
Producir un buen café no garantiza recibir un buen precio por él. Entre la parcela y la taza participan beneficiadores, comercializadores, exportadores, importadores, tostadores, distribuidores y cafeterías. Cada eslabón cumple una función, pero mientras más lejos se encuentra el productor del comprador final, menor puede ser su capacidad para negociar el valor de atributos como origen, variedad, proceso, calidad y trazabilidad.
Ese es uno de los problemas que busca atender la Convención del Café Oaxaqueño 2026 “¡Mercados diferenciados y café sostenible!”, que se realiza este 14 y 15 de agosto en la Plaza de la Danza, en Oaxaca de Juárez.
El encuentro organizado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural de Oaxaca (Sefader) reúne a productores, compradores especializados, tostadores, baristas, investigadores y representantes de la industria para impulsar la comercialización directa del café de especialidad.
A la Convención asistirán representantes de España, Alemania, Italia, Japón, China, Canadá, Estados Unidos y Australia, identificados por Agricultura entre los principales mercados del café orgánico oaxaqueño.
También participan compradores y visitantes procedentes de Baja California, Baja California Sur, Nuevo León, Jalisco, Querétaro, Ciudad de México, Puebla, Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Aguascalientes.
El objetivo no consiste únicamente en reunir vendedores y compradores. El modelo busca diferenciar el producto antes de negociar.
Para esta edición se capacitó a más de 1,000 productores, se recibieron 700 muestras y se seleccionaron 44 microlotes de alta especialidad que participarán en una subasta con precios diferenciados.
Los microlotes permiten separar cantidades relativamente pequeñas de café con características específicas de origen, variedad, proceso y perfil sensorial, en lugar de mezclar toda la producción y venderla como un producto indiferenciado.
En el mercado especializado, atributos como calidad en taza, trazabilidad, región, finca, variedad y procesamiento pueden formar parte de la negociación. La Organización Internacional del Café señala que los cafés especializados tienden a distinguirse precisamente por su origen, trazabilidad, perfil sensorial y relaciones de suministro más directas o de largo plazo con compradores.
La experiencia de la Convención de 2025 muestra por qué separar y evaluar cafés puede modificar la negociación.
Durante aquella edición se recibieron 648 muestras. Los 10 primeros lugares obtuvieron más de 85 puntos y, durante la subasta, Micaela García Luis, productora de San Agustín Loxicha, alcanzó 89.27 puntos y vendió su café en 1,500 pesos por kilogramo.
Otro microlote, producido por Heladio García España en Santa María Yucuhiti, se vendió en 1,005 pesos por kilogramo.
En total se firmaron 42 contratos de compra por 943,897 pesos durante la subasta de microlotes.
Estas cifras no representan el precio promedio del café oaxaqueño ni garantizan que cualquier productor pueda obtener valores similares. Corresponden a lotes particulares reconocidos por su calidad en una subasta especializada.
Precisamente por eso son útiles como ejemplo: cuando un productor conoce las características de su café y puede demostrarlas ante compradores, deja de negociar exclusivamente sobre volumen.
El estado ocupa el cuarto lugar nacional en producción de café, mientras que la actividad genera una derrama económica cercana a 314.2 millones de pesos y beneficia directa e indirectamente a más de 70,000 productores, según cifras presentadas por la Sefader.
Además, alrededor de 90% del café oaxaqueño se cultiva bajo sombra, un sistema que la autoridad relaciona con la conservación de bosques y selvas en las regiones productoras.
A escala nacional, el café involucra a más de 500,000 productores en 15 estados y unos 480 municipios. Agricultura también reportó que el valor de las exportaciones mexicanas de café aumentó de 415 millones de dólares en 2024 a 863 millones en 2025, un crecimiento de 107.9%.
El mercado internacional, sin embargo, también puede ser volátil. El indicador compuesto de precios de la Organización Internacional del Café promedió 248.90 centavos de dólar por libra en junio de 2026 y registró fuertes movimientos dentro del mismo mes.
Para un pequeño productor, depender únicamente del precio internacional de referencia puede significar tener poco control sobre el ingreso final.

