
La guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos llegó hasta la taza de café.
Le Moulin de Provence, una cafetería ubicada en el turístico ByWard Market de Ottawa, publicó en redes sociales un video en el que tachaba la palabra “Americano” de su menú y la sustituía por “Canadiano”.
El cambio es principalmente simbólico: se trata esencialmente de la misma bebida elaborada con espresso y agua caliente. Nicholas Bonnet, gerente de Operaciones del negocio, explicó a medios locales que la intención era mantener ligero el tono y divertirse con la situación política.
La cafetería incluso prepara otra bebida con identidad canadiense y ha utilizado referencias a la polémica decisión de Donald Trump de renombrar el lago Ontario como “Lake America” dentro de las bases de datos federales estadounidenses.
La ocurrencia podría parecer simplemente una campaña viral, pero conecta con un cambio de comportamiento que las estadísticas canadienses ya están detectando.
Las tensiones comerciales con Estados Unidos han impulsado un movimiento informal de “Buy Canadian”, mediante el cual consumidores buscan productos nacionales y algunas empresas destacan deliberadamente el origen canadiense de lo que venden.
Statistics Canada informó que, durante los 12 meses previos al segundo trimestre de 2026, 16.6% de las empresas modificó sus prácticas de marketing para promover productos canadienses.
La tendencia fue mucho más fuerte en determinados sectores: 42.7% de los retailers, 29.7% de los negocios de alojamiento y servicios de alimentos y 29.2% de los fabricantes reportaron haber realizado este tipo de cambios.
Además, 14.2% de las empresas reportó un aumento en las ventas de sus productos canadienses. En retail, la proporción alcanzó 35.8%; en hospedaje y servicios de alimentos, 16.8%.
Le Moulin de Provence no inventó siquiera el “Canadiano”. En marzo de 2025, una cafetería de Quebec ya había cambiado el nombre del Americano como protesta frente a los aranceles de Trump, mientras otro café de Ottawa, Morning Owl, también adoptó la denominación en medio de las tensiones bilaterales.
El momento del cambio de menú tampoco podría ser más oportuno.
Este 8 de septiembre de 2026, Canadá comenzó a aplicar nuevos contraaranceles de 15%, 25% y 50% sobre mercancías estadounidenses que representan aproximadamente 27,600 millones de dólares canadienses en importaciones.
La medida responde a los aranceles de 50% impuestos por Estados Unidos a un volumen equivalente de productos canadienses desde el 22 de agosto. Las represalias abarcan sectores como acero, aluminio, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel, plásticos y electrónicos.
Canadá también anunció un paquete de 7,500 millones de dólares canadienses en nuevas medidas de apoyo para trabajadores y empresas afectados por el conflicto comercial.
El Banco de Canadá advierte que los consumidores continúan considerando los aranceles y las tensiones comerciales como uno de los principales factores que presionan la inflación y generan incertidumbre económica.
Aquí está la parte más interesante para las marcas.
El Banco de Canadá encontró durante el primer trimestre de 2026 que los consumidores continuaban sustituyendo productos estadounidenses por bienes fabricados en Canadá y reduciendo sus planes de viaje a Estados Unidos.
Más importante todavía: la mayoría de los encuestados esperaba mantener esa preferencia por productos nacionales a largo plazo, independientemente de cómo evolucione la relación comercial entre ambos países.
Eso convierte acciones como el “Canadiano” en algo más relevante que una broma de cafetería.
Los conflictos comerciales pueden modificar precios y cadenas de suministro, pero también identidad de marca, narrativa de origen y decisiones de compra.
Para una pequeña empresa, cambiar una palabra del menú prácticamente no implica costos. Si al mismo tiempo genera conversación, cobertura mediática y afinidad con consumidores interesados en apoyar negocios nacionales, el retorno potencial puede ser considerable.
La lección no consiste en politizar obligatoriamente una marca.
Consiste en entender que los negocios operan dentro de un contexto cultural y económico que puede modificar rápidamente lo que los consumidores valoran.
Statistics Canada encontró además que 28.3% de las empresas ya trasladó a sus clientes algún incremento de costos relacionado con los aranceles durante el último año y 33.8% consideraba probable hacerlo durante los próximos 12 meses.
Cuando los precios cambian, el origen de los productos puede convertirse en un argumento adicional de venta.
Para empresas mexicanas que participan en cadenas comerciales norteamericanas, el caso canadiense también sirve como recordatorio: una disputa entre gobiernos puede terminar modificando proveedores, promociones, etiquetas y hasta el nombre de una bebida.
