzado, sino tener claro para qué la quieres, cómo vas a usar tus datos y quién va a supervisar lo que hace.
Ese fue el mensaje que dejó el panel “IA aplicada: vender, operar y decidir con más inteligencia”, durante el Emprendedor Summit 2026. Participaron Javier Cordero, VP y director general de Red Hat; Iliana Ortega, CEO de Nuevos Hackers; y Antonio Paz, Data & AI Advisor de Oracle México, con la moderación de Rodrigo Cerda, director de ventas y expansión de Reversso.
Javier Cordero, de Red Hat, fue muy claro: la inteligencia artificial no sirve de mucho si se queda como una herramienta aislada. El verdadero valor aparece cuando se integra en toda la operación del negocio.
Si hoy no pensamos desde la concepción del negocio en incorporar la inteligencia artificial a lo largo de toda la cadena, independientemente de si el negocio es chico o grande, creo que estaría naciendo con una gran desventaja”, afirmó.
En otras palabras: no se trata de “meter IA” después, sino de construir el negocio pensando desde el inicio en cómo la vas a usar.
También explicó que antes de preocuparse por herramientas o presupuestos, lo importante es algo más básico: entender qué procesos quieres mejorar y dónde realmente puede aportar valor. Y algo interesante: la infraestructura ya no es el gran obstáculo que era antes, porque hoy existen opciones accesibles para empresas de todos los tamaños.
Cordero resumió la adopción de IA en cuatro pilares que cualquier empresa debería tener en mente:
Y agregó un punto clave: el famoso concepto de Human in the Loop, es decir, que siempre haya una persona supervisando lo que hace la IA.
No debemos implementar la inteligencia artificial por moda o por el miedo a quedarnos fuera, sino genuinamente por lo que queremos lograr en el negocio”, señaló.
También advirtió algo que muchas empresas pasan por alto: no siempre necesitas el modelo más grande. A veces, lo que realmente funciona es una solución más específica y bien enfocada. Y, a futuro, el consumo energético de la IA será un tema cada vez más importante.
Desde Oracle, Antonio Paz puso el foco en un punto que suele olvidarse: los datos.
Yo les sugeriría que den un paso atrás y piensen primero en una estrategia de datos”, dijo.
Su mensaje fue directo: si los datos están desordenados, duplicados o sin control, la inteligencia artificial no va a resolver el problema, sino que lo puede empeorar.
Por eso recomendó tres cosas básicas: ordenar la información, definir reglas claras de uso y conectar cada proyecto de IA con métricas de negocio reales. Sin eso, es difícil saber si realmente está funcionando.
Iliana Ortega, de Nuevos Hackers, llevó la conversación al terreno de la seguridad. Su advertencia fue sencilla pero importante: muchas empresas están dejando que los agentes de IA hagan demasiado, demasiado rápido.
Su propuesta es pensar en la IA como si fuera un nuevo empleado.
Primero, darle acceso limitado. Luego, conforme demuestra confianza, ir ampliando sus permisos.
Así como trato a un humano, debo tratar también a la tecnología”, explicó.
La idea es simple: no asumir que la IA es infalible y siempre revisar qué podría salir mal antes de darle más control.
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