
México tiene más de 7 millones de establecimientos, pero hacer que un negocio sobreviva, se profesionalice y consiga escalar sigue siendo una de las tareas más difíciles para sus fundadores.
En ese contexto, la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) presentó a la generación E-100 2026, integrada por 100 personas fundadoras de empresas de diferentes tamaños, sectores y estados del país. La selección surgió de 484 nominaciones, de las cuales 175 avanzaron a la etapa final, y tiene una particularidad: 51% de los integrantes son mujeres.
Con esta edición, la iniciativa alcanza cinco generaciones y 500 integrantes. Según datos recopilados por la propia ASEM, las empresas fundadas por ese conjunto de emprendedores generan 16,700 empleos, facturan 11,400 millones de pesos y tienen presencia en 18 sectores y 26 entidades del país.
El Foro E-100 se realizó el 20 de agosto en Ciudad de México y este año incorporó por primera vez tres premios destinados a reconocer prácticas de transformación digital, innovación e impacto social y ambiental.
El E-100 no es un ranking de las empresas más grandes de México ni una certificación sobre la calidad de los negocios seleccionados.
La propia ASEM define la iniciativa como un reconocimiento a fundadores de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas que operan formalmente, generan empleos y muestran un impacto que trasciende los objetivos económicos de sus compañías.
El proceso 2026 comenzó con nominaciones y autopostulaciones. Posteriormente, los nominados aceptaron su participación y avanzaron a una etapa en la que emprendedores registrados ante la ASEM pudieron votar por los finalistas. El Consejo del E-100 tomó en consideración esos votos para integrar la generación definitiva.
La organización aclara además que formar parte del E-100 no implica una certificación de las empresas de los participantes y que no se entregan premios en efectivo por formar parte de la generación. Entre los beneficios se encuentran networking, capacitación, exposición en medios, posibles vinculaciones con fondos y acceso a algunos servicios empresariales.
La lista completa de 2026 ya puede consultarse en la plataforma del E-100, donde aparecen fundadores de negocios relacionados con alimentos, servicios profesionales, tecnología, logística, manufactura, salud, creatividad y comercio, entre otros sectores.
Además de presentar a los 100 seleccionados, la edición 2026 estrenó tres reconocimientos.
El premio de Transformación Digital, realizado en colaboración con Siigo Aspel, fue entregado a Jack Goldberg, fundador de GOLDBERG. La categoría reconoce el uso de tecnología para modificar procesos empresariales y generar resultados concretos.
El reconocimiento de Innovación fue para Anastasia Starostenko, fundadora de Marusia, mientras Alicia Rosas Benítez, de Alicia D’Core Fine Handcraft Products, recibió el premio de Impacto social y ambiental.
Los perfiles publicados por E-100 permiten dimensionar los negocios detrás de esos reconocimientos, aunque la información procede de las declaraciones presentadas por los propios participantes.
Starostenko señala que Kéfir Marusia pasó de una producción familiar a una empresa con más de 100 colaboradores y distribución en cadenas como Walmart, Sam’s Club, Soriana, La Comer y Chedraui.
Rosas, por su parte, reporta que Alicia D’Core trabaja con más de 90 familias artesanas de Guerrero y Michoacán, que alrededor de 80% de su producción se exporta y que ha construido relaciones B2B para llevar productos artesanales mexicanos a otros mercados.
Que uno de los nuevos premios esté dedicado específicamente a transformación digital tiene sentido frente a la realidad de las empresas mexicanas.
Un estudio de la ASEM publicado en mayo de 2026 encontró que 34.2% de las empresas analizadas todavía no utiliza herramientas digitales para gestionar su operación. En contraste, las empresas que sí las adoptan reportaron una facturación 4.8 veces mayor, aunque esa diferencia representa una asociación estadística y no demuestra por sí misma que digitalizarse sea la causa directa de mayores ingresos.
El estudio analizó herramientas utilizadas en administración, contabilidad, operaciones, recursos humanos, marketing, ventas y atención al cliente, además del uso transversal de inteligencia artificial. Entre los beneficios evaluados están incremento de ventas, ahorro de tiempo y reducción de errores.
Otro estudio de la organización, publicado en junio, encontró que solo 11.5% de las 2,748 empresas de su muestra utilizaba tecnología propietaria. ASEM señala que las empresas pertenecientes a ese segmento facturaban en promedio considerablemente más, un dato que refuerza la relación entre desarrollo tecnológico y competitividad, aunque nuevamente no establece causalidad.
El contexto nacional explica otra de las discusiones centrales del Foro E-100: cómo crecer sin perder el control del negocio.
Los resultados definitivos de los Censos Económicos 2024 del INEGI contabilizaron 7.09 millones de establecimientos y 36.6 millones de personas ocupadas en México. En el universo censado, los micronegocios representaron 95.5% de los establecimientos.
Es decir, la enorme mayoría de los negocios mexicanos sigue operando a pequeña escala.
Por eso el foro no se concentró únicamente en conseguir clientes o aumentar ventas. Las conversaciones incluyeron profesionalización, bienestar de los fundadores y construcción de estructuras capaces de resistir una operación más compleja.
Luis Villaseñor, cofundador de Ketogains y DrinkLMNT, habló sobre convertir conocimiento especializado en una oportunidad comercial; Cecilia de los Ríos abordó el efecto del estrés y la falta de recuperación en las decisiones de quienes dirigen una empresa; y Esteban Téllez, CRO de Siigo Latam, centró su participación en los procesos necesarios para escalar sin perder control.
Que 51 de los 100 integrantes de 2026 sean mujeres es significativo dentro del reconocimiento, pero no significa que las barreras para las emprendedoras mexicanas estén resueltas.
Los análisis de la propia ASEM identifican todavía obstáculos en financiamiento y capital de trabajo. En su investigación enfocada en mujeres, la organización señala que 25.5% mencionó la falta de liquidez o capital de trabajo entre las causas de fracaso y 21.5% señaló dificultades para conseguir financiamiento. Solo 0.8% reportó recursos provenientes de inversionistas.
También existen oportunidades claras. La ASEM identifica al comercio electrónico, la creación de tecnología propia, la digitalización y los vínculos con grandes empresas entre los factores que pueden impulsar la innovación en compañías fundadas por mujeres.

