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La cuesta de enero y las decisiones financieras que definen todo el año

COLUMNA

Más allá del gasto, la clave está en cómo se administra la liquidez, el crédito y las prioridades financieras al inicio del año.

Cuesta de enero: por qué no es solo un problema de gastos.
Cuesta de enero: por qué no es solo un problema de gastos. © Hecho con IA a través de EnvatoLabs

Por años, la cuesta de enero se ha explicado como una consecuencia casi automática de los gastos de fin de año. Sin embargo, desde la experiencia acumulada de Kueski, el fenómeno es más complejo. No se trata únicamente de cuánto se gasta, sino de cómo se gestionan periodos en los que los compromisos financieros se acumulan y el ingreso no avanza al mismo ritmo.

A los gastos extraordinarios de diciembre se suman otros pagos que suelen concentrarse en este periodo: impuestos, derechos vehiculares, inscripciones, colegiaturas escolares, servicios acumulados y, en muchos casos, ajustes de precios derivados de la inflación, todo en un contexto donde los precios continúan ajustándose.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, elaborada por el INEGI y la CONDUSEF, 68.3% de las personas reduce sus gastos por presión financiera al inicio del año, 30.5% no logra cubrir sus gastos básicos y alrededor del 40% vive con preocupación constante por sus deudas.

Cuesta de enero: por qué no es solo un problema de gastos.
Hecho con IA vía DALL-E

El crédito como herramienta de planeación

Desde Kueski, esta presión no solo se observa en las cifras macroeconómicas, sino también en las decisiones individuales que se repiten cada inicio de año. La llamada cuesta de enero es, de forma constante, uno de los periodos en los que más personas recurren a préstamos personales.

No se trata de financiar consumo adicional, sino de reorganizar pagos, cubrir compromisos urgentes y mantener estabilidad en un contexto de alta exigencia financiera.

A lo largo de su operación, Kueski ha otorgado más de 35 millones de préstamos. Esta escala ha permitido identificar patrones claros sobre cómo las personas utilizan el crédito. Lejos de ser una respuesta impulsiva, el crédito de corto plazo empieza a consolidarse como una herramienta de planeación para resolver desequilibrios temporales sin comprometer el resto del año.

De hecho, uno de los hallazgos más relevantes es que el crédito de corto plazo se está utilizando cada vez más como una herramienta de planeación. El 21% de los usuarios de Kueski emplean estos productos para organizar sus finanzas personales, mientras que 36% los utiliza para construir historial crediticio. En muchos casos, este primer paso tiene efectos de largo plazo: 71% logra acceder posteriormente a otros productos financieros y 20% abre una cuenta bancaria por primera vez para recibir su préstamo, dando así su primer paso hacia la inclusión financiera formal.

Cuando analizamos el comportamiento de nuestros usuarios durante la cuesta de enero, vemos que la mayoría no busca extender deudas, sino ganar tiempo y claridad para cumplir con sus compromisos sin desordenar el resto del año.

Decisiones que ayudan a cruzar la cuesta sin trasladar el problema

A partir de esta experiencia, hay decisiones que marcan una diferencia clara cuando la presión financiera ya está presente:

Priorizar antes de pagar

No todos los compromisos tienen el mismo impacto. Identificar cuáles son críticos y cuáles pueden ajustarse reduce decisiones impulsivas que suelen encarecer el costo financiero.

Proteger la liquidez

Forzar el presupuesto para resolver todo de inmediato puede dejar a las personas sin margen de maniobra. Mantener flujo permite enfrentar imprevistos sin recurrir a soluciones más costosas.

Usar el crédito para ordenar tiempos, no para ampliar el gasto

Cuando el financiamiento se utiliza con un propósito definido, plazos cortos y reglas claras, puede ayudar a absorber desbalances temporales sin comprometer los meses siguientes.

Elegir herramientas transparentes

Productos sin penalizaciones por pago anticipado y con costos claros desde el inicio facilitan decisiones responsables y reducen el estrés financiero.

El crédito bien utilizado no elimina la cuesta de enero, pero sí puede evitar que se convierta en un problema arrastrado durante todo el año.

La clave está en la claridad, los plazos cortos y en tomar decisiones informadas.

Crédito responsable como parte de la salud financiera

En este contexto, el crédito a corto plazo ofrece opciones sin avales ni penalizaciones por pago anticipado, que permiten a las personas administrar momentos de presión sin comprometer su estabilidad futura.

La cuesta de enero no desaparece ignorándola. Pero cuando se enfrenta con información, criterio financiero y herramientas diseñadas para la realidad de las personas, puede transformarse en un punto de ajuste y aprendizaje financiero, no en un obstáculo permanente.

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autor Luis es Vicepresidente de Crédito en Kueski. Especialista en crédito digital, riesgo y estrategia, con más de 20 años de experiencia en servicios financieros en México.