
Pocas personas logran escapar del dolor de un corazón roto. Ya sea por una ruptura amorosa, un sueño fallido o la pérdida de un ser querido, el desamor trae consigo un sufrimiento único. Aunque se considera un estado emocional, al hablar de ello nos referimos a mucho más que nuestra mente. Después de todo, solemos decir que ese tipo de dolor “lo sentimos en los huesos”, que el pecho nos duele y que nuestro corazón está roto.
Exploraremos hoy la ciencia de un corazón roto: cómo puede afectar físicamente al cuerpo y si puede causar daño cardíaco real o incluso, en ciertos casos, la muerte.
Le preguntamos al Dr. Devang Parikh, cardiólogo intervencionista estructural del Hospital Houston Methodist, siete dudas y aquí están las respuestas sobre lo que necesitas saber acerca de tener el corazón roto.
Sí, absolutamente. El nombre real de lo que describes es algo llamado miocardiopatía de Takotsubo. Fue identificada por primera vez en 1990 por el Dr. Sato. La razón por la que llegó a ese término es porque, cuando tomó imágenes del corazón con un catéter y un poco de tinte, notó que se veía como una trampa para pulpos que usan en Japón. Y de ahí proviene la palabra.
¿El síndrome del corazón roto es una condición médica real? Sí, es una condición real. Es un diagnóstico real.
El diagnóstico incluye personas que llegan con un dolor que les hace sentir que están teniendo un ataque al corazón, pero eso no es lo que está sucediendo.
Los síntomas son falta de aliento, náuseas; a veces, las personas pueden desmayarse. Llegan con la presión arterial baja, están sudorosas, pegajosas. Y entonces, como cardiólogo intervencionista, te preparas para intervenir y desbloquear cualquier arteria del corazón. Pero descubres que todas las arterias están completamente bien. Entonces, ¿qué está pasando?
Estamos ante un dolor en el pecho clásico. Los niveles de las enzimas del corazón, que indicarían daño cardíaco, están elevados, pero al estudiar estas arterias se ven muy bien. Luego se atan más cabos, y fue así como se identificó el síndrome del corazón roto.
No hay un único factor claro, y ahí radica la complejidad del síndrome, lo que representa un desafío tanto para el paciente como para el médico que lo diagnostica.
Los desencadenantes pueden ser múltiples cosas: perder un trabajo, la partida de un ser querido, divorciarse, grandes eventos que cambian la vida. Puede ser sufrir un derrame cerebral, someterse a una cirugía, incluso una cirugía electiva.
Por ejemplo, hubo un caso de un paciente que decidió operarse la nariz para aliviar sus problemas de ronquidos nocturnos. Y, al recuperarse de esa cirugía, terminó desarrollando esta condición. Así que puede ser una multitud de cosas, ya sean físicas o emocionales.
Los desencadenantes físicos tienden a presentarse el 40% de las veces. Los emocionales representan aproximadamente el 30%. El porcentaje restante es una combinación, donde hay tanto problemas físicos como emocionales. Lo vemos en pacientes que han tenido accidentes automovilísticos graves o algo por el estilo.
El síndrome del corazón roto es específicamente una debilidad transitoria del músculo cardíaco relacionada con un desencadenante físico o emocional, que ocurre sin la presencia de ninguna enfermedad arterial del corazón.
Es un evento aislado que provoca una oleada de hormonas que debilita el músculo cardíaco.
Todos somos susceptibles a esto, pero creo que nosotros, como médicos, debemos estar conscientes de esta condición por el bien de las personas que temen por su salud cardíaca. Sin duda, la educación es elemental.
El pronóstico a largo plazo es muy bueno.
Su identificación se ha vuelto mucho más fácil. Y la mayoría de los pacientes, el 95% de ellos, recupera por completo la función del corazón en cuestión de días o semanas. Puede haber un período temporal en el que necesites tomar uno o dos medicamentos por un tiempo determinado.
Lo importante es que, si experimentas dolor en el pecho, falta de aire o la sensación de que algo está mal y simplemente no te sientes como tú mismo, esos son momentos en los que debes buscar atención médica.
Los cardiólogos estamos armando el rompecabezas. Solo desde los años noventa hemos tomado mayor conciencia sobre cómo ciertas situaciones cotidianas, tanto emocionales como físicas, pueden tener un impacto tan drástico en el corazón que incluso podrían llegar a “romperlo”.
Estamos tratando de identificar con más detalle qué causa este misterioso síndrome. Estamos incluso en la búsqueda de algunos de estos desencadenantes y, por supuesto, lo más importante es cómo tratarlo para una correcta recuperación.
Un recordatorio de por qué es importante tener una buena relación con tus médicos y consultarlos en caso de sentir cualquier síntoma.
Si no se trata, puede ser peligroso. Por eso, es fundamental acudir al médico si sientes que algo no está bien. La buena noticia es que, con el tratamiento adecuado, el pronóstico suele ser favorable, finaliza explicando el cardiólogo del Hospital Houston Methodist.
