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Humanos para emprender, agentes para multiplicar.

Un jubilado estadounidense encontró una forma sencilla de monetizar ChatGPT: producir libros en masa y venderlos en Amazon. La historia salió a la luz después de que Kashmir Hill, periodista de tecnología de The New York Times, descubriera que en Amazon se vendía una biografía no autorizada sobre ella, escrita con inteligencia artificial y publicada sin su conocimiento. El libro costaba 26.99 dólares y mezclaba información pública con invenciones generadas por IA, según medios.
Durante la investigación, Hill encontró a otro “biógrafo de IA”: Bill Johns, de 70 años, quien se jubiló en 2024 y comenzó a usar ChatGPT para producir libros. De acuerdo con el reporte, Johns tenía un catálogo de 445 libros a la venta en Amazon y generaba ingresos constantes sin escribir los textos manualmente. Su método consistía en pedirle a ChatGPT el contenido y la portada, para después subir el material a Kindle Direct Publishing, la plataforma de autopublicación de Amazon.
El caso muestra cómo la inteligencia artificial redujo casi a cero el costo de crear contenido de baja calidad, pero vendible. Johns dijo que su objetivo era publicar 10 libros por semana, el máximo que Amazon permite. En la temporada navideña vendió 821 libros y obtuvo casi 6,000 dólares de ganancia, de acuerdo con registros de ventas que mostró a la periodista.
La historia no debe leerse como “un autor encontró el éxito con IA”, sino como una señal de alerta sobre la industrialización del contenido automatizado.
Las biografías no autorizadas pueden construirse con datos públicos, entrevistas, artículos, perfiles de redes y fragmentos disponibles en internet. El problema aparece cuando ese material se presenta como libro informativo, sin autorización de la persona retratada, sin investigación original y con errores o inventos.
El fenómeno ya tiene nombre en inglés: AI slop, contenido generado en masa por inteligencia artificial, barato, repetitivo y muchas veces poco confiable. La Authors Guild, organización que representa a escritores en Estados Unidos, advirtió desde 2024 que la IA estaba impulsando una nueva ola de “libros” falsos o engañosos en Amazon, incluyendo resúmenes, guías, biografías no autorizadas y copias que buscan desviar ventas de obras legítimas.
Para autores, periodistas, académicos, influencers y emprendedores, el riesgo es claro: cualquier persona con presencia pública puede convertirse en materia prima para una biografía automatizada.
No se necesita entrevistar al personaje ni verificar datos; basta con recolectar información visible y pedirle a un modelo que la convierta en libro.
Para lectores, el problema es de confianza. Un comprador puede creer que está adquiriendo una biografía seria, cuando en realidad recibe una recopilación superficial, imprecisa o inventada. Para Amazon, el reto es de marketplace: debe equilibrar la apertura de su plataforma de autopublicación con filtros capaces de detectar contenido engañoso, infractor o de mala calidad.
Amazon sí tiene reglas sobre contenido generado por IA. Sus lineamientos de Kindle Direct Publishing establecen que los autores deben informar cuando publican contenido generado por inteligencia artificial, ya sea texto, imágenes o traducciones. También aclaran que los autores no necesitan declarar contenido “asistido” por IA, como edición, revisión o lluvia de ideas, siempre que el texto final haya sido creado por la persona.
La compañía también señala que los responsables de publicar deben verificar que el contenido cumpla con sus reglas y respete derechos de autor, marcas, privacidad, publicidad y otros derechos aplicables. Además, Amazon se reserva el derecho de retirar libros que generen una mala experiencia para el cliente, sean engañosos o no representen con precisión su contenido.
El punto débil, según críticos, es que esa declaración de uso de IA no siempre es visible para el comprador. La Authors Guild sostiene que Amazon exige a usuarios de KDP revelar el uso de IA al subir contenido, pero esa información todavía no se muestra de forma clara a consumidores.
El incentivo económico es poderoso. Antes, producir cientos de libros requería pagar redactores, editores, diseñadores y correctores. Ahora una sola persona puede generar texto, portada y descripción comercial en minutos. RT cita una investigación de dos profesores de escuelas de negocios que analizaron 10 millones de libros publicados en Amazon durante cinco años y encontraron que la cantidad mensual de ebooks pasó de 100,000 en 2022 a más de 300,000 a finales del año pasado, después del lanzamiento de ChatGPT.
La Authors Guild advierte que los nuevos lanzamientos son especialmente vulnerables porque los libros generados por IA pueden aparecer casi al mismo tiempo que obras legítimas, aprovechando búsquedas, nombres conocidos o tendencias. La organización también documentó casos de biografías no autorizadas de autoras como Stephanie Land y Kara Swisher, además de guías o resúmenes que intentan capturar ventas de libros reales.
La autopublicación democratizó el acceso al mercado editorial. La IA lo volvió hiperproductivo. Esa combinación abre oportunidades legítimas para creadores, pero también facilita modelos oportunistas basados en volumen, automatización y confusión del consumidor.
Para emprendedores de contenido, la lección no es “publica 10 libros por semana con ChatGPT”. La lección real es que la confianza se volverá un activo escaso. En un mercado inundado de textos generados, la verificación, la voz humana, la experiencia real, la autoría transparente y la curaduría editorial serán diferenciadores de negocio.
