
En la cadena de suministro farmacéutica, el margen de error es prácticamente cero. No se trata solo de entregar un producto, sino de hacerlo en tiempo, forma y condiciones óptimas para la salud del paciente. En ese terreno —donde logística y vida humana se cruzan—Adriana Contreras ha construido su carrera.
Desde su rol como directora de cadena de suministro en Prixz, su misión es clara: que ningún paciente en México se quede sin tratamiento por falta de acceso. Y para lograrlo, ha tenido que repensar cómo funciona una farmacia en la era del ecommerce.
El modelo de Prixz rompe con la lógica tradicional del sector. Mientras cadenas como Farmacias del Ahorro o Farmacias Guadalajara basan su operación en miles de sucursales físicas, Prixz nació como una farmacia 100% digital.
“Somos la primera farmacia nativa en línea… no tenemos tiendas físicas, operamos con dark stores”, explica Contreras.
Este enfoque responde a un problema estructural: el acceso desigual a medicamentos en el país. Según datos del propio sector, México enfrenta retos de distribución y disponibilidad, especialmente en zonas alejadas.
Prixz busca resolverlo con logística: hoy tiene cobertura cercana al 98.7% del territorio nacional.
A diferencia de otros sectores del ecommerce, vender medicamentos implica variables críticas: temperatura, trazabilidad y regulación.
“Hay productos que requieren cadena de frío y otros que no pueden superar ciertos grados de temperatura”, explica Contreras.
Este nivel de exigencia se alinea con estándares regulatorios en México, donde la autoridad sanitaria exige control estricto en almacenamiento y distribución de medicamentos.
Por eso, Prixz combina distintos modelos: última milla propia, paquetería y alianzas logísticas. “Nuestro modelo es híbrido… un rompecabezas para llegar al paciente”, afirma.
A pesar del crecimiento del ecommerce en México, el sector salud sigue siendo uno de los más resistentes.
“Todavía hay muchos retos en el comportamiento de las personas para comprar medicamentos en línea”, reconoce Contreras.
La pandemia aceleró la adopción digital, pero la confianza sigue siendo un factor crítico. Esto es especialmente relevante en un país donde históricamente el modelo de farmacia incluye interacción presencial y consultorios médicos.
Prixz apuesta por eliminar fricciones: múltiples canales (app, web, WhatsApp), catálogo amplio y atención humana.
Uno de los diferenciales del modelo es su enfoque híbrido también en atención.
“Siempre hay personas atendiendo a personas”, subraya Contreras.
Aunque utilizan inteligencia artificial para optimizar procesos —como sugerir medicamentos complementarios—, el contacto humano sigue siendo central.
Este enfoque responde a una realidad del usuario: la salud no es una compra impulsiva, es una necesidad emocionalmente cargada.
El verdadero desafío no es crecer, sino hacerlo sin comprometer la calidad.
“Todos los días revisamos KPIs… tiempos de entrega, niveles de servicio, disponibilidad”, explica.
Este enfoque data-driven es clave en un sector donde cada retraso puede tener consecuencias clínicas.
Además, la empresa mantiene estándares regulatorios estrictos: licencias sanitarias, trazabilidad y proveedores autorizados.
El modelo de Prixz refleja una tendencia global: la digitalización del sector salud. Plataformas de entrega, telemedicina y servicios híbridos están redefiniendo cómo se accede a tratamientos.
Sin embargo, el reto en América Latina no es solo tecnológico, sino estructural: acceso, confianza y educación del consumidor.
Prixz no compite solo contra otras farmacias, sino contra un sistema tradicional que durante décadas definió cómo se accede a medicamentos en México.
La apuesta de Adriana Contreras es clara: usar logística, tecnología y operación para cerrar brechas de acceso, sin perder el componente humano.

