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17-11-2022, 7:07:00 AM

Los peores errores que puedes cometer al tener éxito y te ponen en riesgo de perder todo

Dicen que el dinero y el poder transforman a cualquiera, para bien o para mal. Tener éxito implica hacer cambios y ajustarse, pero no siempre resulta bien.

© Depositphotos

Entre más escalas rumbo a la cima, más pequeñas parecen las cosas (y las personas) a tu alrededor. Cuando has conseguido hitos importantes a nivel profesional o económico, se te presentan infinidad de oportunidades para mejorar tu nivel de vida. Sin embargo, tener éxito puede hacer que cualquier emprendedor o profesionista destacado ‘pierda el piso’ y cometa errores que, al final, le jugarán en contra.

A diario conocemos historias de superación que nos inspiran, personas ordinarias que logran cosas extraordinarias y salen adelante en circunstancias adversas. También, si seguimos algunas de esas historias, podemos detectar ciertos patrones de comportamiento negativos entre aquellos que pasaron de no tener nada, a tenerlo todo.

Si bien estos individuos exitosos pueden ser muy admirables, muchas veces caen en actitudes que, además de causar una mala impresión, pueden ser un obstáculo para continuar creciendo.

Estos son algunos de los errores más nocivos en que llegan a caer quienes logran tener éxito:

1. Convertirte en ese ‘mal jefe’ que odiabas

A veces, cuando alguien asume una posición de poder tiende a olvidar que alguna vez estuvo abajo, y replica justo las conductas que antes criticaba.

Por ejemplo, puede volverse más severo y exigente, o hacer cambios radicales de forma repentina y/o sin justificación. Incluso, podría buscar formas de reafirmar su estatus a través de demeritar a otros o imponer su voluntad constantemente para dejar claro que “aquí mando yo”. Pero recuerda: “Si tienes que decir que eres el rey, no eres el rey”, diría Tywin Lannister en Game of Thrones.

Por cierto, el otro lado de la moneda tampoco es bueno. Hay quienes en vez de ‘jefes tóxicos‘, se vuelven una especie de padres o madres ausentes. Son los clásicos que se ocupan más de hacer relaciones públicas, que de atender su negocio o trabajo. De pronto pareciera que son ‘demasiado importantes’ para hacer cosas como dirigir a sus empleados o colaboradores, resolver dudas cruciales, atender asuntos del día a día y, en general, para estar presentes donde se les necesita.

2. Hablar sobre temas que no conoces tratando de parecer experto

Quienes experimentan el éxito, a menudo sienten la necesidad de mantener una cierta imagen de autoridad y dominio, ya sea en su campo profesional o en la vida cotidiana.

El problema es que, con frecuencia, este afán los hace incapaces de admitir cuando desconocen algo, no tienen datos a mano, no han estudiado un tema o simplemente no saben de qué les hablan. Por ello, no es raro que lancen opiniones malinformadas o recurran a parlotear de más, quizá como un intento inconsciente de confundir a su interlocutor para no parecer vulnerable.

Es mucho más honesto y digno decir “no lo sé”, reconocer que (¡oh, sorpresa!) no eres omnisapiente y rematar con un “pero podría investigarlo”.

3. Fingir ser alguien que no eres solo por tener éxito

No importa cuántas veces se repita este consejo, nunca es suficiente. “Sé tú mismo” no es solo una frase para estampar en camisetas, es la mismísima clave de la vida. Aun así, hay quienes insisten en hacer justo lo contrario.

En los videojuegos y en el mundo, conforme avanzas niveles vas explorando nuevos ambientes y conoces personajes que antes creías ‘inaccesibles’. También, tienes la posibilidad de darte ciertos lujos, quizá mudarte a una vivienda más grande en una zona más exclusiva, estrenar un auto (o más) y cambiar a tus hijos a un mejor colegio.

A la par, comienzas a alejarte de tu antigua vida. Hay quienes simplemente consideran que ahora ‘merecen algo mejor’ y descartan todo lo relacionado a sus orígenes, con tal de encajar en nuevos círculos sociales. Otros, por el contrario, ocultan su abundancia para que nadie les pida cosas o favores, para evadir responsabilidades (como impuestos, deudas o pensión alimenticia) o simplemente para que no los traten diferente.

Pero bien dice el dicho: “Amor, dinero y cuidado no pueden ser disimulados”, y eso aplica en ambos sentidos. Las personas se dan cuenta cuando estás aparentando tener más de lo que tienes o ser quien no eres. Tampoco puedes ocultar tu bonanza por mucho tiempo y, en cuanto la gente se entere de que has estado mintiendo, se sentirán traicionados y tal vez nunca vuelvan a confiar en ti.

4. Olvidarte de quienes te ayudaron a llegar ahí

La lealtad de las personas está entre lo más difícil de obtener y lo más fácil de perder. Construir lazos seguros, en el terreno personal y profesional, toma su tiempo. Implica conocer bien al otro y dejar que te conozcan con honestidad, para generar confianza primero, luego admiración y, finalmente, lealtad.

Usualmente, esas personas son nuestra familia, los amigos y la pareja; pero también los socios y compañeros que vamos encontrando en el camino.

No hace falta subrayar que es pésima idea darle la espalda a quienes estuvieron ahí para apoyarte mientras escalabas. Nadie espera que te conviertas de pronto en el mecenas o patrocinador de todos a tu alrededor, pero sí que honres ese vínculo. En pocas palabras, no seas malagradecido, porque ¿quién confiaría en alguien egoísta que no retribuye, compensa o siquiera agradece lo que le aportan los demás?

5. Tener éxito y no ser generoso

Muy ligado al punto anterior, quienes pasan de la escasez a la riqueza tienden a volverse tacaños, avaros y controladores. Estos rasgos sueles presentarse en individuos que sufrieron carencias materiales o afectivas en sus primeras etapas de vida, explica la psicoanalista Ingela Camba Ludlow en su artículo La mente de la escasez. Como consecuencia, ahora sin incapaces de administrar sus recursos adecuadamente y menos de desprenderse de ellos, debido al miedo de volver a padecer escasez.

Por cierto, esos “recursos” no se limitan al dinero, también abarcan el tiempo, las relaciones y el amor, entre otros.

“Cuando se siente que se tiene poco o que se tienen pocos recursos, se busca retener lo más posible aquello que se tiene. Avaricia. Ésta es independiente de que en la realidad existen muchos recursos o no”, explica la especialista. “Temen perder lo que tienen porque están asustados de su propia escasez, así que prefieren ser prisioneros de ésta”, agregó.

La necesidad de controlar lo que les pertenece tiene severas consecuencias emocionales: quien no es generoso con lo material, tampoco lo es con las emociones. Es decir, no están dispuestos a ‘invertir’ en sus relaciones para crear lazos afectivos reales, ya sean de amistad o de pareja. En cambio, se enfocan en retener a las personas en su vida y mantener poder sobre ellas de una u otra forma: manipulación, chantaje, inversiones y más.

6. Volverte una persona mimada, exigente y caprichosa

Conforme accedes a nuevos privilegios te vas haciendo más selectivo y empiezas a elegir lo que ‘quieres’ en vez de lo que ‘puedes’. Es delicioso tener todo a tu gusto en el momento que lo deseas, solo porque tienes suficiente dinero o poder para conseguirlo. Y está bien, tienes derecho a cosechar los frutos de tu esfuerzo, mientras sea legal, claro.

¿La parte mala? No faltan los que se despegan demasiado de la realidad y comienzan a hacer peticiones absurdas (pregúntenle a cualquier celebridad, influencer o millonario). ¿Jugo de naranjas de California recién exprimido, colado y sin calorías a las 3 de la mañana? Sí, claro. ¿Que tus empleados trabajen tiempo extra sin ningún tipo de incentivo, para darte gusto, a riesgo de ser despedidos? Inaceptable.

Puedes tener éxito ahora, pero la vida da muchas vueltas

¿Notaste que todos los puntos tienen que ver con tus relaciones humanas? A largo plazo, quienes incurren en estas actitudes terminan experimentando mucha soledad y quedan atrapados entre dos mundos: del que vienen y al que quieren pertenecer.

Debido a su comportamiento, ya no cuentan con quienes alguna vez los impulsaron y les es difícil conformar una nueva red de apoyo. A menudo se topan con gente que solo se acerca por interés, mientras que sus viejas relaciones significativas quedan sumamente dañadas y son irreparables. Es decir, no pueden volver atrás.  

Por otro lado, esas inconsistencias también les impiden forjar y mantener lazos duraderos con socios, clientes, inversores y quienes conforman su nuevo círculo social. También, generan recelo e incertidumbre entre empleados, colegas, subordinados y jefes, pues resulta complicado trabajar con alguien que ostenta fama de ‘doble cara’.

Sin relaciones personales fuertes, sin contactos profesionales que apuesten por ti y con una mala reputación, el camino a la cima se hace mucho, mucho, más complicado y, a veces, casi imposible.

Por eso, hay que cuidarse de no caer en esto, ya que una admirable historia de éxito podría quedar reducida a una anécdota curiosa sobre “alguien que tuvo grandes logros, pero perdió la cabeza”.

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autor Adicta a ver series y películas, hacer (un poco de) ejercicio y cambiar mi color de cabello. También soy periodista, con más de 16 años de experiencia y dedicada 100% a medios digitales desde 2011. He sido desde reportera y community manager, hasta editora en varios medios y agencias. Mis áreas de expertise son tan diversas como contrastantes: espectáculos, viajes, estilo de vida, salud, negocios y finanzas. Ahora estoy enfocada en el ecosistema emprendedor, criptomonedas, NFTs, metaversos y la prometedora industria del cannabis en México.